Kitesurf en Dahkla

Algunos de vosotros intentaréis buscar Dakhla en el mapa bajo el nombre de Villacisneros pero desgraciadamente hemos perdido esa batalla hace ya algún tiempo. Forma parte de la costa atlántica, del desierto del Sahara occidental – actualmente bajo la ocupación marroquí – y es un lugar idílico para practicar el kitesurf. Está rodeado de desierto lo que evita cualquier peligro y permite practicar este deporte de moda sin el colapso de la playa de Tarifa. Tiene zonas en las que el mar no es muy profundo y tiene un viento constante.

Para llegar a Dakhla hay que hacer una parada obligatoria en Casablanca. Tanto para entrar en Dakhla como en Casablanca los españoles no necesitamos nada más que el Pasaporte, nada de visados.

En Dakhla hay varias empresas que organizan un pack de una semana para alojar a grupos y dar clases de Kite con monitor. Yo recomiendo Dakhla Attitude http://www.dakhla-attitude.ma/index_es.php. Nosotros fuimos un grupo de ocho amigos y nos quedamos en los bungalows que acababan de construir. Los precios varían mucho dependiendo del alojamiento en tiendas de campaña (245 euros para 7 noches) o en bungalows (525 euros para 7 noches).

Bungalows Dahkla

Es un ambiente relajado y encantador. Sólo hay desierto y agua, da igual a donde mires. Eso si, no te olvides de llevarte un libro o el ordenador con películas para pasar las tardes ya que no hay alternativas.

Los bungalows son muy cómodos y a tan solo unos metros esta el club social (por ponerle un nombre) donde te preparan un buffet para el desayuno, para la comida y para la cena. Incluso tiene un bar de fiesta con un Billar y un DJ que te permite poner el Ipod con la música que quieras. El caso es que acabas tan agotado después de todo el día que lo último que te apetece es irte de fiesta… y mira que yo soy fiestera….. ¡¡Nadie era capaz de aguantar despierto hasta pasada la medianoche!!

El tiempo en Agosto es bueno aunque como es natural en el desierto, por las noches refresca bastante. Dakhla no es una excepción. Nosotros estuvimos en total seis días y nos pasábamos el día metidos en el agua haciendo Kitesurf. Bueno, lo de haciendo Kitesurf es un decir ya que aunque había gente de todos los niveles yo era principiante que no había tocado una vela en mi vida. Los profesores la verdad es que tenían mucha paciencia. El mío se llama Simon y la verdad es que es un monitor ideal para dar clases a chicas ya que nosotras acabamos con golpes, morados, arañazos, agujetas y lloriqueando y el santo de Simon seguía animándonos hasta que al cabo de unos días ya estábamos subidas en la tabla surfeando de costa a costa.

Es un lugar ideal para los amantes del deporte pero igualmente para aquellos que quieran disfrutar de una semana de relax, en la playa, junto al chiringuito con un buen libro. Allí había gente de todo tipo: adultos, familias con niños, grupos de amigos y además de todas las nacionalidades. Aunque hay que decir que la mayoría que estaban allí eran belgas y españoles.

Aquí os dejo un pequeño vídeo para que os hagáis una idea ya que una imagen vale más que mil palabras, y un vídeo ya ni te cuento:

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