Qué ver en Praga

Qué ver en Praga

Praga, la capital de la República Checa, es una de las ciudades con mayores atractivos de Europa. La gran cantidad de cosas que hay que ver en Praga y el ambiente medieval que impregna todos los rincones de la ciudad hacen de ella un lugar de enorme interés turístico y cultural.

Los principales atractivos turísticos de Praga

Aunque Praga es una ciudad que se puede conocer de forma muy cómoda paseando por sus pintorescas calles, tiene tantos y tan especiales atractivos que resulta muy difícil hacer un resumen de los lugares que hay que conocer. No obstante hay algunos que son imprescindibles para todo el mundo.

La Plaza de la Ciudad Vieja

La plaza de la Ciudad Vieja es el corazón mismo del centro histórico de Praga, una zona con calles estrechas, casi todas peatonales, dentro del distrito de Stare Mesto. Desde su origen, a finales del siglo XI como mercado, la plaza se fue convirtiendo en centro de la vida pública praguense.

No solo es una visita obligada, repleta como está de edificios de enorme interés histórico y monumental, sino que ofrece distintas perspectivas a horas diferentes del día. Tanto hay que visitarla de día como de noche, cuando los monumentos iluminados resaltan su belleza. Esta plaza tiene un encanto nocturno muy especial.

El Ayuntamiento y el Reloj Astronómico

Una de las principales construcciones de esta plaza es el Ayuntamiento (Radnice), con su torre gótica de 60 metros de altura. En realidad, se trata de un conjunto de cuatro edificios con estilos arquitectónicos diferentes, que fueron reformados entre los siglos XV a XVI y empezaron a funcionar como consistorio a finales del siglo XVIII.

En la torre está presente una de las atracciones turísticas de Praga más famosas, el Reloj Astronómico, que atrae cada hora las miradas de cientos de personas. Original del año 1410, resulta todo un espectáculo cuando se despliega su carillón, dotado con una serie de figuras animadas.

Al desfile habitual de los doce Apóstoles se unen otras cuatro figuras, que representan la avaricia, la vanidad, un turco y la propia muerte, un esqueleto que indica el inicio de dicho desfile.

La Iglesia de Nuestra Señora de Týn

En la misma plaza se erige la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, templo que refleja un impresionante gótico tardío, caracterizado por dos afiladas torres que se alzan hasta 80 metros de altura. Esta iglesia, el mayor símbolo del estilo gótico en la ciudad, fue iniciada durante el siglo XI, pero tras el incendio del S. XVII fue reconstruida introduciendo elementos de estilo barroco.

La Torre de la Pólvora

La Torre de la Pólvora es uno de los símbolos más reproducidos de Praga. Es la única superviviente de las 13 que tenía la antigua muralla construida durante el siglo XIII. Marcaba el inicio de la Ruta Real de los reyes bohemios hacia el Castillo. Hoy permite disfrutar de preciosas vistas panorámicas desde su cima.

Josefov: el barrio judío de Praga

Como una parte más de Stare Mesto, pero con una idiosincrasia propia que lo diferencia singularmente, encontramos el barrio judío, conocido como Josefov y muy ligado a la historia misma de Praga.

En esta zona resulta casi obligado visitar el cementerio judío, que fue durante más de tres siglos el único terreno permitido para el enterramiento de sus habitantes. La falta de espacio obligó a enterrar los cuerpos apilados, de forma que se estima que en tan reducido terreno es posible que haya más de 100.000 personas enterradas.

Las seis sinagogas de Josefov forman parte de otra de las rutas más frecuentadas y una de las cosas que hay que ver en Praga. Aparte de las sinagogas Pinkas, Maisel, Klausen o Alta, la Sinagoga Española y la Vieja-Nueva son las más destacadas.

El origen de la Sinagoga española se remonta hasta la presencia de los sefardíes huidos de España tras la expulsión decretada por los Reyes Católicos, a finales del XV. Se caracteriza por su estilo morisco. Respecto a la Sinagoga Vieja-Nueva, construida en 1270, es la más antigua de Europa que continúa en funcionamiento además de una de las primeras edificaciones de estilo gótico de la ciudad.

El Puente de Carlos

La zona praguense conocida como Malá Strana (Ciudad pequeña) se enlaza con la Ciudad Vieja a través de uno de los atractivos turísticos de Praga más conocidos, como es el Puente de Carlos. Este icónico puente atraviesa el río Moldava y con sus más de 500 metros de longitud y 10 metros de anchura está dedicado en exclusiva al tráfico peatonal.

Carlos IV, empezó su construcción en 1357, en un hermoso estilo gótico. Ambos lados del puente están adornados con 30 estatuas, la mayor parte de ellas copias de las originales, talladas a principios del siglo XVIII. La primera estatua que se aposentó en el puente fue la de San Juan Nepomuceno, en el lugar mismo en que fue arrojado al río, en 1393.

La Iglesia de San Nicolás

Una vez en Malá Strana, una de las iglesias más importantes que hay que ver Praga es la Iglesia de San Nicolás. Su construcción se debe a los jesuitas. Está considerada como el edificio más representativo del barroco de la ciudad, y destaca desde lejos por su gran cúpula y su torre de 65 metros de altura.

En el interior se puede disfrutar de una gran colección de estatuas, pinturas y frescos diversos, obra de los artistas más reconocidos de la época. Conserva un órgano de 1746 que tiene el privilegio de haber sido tocado por Mozart durante su visita en el año 1787.

La Iglesia del Niño Jesús de Praga

En este mismo barrio nos encontramos con uno de los lugares de peregrinación preferidos por los católicos, como es la iglesia de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua, más conocida como la iglesia del Niño Jesús de Praga. En un rincón del templo reposa la famosa figura del Niño Jesús, a la que se otorga la facultad de hacer milagros.

Plaza de Wenceslao

El distrito de Nové Město se corresponde con la denominada Ciudad Nueva, aunque su fundación se sitúa en 1348, por iniciativa de Carlos IV. Esta amplia zona tiene su centro neurálgico en la Plaza de Wenceslao, un gran espacio de casi 750 metros de largo, por 60 de ancho.

La estatua ecuestre del mismo Wenceslao preside la gran plaza, rodeada por algunos edificios de estilo art noveau y el gran monumento que culmina esta plaza es el Museo Nacional.

Esta plaza fue testigo de numerosos hechos históricos como el inicio de la llamada Revolución de Terciopelo por la que Praga se sacudía el dominio soviético y supuso el fin del comunismo.

La Casa Municipal

Uno de los más espléndidos ejemplos de ese estilo art noveau es la Casa Municipal, construida en 1912. Fue escenario de la proclamación de la independencia checoslovaca en 1918. Actualmente acoge la principal sala de conciertos de Praga.

El Castillo de Praga

El Castillo de Praga es otro de los principales atractivos turísticos que hay que visitar en Praga. Es uno de los principales monumentos, ya no solo de Praga, sino de la República Checa. Este imponente castillo fue edificado en la zona de Hardčany en el siglo IX.

Más que un castillo como tal es casi una pequeña ciudad formada por un conjunto de diversos edificios. La mayoría de ellos se encuentran en el interior de un recinto amurallado y está rodeado de hermosos jardines desde los que se tienen vistas panorámicas de todo el casco medieval de Praga.

Dentro del castillo hay una serie de visitas imprescindibles entre las que destacan la Catedral de San Vito, el Palacio Real, el Callejón del Oro, la Torre Dalibor y la Basílica de San Jorge y su monasterio.

La Catedral de San Vito

La Catedral de San Vito es el monumento de estilo gótico más representativo de Praga. Su construcción fue iniciada por Juan de Luxemburgo hacia 1344 sobre las bases de una iglesia románica, aunque las obras se prolongaron durante siglos.

En su interior, acoge, desde el siglo XIV, el sepulcro de San Wenceslao, que fue príncipe de Bohemia, ubicado en una capilla que también lleva su nombre. Otra tumba de carácter monumental en el interior de la Catedral es la de San Juan de Nepomuceno, tallada en plata maciza durante 1736. Además, el templo atesora las joyas de la coronación de los reyes bohemios, en la conocida como Cámara de la Corona.

Las torres de la catedral permiten ascender a través de una escalera de caracol y contemplar desde la cima excepcionales vistas de la ciudad vieja.

El Palacio Real

Al sur de la Catedral se encuentra el Palacio Real, construido durante el siglo XII para establecer la residencia de la monarquía bohemia. Las tres plantas del edificio constituyen un curioso ejercicio de construcción en estilos diferentes.

En su interior destacan la Sala Ladislao, diseñada en un estilo gótico tardío con bóvedas altas y nervaduras entrecruzadas y la Sala de la Dieta, sede del antiguo parlamento medieval.

El Callejón del Oro

Un lugar con gran atractivo para los visitantes del Castillo es el llamado Callejón del Oro, una travesía corta y estrecha, pegada a la muralla, ocupada por casitas de colores. Ocupadas durante los siglos XVI y XVII por orfebres, que dieron el nombre a la callejuela, en la actualidad conviven una serie de tiendas con productos diversos.

La casa con el número 22 cuenta con un atractivo especial, ya que en ella residió durante 1916 y 1917 el escritor Franz Kafka.

La Basílica de San Jorge y su monasterio

El recinto del Castillo también incluye la Basílica de San Jorge y su monasterio adjunto, que conforman el conjunto religioso más antiguo del país, perdiéndose sus orígenes en el siglo X. Sin dudas es otro de los monumentos qu hay que ver en Praga.

La Basílica conserva su estilo románico y la austeridad de su interior, donde destaca la capilla de Santa Ludmila. El monasterio fue remodelado hacia un estilo barroco, plasmado en una pintoresca fachada roja. Alberga una colección decimonónica de arte bohemio.

Torre Dalibor

Otra visita curiosa es la de la llamada Torre Dalibor, utilizada en otros tiempos como prisión. Se dice que tomó su nombre del primer prisionero que alojó, un caballero llamado Dalibor. Esta leyenda dio origen a la ópera de igual nombre, compuesta por el músico Smetana.

Vyšehrad

Aunque algo más alejada del centro, Vyšehrad también se merece una visita por su importancia histórica y los atractivos que presenta. Allí sitúa la leyenda el nacimiento mismo de Praga. Como lugares de especial interés se encuentran la Fortaleza de Vyšehrad, la iglesia de San Pedro y San Pablo, reconstruida en recargado estilo neogótico y el Cementerio, que acoge a algunos personajes muy reconocidos por la ciudad.

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