Fin de semana canalla en Bangkok

Fin de semana en Bangkok

Antes de iniciar mi viaje a Laos me quedé un fin de semana en Bangkok. Mi vuelo llegaba a BKK y no me apetecía tirarme varias horas en el aeropuerto cansado y con jet lag esperando otro vuelo a Laos. Además tenía ganas de aprovechar un fin de semana para salir de marcha por Bangkok. Llevaba un par de semanas de absoluto relax en Menorca y el cuerpo me pedía un poco de jaleo.

Mi vuelo llegó a Bangkok sobre las 6 30 de la mañana. Tras realizar los trámites de inmigración cogí un taxi hacia el hotel. A pesar de que el aeropuerto está conectado con el centro de la ciudad con tren preferí pillar un taxi. Llegué muy cansado y quería llegar cuanto antes al hotel para refrescarme en la piscina y descansar.

Con el tren tenía que coger el BTS hasta la parada Nana en plena hora punta arrastrando maleta, y ya que los taxis en Bangkok son bastante baratos, una carrera desde el Aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok hasta el centro suele costar entre 400 y 500 bahts (unos 12 euros) no me lo pensé dos veces.

Esta vez como ya viene siendo habitual en los últimos años me alojé en el Citadiness 11, un apartahotel con una excelente relación calidad-precio situado en Sukhumvit Soi 11, una localización inmejorable para los que vamos buscando una situación lo más céntrica posible y vida nocturna. Me jodió que me hiciesen pagar 1000 bahts por hacer un early check-in. Estaba tan cansado que ni discutí con la recepcionista.

Una vez descansao y listo para las actividades lúdico festivas que Bangkok es capaz de ofrecer como ninguna otra ciudad en el mundo, quedé a eso de las 7 de la tarde para tomar unas cervezas con unos españoles con los que quedé a través de un foro. Lo que pretendía ser un encuentro para tomarnos unas cervecitas tranquilamente y conocernos un poco acabó en una de las salidas más canallas que he tenido en Bangkok en los últimos años…

Soi Cowboy Bangkok

Cervezas a litros, bares de chicas, copas en el Soi Cowboy, uno de los barrios rojos más famosos de Bangkok, apatrullamiento en el Climax, una de las discotecas con más prostitutas por metro cuadrado del mundo, y ya a cierta hora cuando mi tolerancia a lo sórdido y lo depravado llegó a su límite, un desmarque unilateral al Bed Supperclub, probablemente el club más conocido de Bangkok, con fin de noche en el Mixx Club hasta las 7 de la mañana. Creo que la lie bastante parda en este último garito… otros días que volví me hicieron la ola :).

MBK Bangkok

Al día siguiente sábado llegó mi amigo Joseba a Bangkok. Se encontró una piltrafa de amigo, y es que hay que ir con cuidado con las copas que te sirven en según que garitos de Bangkok. Te dejan una resaca de caballo… lección que nunca acabo de asimilar.

En fin, el día del sábado fue un día totalmente perdido. Justo nos dio para darnos un paseo por los grandes almacenes de la zona de Siam como el Siam Paragon, de los más lujosos de la ciudad, o el MBK, conocido por sus copias, y comer en un restaurante japonés de la cadena Fuji. Estos restaurantes han sido un gran descubrimiento, comida japonesa de calidad y fresca a precios imbatibles. Un fijo en todos mis viajes a Tailandia.

Discoteca Levels Bangkok

El día fue un día perdido, pero la noche la aprovechamos muy bien. Tras unas copitas en el hotel, empezamos la ruta en el Levels, la discoteca más de moda de Bangkok. Sin duda es la discoteca a la que hay que ir. Cuando el nivel de copas ya alcanzó ese punto sin retorno, sin darnos cuenta nos encontramos en el Soi Cowboy con las chicas bailando en pelotas a nuestro alrededor… no es que anduviéramos buscando el tema, pero nos venía de camino a nuestra siguiente parada, el Glow.

El Glow es un club pequeñito con una música electrónica muy poco comercial y muy frecuentado por expatriados. Copita y para el Narz, una de las discotecas más espectaculares de Bangkok. Es una discoteca que se llena tarde tarde. En ese momento estaba bastante muerta (creo que últimamente está algo flojilla), así que pillamos taxi y nos volvimos para el Levels. Acierto total. La noche acabó otra vez en el Mixx con el sol ya pegando duro.

Khao San Road

El domingo es día de descanso y sabiamente optamos por relajarnos en la piscina y tomarnos la noche con calma. Al día siguiente teníamos el vuelo temprano a Laos. Optamos por acercarnos a Khao San Road, pasear por la zona, tomarnos una cervecilla, y observar a los personajes que deambulan por esta zona.

Es una zona donde abunda el alojamiento barato, y está lleno de bares, restaurantes, discotecas y tiendas enfocadas a mochileros. Khao San se ha convertido en un atractivo turístico en sí misma. Esos días se celebraba el cumpleaños de la Reina de Tailandia y parte de la ciudad antigua, situada en las cercanías de Khao San Road, estaba iluminada como si fuese Navidad.

Bangkok iluminada

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