
La ciudad de Berlín, por sí misma, ya es un destino ideal para pasar unos días. Pero, además, tendrás la suerte de estar muy cerca de otros lugares de interés. En este post te sugiero algunas de las mejores excursiones desde Berlín de un día.
La verdad es que hay muchos sitios interesantes a los que puedes llegar muy fácilmente con transporte público desde Berlín en un viaje de ida y vuelta. Algunos de los más interesantes son Potsdam, el campo de concentración de Sachsenhausen, Dresde, Meissen, o incluso Hamburgo.
La lista es bastante larga, así que para no agobiarte he escogido los 10 destinos que me parecen más interesantes.
Las 10 mejores excursiones desde Berlín
1. El campo de concentración Sachsenhausen

El lugar está al norte de Berlín, a tan solo una hora en tren y algo menos en coche. Situado en la ciudad de Oraienburg, actualmente el campo de concentración es un museo al aire libre y una de las excursiones desde Berlín más populares.
Sachsenhausen fue uno de los campos de concentración nazis más antiguos. De hecho, se construyó en 1936 y también fue de los últimos en cerrarse en abril del 1945.
A el llegaron judíos, homosexuales, gitanos y hasta españoles como el dirigente socialista Largo Caballero. Llegó a albergar a 200.000 personas, de las cuales murieron unas 50.000.
Desde la entrada principal, todavía existen ejemplos reales de sanitarios, una torre de vigilancia, celdas de castigo, patios, salas de autopsia, depósito de cadáveres, hornos crematorios y hasta paredones de fusilamiento.
La experiencia no es agradable, pero te permitirá hacerte una idea de lo terrible que llegó a ser este lugar.
Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas rusas se hicieron con la administración del campo de concentración Sachsenhausen para seguir utilizándolo para reprimir a los nazis.
Cuenta con un servicio de visitas guiadas e información, accesos adaptados y un restaurante.
El campo de concentración de Sachsenhausen está situado a unos 40 km de Berlín en la localidad de Oranienburg. Muy cerca como ves… lo que facilita mucho esta visita.
Llegar es fácil, solo tienes que coger el tren (p.ej en la estación de Friedrichstrasse) hasta la estación de Oranienburg y de allí puedes llegar caminando hasta la entrada del campo en un paseo de unos 20 minutos. También hay un autobús que te deja en la puerta.
Esta línea de trenes tiene mucha frecuencia y no tendrás que esperar más de 20 minutos para que salga uno.
También puedes contratar una excursión organizada al campo de concentración de Sachsenhausen si lo quieres todo más fácil. Contar con un guía en español te hará la visita mucho más interesante. Aprenderás mucho más de lo que ahí pasó que si vas por tu cuenta.
2. Potsdam

Es la ciudad que dio origen al Reino de Prusia y fue fundada en 1710, como evolución del estado de Brandeburgo. Al ser residencia real desde el siglo XVIII, en tiempos de Federico el Grande, la ciudad creció enormemente y se construyeron los edificios muy majestuosos.
Un lugar que no te puedes perder es el Palacio de Sanssouci, Patrimonio de la Humanidad, ubicado sobre una colina y residencia de verano de Federico el Grande. Este palacio es una auténtica maravilla.
Se puede visitar y está rodeado de un gran parque donde pasear y disfrutar de otros atractivos como la Iglesia de la Paz.
Tampoco te pierdas el museo del complejo, ubicado en un molino; el Palacio Orangerie, al oeste; el Jardín Botánico Stibadium; el Pabellón o Casa China, o el Nuevo Palacio y el palacio de Charlottenhof, al sur.
Si te diriges al este, hacia el centro de la ciudad, te encontrarás con la Puerta de Brandenburgo, algo más pequeña que la de Berlín, así como el palacio de Brandenburgo, del siglo XVIII.
Al noreste, hay otras dos puertas históricas: Jagentor y Nauener, entrada de la ciudad por ese lado en los siglos XVII y XVIII. Precisamente esta última puerta es el límite noroeste del Barrio Holandés, de casas de ladrillos rojos y tiendas y restaurantes al más puro estilo neerlandés.
Y si continúas más al sur, llegarás a Innestadt, la zona más animada de la ciudad. Allí te recomiendo visitar la Iglesia de San Nicolás, con su imponente cúpula y ubicada en la Plaza del Mercado.
En ella, también se encuentra el Museo de Postdam, el de Barberini y el edificio del parlamento local, de gran tamaño.
Además, toda esta zona está frente al río Havel, de gran anchura, atravesado por varios puentes como “el de los espías” y donde puedes reservar plaza en alguno de los pequeños cruceros que lo surcan.
Realmente es una visita que no te va a decepcionar, y para llegar no tienes más que pillar un tren hasta Potsdam en un trayecto de unos 30 minutos. Desde Berlín salen trenes directos desde varias estaciones como Alexanderplatz o Berlín Central Station.
Y si quieres optar un tour con guía en español, vale la pena que eches un vistazo a esta excursión a Potsdam. Como verás es super popular.
También puedes mirar esta excursión a Potsdam que incluye la visita al Palacio de Charlottenburg. Muchos viajeros que visitan Berlín con pocos días suelen tener el dilema de si visitar el Palacio de Charlottenburg o visitar Potsdam… Con esta excursión matas dos pájaros de un tiro.
Nota: Si tuviera que escoger entre visitar Charlottenburg o Potsdam, para mí la elección está clara. El Palacio de Sanssouci es más espectacular que el de Charlottenburg, además de que Potsdam te ofrece mucho más que este palacio.
3. Wittenberg

También al suroeste de la capital alemana pero algo más lejos ( a unos 100 km), te propongo otra de las excursiones desde Berlín que vale la pena.
Si has leído algo de historia alemana, sabrás que Wittenberg fue el epicentro de la Reforma Protestante y que protagonizó Lutero en el siglo XVI.
En la orilla norte del río Elba, encontrarás, sobre todo, mucho arte y arquitectura sacra. Un ejemplo es la Iglesia de Todos los Santos de Wittenberg, en cuya puerta Lutero clavó en 1517 un documento con sus 95 tesis para regenerar la Iglesia Católica de entonces e iniciar la llamada “Reforma” protestante.
Rehabilitada varias veces, la iglesia cuenta con una torre con inmejorables vistas de la ciudad y todo tipo de servicios turísticos. Además, está en la calle Schlosstrabe, una de las principales de la ciudad y donde está el Museo House of History.
No muy lejos, al este, pásate por la Wittenberger Markplatz o “plaza del mercado”, en torno a la cual se desarrolló la ciudad.
A unos 50 metros, otro lugar imperdible es la Iglesia de Santa María, el templo donde Lutero empezó su apostolado como sacerdote católico para, luego, hacerlo como protestante.
Fíjate en su decoración gótica y en el altar diseñado por Lucas Cranach “el joven”, hijo del colaborador gráfico de Lutero Cranach “el viejo”.
Al final de la calle, hay otros lugares de gran interés como la Casa de Melanchthon, el que fuera el más fiel colaborador de Lutero. Contigua a esta vivienda, finalmente, te encontrarás con la residencia del propio Martin Lutero, con unos grandes jardines.
Para disfrutar del encanto y la arquitectura de esta ciudad no tienes más que hacer un corto trayecto en tren que desde la Berlin Central Station dura unos 45 minutos.
También puedes optar por contratar esta excursión organizada a Wittenberg con guía en español.
4. Dresde

A tan solo dos horas en tren desde el centro de Berlín, y a orillas del Elba, se encuentra Dresde que destaca por la cantidad de arte y cultura que aglutina.
Con 800 años de historia y fundada como asentamiento de un pueblo eslavo, durante el siglo XVII tuvo su mayor época de esplendor. De aquellos años datan los edificios que puedes disfrutar hoy, aunque hayan tenido que pasar por una reconstrucción o una profunda restauración.
De su patrimonio, no te puedes perder el Edificio Zwinger, un complejo palaciego en un magnífico barroco, rodeado de jardines y con museos de arte, porcelana y ciencia. Frente a este lugar, se encuentra la Ópera Semper, en la Plaza del Teatro.
En esta plaza hay dos edificios más que merecen una visita: la Catedral católica de Dresde u Hofkirche y el Castillo de Dresde, que posee un gran museo centrado en la historia artística de la ciudad.
Encontrarás más arte justo detrás del castillo, en el Paseo de los Príncipes, decorado con un mural de 102 metros hecho en porcelana local y donde se representan los principales gobernantes históricos de la ciudad.
Unos metros al sureste, te toparás con la Plaza del Nuevo Mercado, rodeada de otros importantes lugares como el Kulturpalast, el Museo Verkehrs de Dresde, el Centro Comercial Dresde y la Iglesia Barroca y protestante Frauenkirche.
Este edificio, como otros del casco antiguo, sufrió grandes daños durante la Segunda Guerra Mundial, pero ha sido rehabilitado para devolverle el estilo barroco original.
Además de la zona antigua, también te recomiendo ir al sureste, hasta El Gran Jardín de Palacio, un espacio verde en torno a un palacio de verano y con zoológico incluido.
De vuelta al centro, no dejes de pasear por el El Balcón de Europa o Paseo de la Terraza de Brühl, de estilo renacentista y frente al río Elba. Finalmente, si lo cruzas hacia el norte, te encontrarás el barrio de Neustadt, bohemio y donde poder salir, tomar un café o disfrutar de su ambiente artístico.
Como ya te he comentado, para ir de Berlín a Dresde necesitarás unas 2 horas en tren. Y si prefieres un tour organizado con guía en español puedes contratar esta excursión a Dresde que también incluye la visita a Meissen.
5. Meissen

A unos 20 kilómetros de Dresde y a 200 al sur de la capital alemana, Meissen podría ser otra de las excursiones desde Berlín que puedes disfrutar en un solo día.
El Elba divide en dos esta ciudad medieval fundada en el siglo X y considerada el centro de la región de Sajonia. Además de por su casco antiguo, Meissen es famosa en el mundo entero por la fabricación de porcelana.
De hecho, al sur de la ciudad te recomiendo visitar el Museo de Porcelana de Meissen, inaugurado en 1710.
Más al norte y a orillas del Elba se alza el Castillo de Albrechtsburg, la fortaleza en estilo gótico más antigua de Alemania. En ella se organizan actividades para conocer su historia y también alberga otra joya arquitectónica: la Catedral de Meissen.
Esta catedral, en muy buen estado, destaca por una inmensa nave central y sus dos torres-campanario. Tanto catedral como castillo están rodeados por una muralla bien conservada que delimitaba la antigua ciudadela.
A este castillo fortaleza puedes subir andando, en autobús o en un cómodo ascensor de cristal que nace en la parte baja del casco antiguo. Las vistas desde la parte superior son espectaculares.
En la zona vieja de la ciudad, tendrás también a tu alcance otros lugares y actividades como el cine Filmpalast de Meissen, el Teatro Meissen, el museo municipal o la Plaza del Mercado. Esta es la zona más animada de la ciudad.
Y ya que estás aquí, no dejes de visitar la Iglesia protestante de Nuestra Señora de Meissen, que destaca por su gran torre. Esta posee un carillón hecho de porcelana y sus campanas producen unas melodías que llegan a congregar a locales y turistas.
Una última actividad que te recomiendo realizar es pasear por las orillas del Elba. En el lado del casco antiguo hay restaurantes donde puedes probar los populares vinos de Sajonia, fabricados en bodegas locales.
Llegar a Meissen no es tan fácil como las otras excursiones que ya te he sugerido ya que implica un cambio de tren en Dresde, y el trayecto de ida dura dos horas y media.
Para hacértelo más fácil, siempre puedes optar por la excursión que combina Dresde y Meissen que ya te he sugerido.
6. Leipzig

Una visita menos complicada y cuyo trayecto lleva menos tiempo (el viaje en tren tarda una hora y cuarto) es Leipzig.
Dentro del estado de Sajonia y rodeada de lagos, Leipzig se fundó en el siglo XI y pronto se convirtió en una de las ciudades más importantes de la zona gracias a su actividad comercial y a su ubicación privilegiada.
Además, a partir del siglo XV y XVI, Leipzig se consagró como un gran centro de formación, cultura y artes. De aquella época es la Universidad de Leipzig, fundada en 1409, la segunda más antigua de Alemania, aún en activo y que posee en su campus un Jardín Botánico.
Leipzig también acompañó el desarrollo de la música barroca, clásica y romántica y fue la ciudad donde vivieron Sebastian Bach y Mendelssohn. Este último tiene una casa museo en la calle Goldschmidtstraße número 12.
No muy lejos del museo, puedes visitar el Museo Grassi de Artes Aplicadas y acercarte a la sala de conciertos de Gewandhaus, en la Plaza de Augusto. Allí también se encuentra la Ópera de Leipzig.
Como otras muchas ciudades alemanas, la Plaza del Mercado es el centro más animado de la ciudad. En ella podrás disfrutar de mercados durante todo el año -especialmente el de Navidad- y de una arquitectura muy medieval.
En el lado este, puedes pasar al Museo de Historia de Leipzig, en el edificio del antiguo ayuntamiento, o al centro comercial Burg Keller.
Al norte de este se encuentra el Museo de Bellas Artes, y al este la popular Iglesia de San Nicolás, del siglo XII y famosa por ser sede en 1989 de una rebelión pacífica contra el comunismo.
Y si te vas al oeste del casco antiguo, no dejes de visitar la Iglesia de Santo Tomás, lugar donde Bach empezó como cantante de coro. Precisamente frente a la iglesia encontrarás el Museo de Bach, centrado en la vida y obra del músico barroco.
Leipzig también es un buen lugar para disfrutar de la naturaleza gracias a los muchos parques que posee. Uno de ellos, al sureste, es Wilhelm-Külz, frente al Monumento a la Batallas de las Naciones, de casi 100 metros de altura y que recuerda a los muertos en la batalla contra Napoleón en 1813.
Ya sabes, el trayecto es de tan sólo hora y cuarto en tren, y en función del día una vez llegues puedes unirte a un free tour en Leipzig con guía en español.
7. Spreewald

A tan solo 100 kilómetros al suroeste de Berlín, la escapada te asegura disfrutar de la cultura, historia y naturaleza. Este último atractivo es una de las razones principales para realizar excursiones desde Berlín.
De hecho, Spreewald está rodeada al norte y este por la Reserva de la Biosfera Bosque de Spree. Esa zona natural es muy famosa en el país por sus cientos de kilómetros de canales que se pueden recorrer en kayak, piraguas o canoas.
Si quieres recorrerlos en barco, también hay empresas que realizan excursiones por ellos. Y si visitas la zona en invierno, hay áreas congeladas donde se habilitan pistas de hielo para patinar.
En cuanto a la ciudad, esta tiene origen en la llegada del pueblo eslavo de los sorbios (no confundir con los serbios), que se instalaron por la zona hace siglos. Aún hoy quedan habitantes que hablan dos variantes de esta lengua y la huella de los sorbios todavía se puede apreciar en la arquitectura de la zona.
Un lugar donde comprobarlo es la aldea-museo de Lübbenau, al este de Spreewald y considerada una de las entradas a la reserva de la biosfera. En ella hay pequeños restaurantes y hasta alojamiento.
De camino al centro de la ciudad, párate en el Museo de Spreewald para conocer mejor la historia de la zona.
No muy lejos, en la Plaza del Ayuntamiento, hay un monumento muy interesante: Sagenhafter Brunnen, un conjunto de estatuas de metal que representan algunos personajes de los cuentos y leyendas de la ciudad como duendes.
En esta misma plaza, destaca también la Iglesia de St. Nikolai, de fachada en color claro y una gran torre con campanario incluido.
No olvides tampoco disfrutar de la deliciosa gastronomía local en alguno de sus restaurantes. Uno de los platos más populares son los Spreewälder Gurken o pepinillos en escabeche.
Desde Berlín hay trenes directos que te dejarán Lübbenau en poco más de una hora. También hay excursiones organizadas que incluyen paseo en barco.
8. Región de los lagos de Mecklemburgo

A unos 100 kilómetros al norte de Berlín, se encuentra la Meseta de Lagos de Meckelemburgo. Pertenece al estado de Mecklemburgo-Pomerania y es una de las excursiones desde Berlín más populares por su atractivo natural.
De hecho, a la zona la llaman ”el país de los mil lagos”. Además, también existen multitud de canales y ríos que los unen y que se pueden recorrer en piragua, kayak o en pequeñas embarcaciones.
Para disfrutar de la escapada, puedes viajar en tren a la ciudad de Waren, al norte del lago más grande del distrito: Müritz. En sus riberas hay otras poblaciones interesantes como Röbel, pero la más equipada con puertos y para reservar una escapada náutica es Waren.
Otra opción es viajar a Nuevo Brandeburgo, capital del distrito y en la ribera norte del lago Tollensesee, con servicios similares al de Müritz.
La zona también es un lugar muy visitado por senderistas y ciclistas que hacen diversas rutas entre lagos o entre poblaciones como Nuevo Brandeburgo y Waren.
En estas ciudades también hay lugares de interés como la Iglesia de María de Nuevo Brandeburgo que también es sala de música.
En el caso de Waren, hay que visitar el Museo de Historia Natural, frente a la laguna de Herrensee, el Jardín Botánico o disfrutar de la gastronomía y buen ambiente del barrio frente al puerto deportivo.
Otra población interesante es Neustrelitz, frente al lago llamado “Mar de Zierker”. A sus pies se extiende la zona palaciega dominada por el Castillo de Neustrelitz. En ella hay salas de arte, teatro, un palacete, un cementerio militar, museo y grandes jardines para pasear.
Y si quieres relajarte y comer algo, puedes ir a la Plaza del Mercado, donde se ubica la Iglesia Evangélica de Neustrelitz, de gran tamaño y original diseño. En los restaurantes de estas poblaciones también podrás disfrutar de pescado fresco, gran variedad de quesos y ricas carnes.
9. Magdeburgo

Magdeburgo es otras de las ciudades que es muy fácil visitar desde Berlín ya que está a una y media en tren. Fundada en el siglo IX y dentro del estado de Sajonia, fue una de las ciudades que más sufrió en la Guerra de los Treinta años.
Además, durante la época de esplendor del Sacro Imperio Romano Germánico en el siglo XIII, Magdeburgo también fue un gran centro de poder y, sobre todo, comercial.
Esa herencia tiene un ejemplo en la Catedral de Magdeburgo, en estilo gótico tardío de inicios del siglo XVI, con una gran nave central y frente a la gran Plaza del Mercado.
Alrededor de ella se encuentra el edificio del Parlamento del Estado y otro muy peculiar: la Ciudadela Verde del arquitecto Hundertwassers. Construida en 2005, cuenta con un diseño que mezcla diversos estilos y posee tiendas y restaurantes.
A unos metros al noreste, te recomiendo que visites también el Museo Kunst de Magdeburgo, ubicado en un monasterio de estilo románico del siglo XI. Más historia te espera en el Museo Cultural y de historia de Magdeburgo.
Cerca está el museo Schauspielhaus, en una zona también muy interesante para probar platos locales como la Magdeburger Bördedeich con una buena cerveza alemana.
Si cruzas el Elba por el puente metálico de Hubbücke, te encontrarás en una zona menos urbana, con parques y canales navegables.
Puedes aprovechar para ir un poco más al norte hasta el Elbauenpark, donde se encuentra la Torre de Jahrtausendturm o del Milenio, con forma de cúpula y museo interactivo donde se recorren más de 6 milenios de historia de ciencia y tecnología universal.
De vuelta al lado oeste de la ciudad, además de los bares, restaurantes y otros locales de ocio de la zona de la catedral, el resto del barrio de Altstadt -especialmente en la zona norte- tiene un buen ambiente y bastante variedad de establecimientos para comer, cenar o tomar algo por la noche.
Debido a la cercanía de la Universidad Otto von Guericke, el ambiente es bastante juvenil.
10. Hamburgo

Hamburgo queda un pelín lejos de Berlín, a unos 300 km de distancia. Sin embargo, es perfectamente factible hacer una visita de ida y vuelta en el mismo día en tren ya que el trayecto tarda una 1h 45m.
Pese a estar a casi 100 kilómetros de la costa, Hamburgo es uno de los puertos más importantes de Europa. Esto es debido a que el caudal del Elba se agranda hasta un ancho de un kilómetro.
En la orilla sur es donde se encuentran la mayor parte de los muelles en una extensa red de anchos canales.
Mientras que en la orilla norte encontrarás puertos deportivos y de pasajeros como el de la zona de HafenCity. Allí está el Museo Marítimo Internacional de Hamburgo, además del Museo Botschaft der Wildtiere.
Gracias al metro, autobuses y ferris, podrás visitar otros lugares de interés como la sede de la Filarmónica del Elba ubicada en un antiguo almacén frente al río.
Un canal más al norte, se encuentra el Museo Portuario de la zona Patrimonio de la Humanidad de Speicherstadt (un enorme conjunto de almacenes portuarios construidos sobre pilotes) y, enfrente, el popular Museo de Miniaturas.
Más cultura te espera si avanzas al norte, hasta la Iglesia de San Nicolás, levantada en 1846 y que, hasta 1876, fue el segundo edificio más alto de todo el mundo gracias a su torre de 146 metros.
No muy lejos está el edificio del ayuntamiento, y la zona comercial de Alster Arcade, frente a un gran lago donde puedes contratar viajes en barco.
En una de las esquinas del lago, te recomiendo visitar el Museo artístico de Kunsthalle. Y más al sur, los museos del Chocolate (Chocoversum) y de Fotografía y Arte.
En la zona oeste de la ciudad, no te pierdas la Iglesia de San Miguel, con una torre también de gran altura: 132 metros.
Si quieres descansar un rato, más al norte, puedes hacerlo en el parque Planten un Blomen, no muy lejos del Feldtrabe Bunker, hoy un conjunto de torres de gran altura.
Además de en la zona centro y en la orilla norte del Elba, al sur del Feldtrabe Bunker hay buena oferta de restaurantes y pubs para poder probar la gastronomía de la ciudad, especialmente en la avenida Reeperbahn.
Junto a los platos típicos, Hamburgo hace honor a su calificación de puerto de mar y cuenta con pescado fresco que se sirve en bocadillos. Lo llaman Fischbrötchen.
Te recomiendo, como hago yo en casi cualquier ciudad nueva que visito, que te unas a un free tour por Hamburgo con guía en español. Estos tours son ideales para tener un primer contacto con la ciudad.
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