Qué hacer en Estambul: 30 planes imprescindibles

Qué hacer en Estambul

Estambul es una de las ciudades más evocadoras e impresionantes del mundo. Su pasado y su presente te ofrecen una experiencia de viaje de primer nivel sean cuales sean tus intereses. Y para que esta experiencia sea lo mejor posible aquí te sugiero algunas de las cosas que hacer en Estambul que no te puedes perder.

Esta ciudad es el punto de encuentro de Oriente y Occidente, una combinación que da como resultado un lugar vibrante y lleno de contrastes. Su posición entre dos continentes, el asiático y el europeo, hizo despertar el interés de imperios como el romano, el bizantino y el otomano. 

Este rico pasado histórico ha dejado huella en la ciudad, con impresionantes monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. Pero Estambul no sólo te ofrece visitas turísticas como pocas ciudades, también te ofrece una amplísima oferta de experiencias. Toma buena nota de algunas de ellas.

¿Qué te cuento en este post?

Las 30 mejores cosas que hacer en Estambul

1. Únete a un Free Tour por Estambul

¿Quieres empezar tus visitas con buen pie? Nada mejor que unirte a un free tour y disfrutar de las explicaciones de un guía. Este tipo de tours gratuitos (solo tienes que darle una propina al guía si te gustó su trabajo) son ideales para tener un primer contacto con la ciudad.

Para ello te recomiendo uno que se desarrolla por la zona de Sultanahmet, que se corresponde con la parte antigua donde se concentran algunos de los monumentos más importantes.

Conocerás acerca de la historia y anécdotas de la ciudad y de sus principales atractivos, y seguro que te llevas más de un consejo útil para el resto de tu visita. 

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2. Santa Sofía, uno de los monumentos más importantes que ver en Estambul

Qué hacer en Estambul: Visitar Santa Sofía

Esta impresionante construcción, llamada Ayasofya por los turcos, fue mandada construir por el emperador Justiniano en el siglo VI. Se trata de una de las obras más famosas del arte bizantino y su visita es una de las principales cosas que hay que hacer en Estambul.

Funcionó como iglesia durante más de nueve siglos, hasta que en el año 1453 fue convertida en mezquita por el Imperio otomano. Para ello, añadieron cuatro minaretes a su estructura. 

Tiempo más tarde, en 1935, el presidente Atatürk la transformó en un museo, pero en 2020 volvió a desempeñar su función original como mezquita. Aún así, se puede visitar fuera de las celebraciones de los ritos.

Santa Sofía se encuentra en la plaza de Sultanahmet, donde se asoma imponente con su cúpula de más de 30 metros de diámetro

Su interior no es menos impresionante, con sus altas columnas monolíticas y su gran sala central. Lamentablemente, los históricos mosaicos han sido cubiertos por cortinas debido a que es un espacio religioso dedicado al islam.

3. Ir de compras al Gran Bazar de Estambul

Con sus más de 40.000 metros cuadrados, este inmenso bazar es uno de los mercados más antiguos y grandes del mundo. Esto hace que miles de personas lo visiten cada día en busca de ropa, artesanía o joyas. 

El origen de esta mini ciudad se remonta al año 1455, cuando Mehmed II mandó construir el antiguo bazar cerca de su palacio. Con el tiempo, numerosos comerciantes y artesanos fueron instalando sus talleres en las calles aledañas, formando el complejo que se conoce hoy en día.

Sin duda, perderse por él es una de las cosas más interesantes que hacer en Estambul es perderse por sus más de 3.600 tiendas.

El bazar se encuentra a poca distancia del centro histórico de Estambul, cerca de los barrios de Beyazit y Çemberlitas. 

4. Atravesar el Puente de Gálata de una punta a otra

Este puente basculante, también llamado Galata Köprüsü, tiene una longitud de cerca de 500 metros que sirven para unir la zona histórica de Estambul con la parte moderna, cada una de ellas situada en una orilla del Cuerno de Oro.

Curiosamente, el nivel inferior de su estructura alberga diversas cafeterías y restaurantes donde poder degustar los platos típicos de Turquía y el pescado recién cogido.

5. Recorrer el Palacio Topkapi, símbolo del poder de Constantinopla

Palacio Topkapi

Estambul fue capital del Imperio otomano y como prueba de ello quedó este hermoso palacio. Fue inaugurado en el año 1465 y sirvió como hogar para los sultanes hasta 1856, año en que Abdulmecid decidió cambiar de residencia e irse a vivir a un palacio de estilo occidental, el Palacio Dolmabahçe.

El Palacio Topkapi se encuentra detrás de Santa Sofía, y el recinto dispone de un total de 700.000 metros cuadrados rodeados de murallas. 

En su interior se pueden visitar estancias tan fascinantes como la sala del Tesoro, una de las más importantes del palacio. Una pieza clave de la colección es el Diamante del Cucharero, una joya de 88 quilates que perteneció a la madre de Napoleón. 

Otro de los lugares destacados es el Harén, el espacio donde residía el sultán junto a su familia y al grupo de concubinas que vivían en la corte. 

Además, dentro del recinto también puede visitarse el Museo Arqueológico

La visita a este palacio es una de las cosas que hay que hacer en Estambul que no te puedes perder. Y no hay mejor manera que hacerla que aprovechándote de un tour gratuito (eso sí la entrada la pagas tú). 

Si te interesa este tour gratuito debes reservarlo aquí: Free Tour por el Palacio Topkapi

6. Hacer una parada en la iglesia San Salvador en Chora

Construida a comienzos del siglo XIV, esta iglesia es uno de los principales ejemplos del arte bizantino en el mundo. Una de las razones para ello son los mosaicos y frescos que alberga en su interior.

El nombre de Chora quiere decir «fuera de la ciudad». Esto se debe a que en el momento de su construcción se encontraba fuera de las murallas de la antigua capital de Bizancio. 

Tras la conquista de Constantinopla, fue convertida a mezquita, al igual que Santa Sofía. En el siglo XX se procedió a su restauración y hoy en día es un museo abierto al público.

A pesar de que esta iglesia merece estar en cualquier lista de cosas que hacer en Estambul, lo cierto es que no es un lugar que atraiga a grandes masas de turistas. Sobre todo porque está alejada del centro y sin conexión de metro ni tranvía.

Si todavía no has reservado tu alojamiento vale la pena leer este post: Dónde alojarse en Estambul

7. Pasear por el encantador Parque Gülhane

Situado a los pies del Palacio Topkapi, este parque es considerado como el más antiguo de la ciudad de Estambul. Fue abierto al público a comienzos del siglo XX y en su interior podían verse diversas atracciones, como un original zoológico.

Es un espacio perfecto para dar un paseo, ya que se encuentra en el corazón del centro histórico, a tan solo unos pasos de sus principales monumentos. 

Además, dentro del parque hay terrazas donde poder tomar un té tradicional y disfrutar de unas estupendas vistas del Bósforo.

8. Deambular por las salas del Palacio Dolmabahçe

Este edificio fue el sustituto del Palacio Topkapi como residencia real desde mediados del siglo XIX hasta el 1924, año en que se produjo la abolición del califato. Fue mandado construir por el sultán Abdülmecid y su diseño mezcla el estilo tradicional otomano con el Barroco, el Rococó y el Neoclásico.

Con sus 15.000 metros cuadrados, el Palacio Dolmabahçe se sitúa como el mayor edificio de toda Turquía.

En su visita pasarás por algunas de las salas más importantes como el Selamlik, que alberga los salones oficiales y dependencias administrativas; y el Harén, que contiene las dependencias privadas del sultán y de su familia.

9. Reponer fuerzas con un bocadillo de caballa 

Una de las cosas más típicas que hacer en Estambul es comer uno de los bocadillos de pescado (balık ekmek en turco) que se venden en las barcazas amarradas junto al puente. 

Estos bocadillos van rellenos de, además de pescado que por lo general es caballa, tomate, lechuga, tomate, limón y cebolla, y se sirven en unas mesitas al aire libre.

10. Subir a lo alto de la Torre Gálata 

Qué hacer en Estambul: Subir a la Torre Gálata

La Torre Gálata con sus 61 metros de altura es uno de los iconos de Estambul más conocidos. Construida por los genoveses en el s.XIV, su uso original era servir como faro para guiar a las embarcaciones que navegaban por el estrecho del Bósforo.

Lo más llamativo de esta construcción no es su altura, sino su diámetro. Se calcula que tiene un diámetro exterior de 16,5 metros y unos muros de 3,7 metros de anchura en la base. 

Desde aquí se obtiene una de las mejores panorámicas de la ciudad, por lo que merece la pena subir a ella.

11. Conocer la Plaza Taksim, corazón de la moderna Estambul

Esta plaza, situada en la zona europea de la ciudad, es una de las cosas que ver en Estambul. Se trata de un importante centro comercial y de ocio, con una amplia oferta de tiendas, hoteles y restaurantes. 

Además, es un lugar con gran relevancia en la vida social y política, ya que aquí se realizan multitud de eventos públicos y manifestaciones.

Su nombre quiere decir «distribución», y es que en el 1732 era el espacio donde se centralizaba el suministro de agua a los diferentes barrios de la ciudad. Aunque en esa época se encontraba a las afueras, hoy en día se ha convertido en el corazón de la nueva Estambul.

En el centro de esta plaza pueden apreciarse dos importantes monumentos, el de la República y el del Aguador. 

Desde este punto surge una de las principales calles comerciales, la avenida de la Independencia o Istiklal Caddesi. Es una calle peatonal que está llena de turistas y residentes a cualquier hora del día o de la noche.

Para conocer la zona tienes la oportunidad de unirte a un free tour por el barrio de Taksim.

12. El Museo Arqueológico, uno de los museos más interesantes que ver en Estambul

Fue fundado en el año 1891 por iniciativa del arqueólogo y pintor Osman Hamdi, pero sus orígenes se remontan a algún tiempo atrás. Concretamente a una pequeña colección de antigüedades que se instaló en el Palacio Topkapi ya en el año 1846, convirtiéndose en el museo de la corte tan solo dos décadas después.

Este fue el primer museo de Turquía y está dividido en tres zonas. La primera de ellas son los Museos Arqueológicos, que albergan una impresionante colección de sarcófagos entre los que se encuentra el de Alejandro del siglo IV. 

Otra es la colección de Arte Oriental, que recoge sepulcros otomanos, así como piezas de las culturas acadia, sumeria y egipcia. Por último está la colección de cerámicas y joyas ubicada dentro del Pabellón de los Azulejos.

El museo se encuentra situado entre el Parque Gülhane y el primer patio del Palacio Topkapi. 

13. Sumergirse en su cultura en el Museo de Arte Turco e Islámico

Este museo se encuentra en el interior de un palacio ubicado entre la Mezquita Azul y el Hipódromo. Su colección reúne más de 40.000 objetos entre los que se encuentran sarcófagos, piezas de cerámica, esculturas e incluso diferentes versiones del Corán. 

Además, el museo también tiene una interesante sección etnológica en la que se pueden ver recreaciones de la vida diaria en diferentes lugares y épocas históricas de Turquía.

Su interés y su céntrica ubicación hace que sea una de las paradas que se incluyen en casi todos los listados de cosas para ver en Estambul.

14. Visitar la mezquita más importante de la ciudad: la Mezquita Azul

Qué ver en Estambul: Mezquita Azul

Se encuentra justo en frente de la mezquita de Santa Sofía, por lo que es muy fácil visitar ambas en la misma mañana o tarde. En turco la llaman Sultanahmed Camii, que quiere decir la Mezquita del Sultán Ahmed. Este sultán la mandó construir en el siglo XVII. 

Su construcción estuvo rodeada de polémica, ya que contaba con seis minaretes al igual que la Gran Mezquita de La Meca, la más grande del mundo. Para acabar con el problema, se decidió construir un nuevo minarete en la mezquita de la ciudad sagrada.

A pesar de que sus dimensiones pueden parecer similares a las de Santa Sofía, lo cierto es que es prácticamente la mitad de su tamaño. 

Recibió el nombre de Mezquita Azul por el llamativo color de los más de 20.000 azulejos que adornan su interior. Una decoración que resalta aún más si cabe gracias a las impresionantes lámparas de araña que cuelgan del techo y a las más de 200 vidrieras que iluminan el espacio.

15. Disfrutar de un relajante baño turco, un imprescindible que hacer en Estambul

Los baños turcos son la versión otomana de los conocidos baños romanos. En árabe reciben el nombre de hammam, que equivale a decir baño pero que significa «que expulsa calor». La ciudad llegó a tener más de 150 baños durante el siglo XVIII.

Estos baños son una costumbre tradicional de Estambul y se parecen a la sauna, pero son algo más húmedos. Están divididos en cuatro partes: el atrio, la zona fría, la templada y el caldarium

La mayoría de baños turcos suelen ofrecer un servicio que incluye masaje y exfoliación para eliminar las impurezas. Debes tener en cuenta que se trata de masajes fuertes, tanto que a veces parece que le estén pegando una paliza a quien se lo hacen. 

Probablemente en tu hotel puedan recomendarte algunos hammams. También puedes reservar online el hamman Aga Hamami, uno de los baños turcos más populares.

16. Atardecer en Üsküdar

Sitios para disfrutar de atardeceres mágicos en Estambul hay un montón entre terrazas, miradores, colinas e incluso desde cruceros cruzando el Bósforo.

Sin embargo, no hay nada mejor que dirigirse al barrio de Üsküdar en el Café de las Alfombras. Hacerlo desde aquí es una experiencia muy popular que además también te permitirá callejear por la parte asiática de la ciudad.

El Café de las Alfombras es una zona con gradas y cojines frente al mar donde además de deleitarte de hermosos atardeceres podrás hacerlo bebiendo té. 

La experiencia es fantástica pero ya te adelanto que el lugar se llena y conviene llegar pronto para coger sitio.

17. Adquirir productos típicos en el Bazar de las Especias

Bazar de Especias de Estambul

Este popular mercado es también conocido como Mısır Çarşısı o Bazar Egipcio es el segundo mayor mercado cubierto de la ciudad tras el Gran Bazar

Los inicios de este bazar se remontan a mediados del siglo XVII. Fue construido junto a la Nueva Mezquita, que comenzó a construirse al mismo tiempo. El objetivo era ayudar económicamente al funcionamiento de este lugar de culto.

Se encuentra situado a escasos metros del puente de Gálata y es uno de los mejores lugares para comprar productos típicos del país, como son los frutos secos, las especias y los dulces.

18. Salir de fiesta por la vibrante Estambul

Con sus más de 15 millones de habitantes, Estambul es la ciudad más grande del país. Por ello, no es de extrañar que la oferta de bares y discotecas sea enorme.

Aunque hay lugares para salir en prácticamente todos los barrios, dos de las zonas más conocidas son Beyoglu, en la parte europeo; y Kadikoy, en la zona asiática.

Beyoglu, que alberga la Plaza Taksim y la famosa avenida Istiklal, es uno de los barrios más animados y concurridos. Es considerado como el centro de ocio nocturno de la ciudad debido a la gran cantidad de clubes que hay en sus calles. 

Una zona simpática de Beyoglu para salir de fiesta es Cihangir. 

Kadikoy se ha convertido en una de las zonas más de moda de Estambul. Hasta hace poco tiempo era tan solo una tranquila zona residencial, pero en la actualidad es uno de los barrios con más vida nocturna de la ciudad.

 La calle Kadife Sodak alberga los bares y restaurantes más cool de este barrio.

Ortakoy es otra zona interesante para salir de marcha. En este caso, visitada por un público más selecto y elegante. Los precios van en consonancia.

19. Degustar la comida tradicional de Estambul

Una de las cosas que hay que hacer en Estambul es saborear la deliciosa comida turca, en especial sus maravillosos dulces. 

Entre los platos más típicos que podrás probar en la ciudad está el testi kebab, un guiso de carne que se prepara en un recipiente de cerámica que debe ser roto para poder servirlo. También destaca el pollo con miel y el lüfer, un pescado azul típico del estrecho del Bósforo.

Entre los postres, nada como saborear los baklava, unos pasteles de pasta filo, frutos secos y jarabe de miel, y las delicias turcas o lokum, unos dulces hechos con azúcar y aromatizados con limón o agua de rosas.

20. Un paseo en barco por el Bósforo, algo que hacer en Estambul que vale la pena

Una de las actividades más típicas que hacer en Estambul son los paseos en barco por el estrecho del Bósforo. Es una actividad inolvidable, ya que te permite ver la ciudad desde otro punto de vista, y como no, conseguir muy buenas fotos de recuerdo.

Hay diferentes tipos de recorrido en base a la distancia que quieras realizar y al tiempo que quieras dedicar a esta excursión. Numerosas empresas ofrecen estos paseos, por lo que no será difícil encontrar billetes.

Puedes contratar excursiones online como este crucero por el Bósforo o simplemente dirigirte a los muelles de la zona del Puente de Gálata en Eminönü (muy cerca del casco antiguo) y contratar allí mismo. 

21. La Mezquita de Solimán, una visita que no puedes dejar de hacer en Estambul

Esta mezquita fue construida por Solimán El Magnífico, el más popular de todos los sultanes. Fue un hombre que llegó a conquistar gran parte de Europa, África y Asia, provocando terror y admiración al mismo tiempo. 

En cambio, en Oriente, era visto como un mecenas que impulsó el arte, las leyes y la economía del imperio.

Para la construcción de esta mezquita contrató al mejor arquitecto de la época, Mimar Sinán. Quería que la obra superase a la grandiosa cúpula de Santa Sofía. 

Fue necesario movilizar a más de 3.000 operarios que trabajaron sin descanso durante ocho años para que la mezquita pudiera ver la luz en 1558.

En la actualidad es todo un símbolo de la grandeza de aquella época. Se encuentra ubicada en una de las siete colinas de Estambul y su interior alberga los mausoleos de Solimán El Magnífico y de su mujer, Hürrem Sultan.

22. Dejarse hipnotizar por la danza de los derviches

Danza de los Derviches

Este baile es una de las tradiciones más curiosas y llamativas que se pueden ver en Estambul. En realidad se trata de una ceremonia religiosa realizada por los derviches, que son sufistas islámicos que se agrupan en hermandades. 

Todos ellos siguen una corriente espiritual mística procedente de Persia y basada en la práctica de una vida austera.

La primera de estas hermandades fue creada en 1166 y cada una de ellas tiene unas peculiaridades propias, con sus rituales y trajes característicos. 

Los derviches más conocidos son los Giróvagos, que realizan danzas giratorias para alcanzar el éxtasis religioso.

Esta ceremonia, conocida con el nombre de sema, es un ritual acompañado de instrumentos tradicionales en el que los derviches giran sobre sí mismos con sus brazos extendidos para simbolizar la ascensión a la perfección, abandonando el ego. 

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23. Ir en ferri hasta la Torre de la Doncella

Desde el puerto de Estambul salen ferris a diario que llegan hasta esta isla. A comienzos de siglo XII el emperador Alejo I Comneno mandó construir aquí una torre de madera que sería conocida como Torre Leandro, ya que la relacionaban con la leyenda de Hero y Leandro.

Desde su construcción ha sufrido todo tipo de vicisitudes, como un terremoto y un incendio, y se ha utilizado para diferentes funciones, desde hospital de cuarentena a casa de retiro para oficiales turcos.

En la actualidad alberga un restaurante, una tienda de suvenires y una cafetería, ofreciendo unas hermosas vistas de 360 grados de la ciudad de Estambul. 

La luz del faro sigue encendiéndose a día de hoy para iluminar el estrecho del Bósforo, lo que le da una especial belleza al lugar.

24. Imaginarte cómo era el gigantesco Hipódromo de Constantinopla

Este famoso hipódromo se encontraba situado en lo que hoy se conoce como plaza de Sultanahmet. Aún se conservan algunos obeliscos y columnas de aquel pasado grandioso de la que fuera capital del Imperio bizantino y otomano. 

El origen de este hipódromo se remonta a comienzos del siglo III, pero hubo que esperar hasta el siglo IV para que lograra todo su potencial. Su diseño fue inspirado en el Circo Máximo de Roma y llegó a convertirse en el centro de la vida pública. 

En la actualidad solo se conservan algunos monumentos de la época, como el Obelisco Egipcio, construido por Tutmosis III para conmemorar un campaña en Siria; la columna Serpentiforme, traída del templo de Apolo en Delfos; y el obelisco de Constantino, con más 30 metros de altura.

25. Probar el raki y otras bebidas típicas 

Una de las bebidas estrella de la ciudad es, sin lugar a dudas, el té. Uno de los más agradables es el de sabor a manzana. Pero hay multitud de alternativas para aquellos a los que no les guste esta opción. 

Dos de las bebidas más populares son el ayran, hecha a base de yogur, sal y agua; y el raki, un anís que suele tomarse muy frío como acompañamiento para la cena.

También hay bebidas algo más comunes, como la cerveza Efes, la marca de cerveza más importante del país, y el kahve o café turco. Es importante que especifiques si quieres el café dulce o no, porque echan azúcar a la hora de prepararlo.

26. Pasear por la Avenida Istiklal

Avenida Istiklal

Esta avenida, con sus casi 3 km de longitud, es la principal arteria comercial de Estambul. Se encuentra situada dentro del barrio histórico de Beyoğlu, en la parte europea de Estambul. 

Se extiende desde las proximidades de la Torre de Gálata hasta la Plaza Taksim. Está rodeada de edificios de los siglos XIX y XX, con estilos que van del neogótico al Art Nouveau.

Aquí puedes encontrar algunos de los comercios más exclusivos de la ciudad, centros comerciales, cines, teatros, galerías, restaurantes, cafeterías y numerosos lugares de ocio nocturno. 

En esta avenida destaca el Callejón de las Flores, una lujosa galería comercial de estilo francés que alberga restaurantes donde poder degustar la cocina turca. 

Otra llamativa atracción es el conocido como tranvía nostálgico, que recorre esta avenida hasta llegar al funicular de Tünel. 

27. Cruzar el Bósforo hasta el Palacio Beylerbeyi

Este palacio de inspiración europea, se encuentra situado en el barrio de Eyüp, en la parte asiática de Estambul, justo al norte del Puente del Bósforo. 

Fue construido con el fin de servir como residencia de verano para los sultanes del Imperio otomano, y de vivienda para todos aquellos mandatarios extranjeros que visitaban la ciudad.

Su diseño corrió a cargo del arquitecto Sarkis Balyan, que se basó en un estilo más sobrio que otras construcciones de épocas anteriores. Para ello se sirvió de un sencillo mármol blanco. 

De este palacio destaca la sala de recepción, los espectaculares jardines de magnolios y su gran piscina.

Si te interesa una visita guiada que además incluya además del palacio la parte asiática de la ciudad puedes reservar este tour o este otro, bastante más largo.

28. Adentrarse en la Cisterna Basílica y ver el rostro de Medusa

Qué ver en Estambul: la Basílica Cisterna

Este popular depósito fue construido en el siglo VI durante el mandato del emperador Justiniano. El objetivo de esta cisterna era almacenar reservas de agua para poder abastecer al Palacio Bizantino en caso de que la ciudad fuera atacada. 

Su nombre se debe a que se encuentra ubicada en la parte subterránea de una basílica. En turco es conocida como Yerebatan Sarnıcı, y algunos la han apodado como el Palacio Sumergido

Su interior puede llegar a almacenar hasta 100.000 metros cúbicos de agua. Tiene nueve metros de altura y más de 300 columnas de diversos estilos, ya que fueron reaprovechadas de antiguos monumentos.

Entre ellas, destacan dos en cuya base se encuentra el relieve de la cabeza de Medusa, un ser mitológico que convertía en piedra a todo aquel ser que osara mirarla. 

29. Descubrir la influencia de la mujer en la Mezquita Nueva

Esta mezquita se encuentra al sur del Puente de Gálata, a orillas del Cuerno de Oro. Está situada al comienzo del centro histórico de la ciudad. 

El arquitecto de esta mezquita se inspiró en las obras de Mimar Sinan, máximo exponente de la arquitectura otomana. De él cogió la idea de edificios colosales, opulentos y luminosos.

Se comenzó a construir en el año 1597 por petición de la sultana Safiye, madre de Mehmed III. Al no contar con el apoyo necesario, el proyecto se abandonó y se quemó en el Gran Incendio de Estambul de 1660. 

Fue entonces cuando la sultana Turhan Hatice, madre de Mehmed IV, decidió terminar la obra. Se convirtió en la primera mezquita imperial mandada construir por una mujer

De esta construcción destacan sus dos minaretes, la proliferación de cúpulas y su patio porticado. 

Aquí se encuentra el mausoleo con las tumbas de la sultana madre Turhan Hatice y de su hijo Mehmed IV, además de las de otros cinco sultanes, siendo uno de los tres más importantes de la ciudad.

30. Sobrevolar en globo aerostático los increíbles paisajes de Capadocia

Si dispones de días suficientes seguro que Capadocia figura en tus planes de viaje. Esta zona tiene unos paisajes francamente únicos. Además, si tu presupuesto te lo permite disfrutarlos desde las alturas con un globo aerostático es una experiencia memorable.

Capadocia es para descubrirla a tu aire, pero para quienes prefieren llevarlo todo bien organizado o no se sienten seguros por la barrera idiomática hay excursiones organizadas disponibles con guía en español.

La oferta turística de Estambul es interminable, por lo que el recorrido dependerá del número de días que tengas para visitar este popular destino turístico. Independientemente del tiempo que estés en la ciudad, el resultado será el mismo: amor a primera vista.

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