Dónde alojarse en La Palma: las 12 mejores zonas

Dónde alojarse en La Palma

¿Quieres saber cuáles son las mejores zonas dónde alojarse en La Palma? Si tienes planificado escaparte a este pequeño paraíso canario y buscas información acerca de las zonas más recomendables para dormir en La Palma, toma nota. Te cuento todo lo que necesitas saber.

Se la conoce como la «isla bonita» por su cielo estrellado y sus preciosos paisajes, en los que el mar, los volcanes, los bosques, la vegetación prehistórica y las montañas, sus playas volcánicas y sus bonitos pueblos conforman imágenes de postal.

Una gran variedad de atractivos que se concentran en una pequeña superficie de unos 708 km cuadrados. Para que te hagas una idea más clara de sus dimensiones tiene una longitud máxima aproximada de 47 km de largo y unos 28 km de ancho.

Como en cualquier isla canaria mi primer consejo es que alquiles un coche, lo que te permitirá visitarla a tu aire y te dará mucha más flexibilidad a la hora de escoger tu campo base.

La Palma es bastante económica en comparación con otras islas vecinas, aunque se ha encarecido bastante a la par que su popularidad ha ido creciendo en los últimos años. 

En general diría que las diferencias de precios entre zonas no son tan claras como las que se encuentran en otras islas más grandes donde hay una mayor oferta hotelera y sus diferentes destinos turísticos se han segmentado mucho más claramente.

Aún así, si tuviese que dar una primera impresión sobre precios diría que las más caras para dormir en La Palma son los Llanos de Aridane, Tazacorte, Santa Cruz de la Palma, Puerto Naos, Tijarafe y los Cancajos. Las más baratas son El Paso, Puntagorda, Breña Alta, Breña Baja y Fuencaliente de la Palma.

Esto cógelo con pinzas porque no es tan sencillo generalizar acerca de precios sobre destinos tan pequeños.

Dónde alojarse en La Palma

1. Los Llanos de Aridane, la mejor zona donde alojarse en La Palma

Esta localidad se encuentra al oeste, en el corazón del valle de Aridane y de cara al Atlántico, por lo que regala un marco paisajístico precioso.

El gran reclamo de la capital económica de La Palma es la playa Puerto Naos, la más grande de la isla y con bandera azul. Está cubierta de arena negra, la cual luce matices verdes debido al polvo olivino que desprenden las rocas volcánicas.. 

Es el mejor lugar posible para disfrutar de un baño, de una siesta o actividades marítimas como parapente, buceo o snorkel

No obstante, los Llanos también dispone de otras playas más íntimas como Charco Verde o las Monjas, la única nudista oficial de la isla.

Para disfrutar de su inmensidad o de bonitos atardeceres hay que dirigirse al paseo marítimo que la recorre. Está decorado con cocoteros y palmeras, que se alternan con distintos restaurantes, bares y un buen número de hoteles, todos ellos con vistas al Atlántico.

Su casco antiguo está conformado por edificios que lucen arquitectura doméstica canaria y algunas construcciones valiosas como la iglesia de los Remedios, en cuyo interior guarda obras como el retablo del Nazareno, el Cristo de la Luz o el conjunto escultórico de Santa Ana y la Virgen Niña. 

También son especialmente significativos el edificio del Ayuntamiento, en cuya fachada toma el protagonismo la ventana mudéjar con celosía. 

Aquí también se encuentra el mercado municipal, que es perfecto para palpar el ambiente local y comprar productos de la zona, y la plaza de Chica, presidida por una preciosa fuente de piedra tallada. 

Tampoco te puedes perder la plaza España, el centro de la localidad la cual atesora once laureles de Indias procedentes de Cuba, que son los más vetustos de la isla.

Si te sobra tiempo, puedes visitar el llano de Argual, una antigua explotación de plátanos en la que, cada domingo, se monta un mercadillo de artesanía y antigüedades. Merece la pena visitar el taller de cristal soplado que se encuentra en la esquina.

Los Llanos es la mejor opción a la hora de alojarse en La Palma, en tanto que es ideal para disfrutar de la playa y ofrece atractivos culturales y de ocio. 

La oferta hotelera es generosa y se concentra en torno a la playa. Sus precios por lo general son muy asequibles pero como es habitual se encarecen en temporada alta.

2. Puerto Naos, una de las zonas de La Palma más demandadas

Este pueblo costero forma parte de Los Llanos de Aridane y forma, junto con la playa de los Cancajos, el núcleo turístico por excelencia de La Palma. La razón estriba en que está salpicada por una magnífica playa, que ostenta el honor de ser la más grande de La Palma. 

Es de arena negra con tonos verdes y tiene oleaje tranquilo y el distintivo de bandera azul. Como extra, cuenta con un precioso palmeral, que ejerce de perfecta sombrilla, y regala el marco perfecto para contemplar atardeceres de postal. 

Sus fondos cuentan con una gran riqueza, lo que hace las delicias de los aficionados al submarinismo y al buceo. Al sur de este arenal, están el de las Monjas y Charco, que están menos masificados y son más tranquilos.

La localidad también ejerce de reclamo para los aficionados al parapente, para los que constituye un punto de encuentro.

El paseo marítimo completa el encanto y también la oferta de posibilidades de ocio de Santa Cruz. Está repleto de restaurantes, donde dicen que hacen los mejores calamares frescos de la isla, bares, y tiendas 

Como destino turístico que es tiene una buena oferta de hoteles, que valen la pena considerar a la hora de dormir en La Palma si buscas estar cerca de la playa. 

Eso así, es importante ser previsor, pues los precios suelen ser elevados, especialmente en temporada alta.

3. Tazacorte, donde dormir en La Palma entre playa y ambiente rural

Tazacorte también se encuentra al oeste de la isla, justo en la desembocadura del Barranco de las Angustias, protegida por altos acantilados y colinas vestidas de verde, que aportan frescor y conforman un marco paisajístico muy evocador. 

Durante muchos años, el cultivo de la caña de azúcar y el plátano y la actividad pesquera fueron el motor económico de este pueblo, lo que lo convirtió en el lugar de residencia de numerosos adinerados. 

Esto es visible en su ambiente y en las calles, en las que perviven un buen número de construcciones coloniales, que destacan por la intensidad de su colorido.

La parte más atractiva es el puerto. Está recorrido por un paseo marítimo repleto de bares, tiendas y restaurantes en los que puedes degustar los mejores pescados frescos, siendo la estrella la espalda con papas y mojo verde. 

Tiene acceso directo a una preciosa playa de arena negra, que invita a disfrutar de todas las posibilidades del mar sin descanso y en cualquier época del año, pues no hay que olvidar que es la localidad con más horas de sol de la isla. 

Además, tiene temperaturas ideales durante todos los meses del calendario. De hecho, es raro que desciendan de los 18 grados.

En los alrededores hay otras playas como la de los Guirres, a la que se llega por una serpenteante carretera que discurre entre plataneras, ideal para practicar surf.

El centro está conformado por un entramado de calles que conservan la estética de hace siglos y bonitos barrios como el Charco. 

En él aún perviven casonas solariegas, coloniales y los antiguos lavaderos, así como valiosas construcciones como la iglesia de San Miguel Arcángel, que fue la primera de la isla. Otros puntos de visita son la plaza de Vica, punto de reunión de los lugareños.

A pesar de ser una localidad pequeña, anda sobrada de opciones culturales. Son especialmente destacadas el museo del Plátano, que expone la historia y la importancia de esta fruta para Tazacorte, y el museo del Mojo y el Licor de Café, que permite comprender la importancia de dichos productos para el desarrollo de la localidad.

Es un una magnífica opción a la hora de dormir en La Palma para quienes buscan disfrutar de la tranquilidad, el buen clima y el típico ambiente rural canario. 

Hay pocos hoteles, pero tiene una gran oferta de apartamentos de vacaciones, casas, fincas y hostales. Los precios son bastante accesibles en temporada baja y se encarecen en verano. No obstante, si eres previsor, puedes acceder a opciones económicas.

4. Barlovento, donde dormir en La Palma para disfrutar de la naturaleza

Este pequeño municipio se enclava en el norte de la isla, entre bosques de laurisilva y pinos de cara al mar. 

Su dilatada tradición en el cultivo de la papa, que fue el principal sustento hasta los años 60, el plátano y los aguacates determinan el carácter y la idiosincrasia de este rincón canario. 

Tanto es así que está rodeado de campos de cultivo de dichos productos, que además le dan un encanto agreste innegable.

Pero además el corazón del pueblo conserva preciosas construcciones como la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que atesora un maravilloso retablo flamenco de la virgen que le da nombre y un crucifijo mexicano que data del siglo XVI. 

En el centro de artesanía de las Mimbreras puedes comprar productos elaborados en mimbre y, además, ver su proceso de fabricación artesanal.

Su entorno está cuajado de lugares para disfrutar de la naturaleza y del virginal marco paisajístico que envuelve la localidad. Uno de ellos es el mirador de la Tosca, que ofrece una panorámica de lo más completa al norte de la isla y al bosque de Dragos, que es el mayor de Las Canarias. 

Por su parte, el cráter volcánico de la Laguna atesora el embalse más grande del archipiélago canario. Además, cuenta con una zona de recreo.

No tiene playa, pero puedes disfrutar de su faceta marinera en las piscinas de la Fajana de Barlovento, que se encuentran al norte del faro de Punta Cumplida. Se trata de un conjunto de tres piscinas con agua marina donde antiguamente se curtía el lino. 

Hoy se han habilitado para el baño, de modo que constituyen el lugar predilecto para disfrutar del Atlántico en un marco natural único.

Las callejuelas del pueblo esconden algunas sorpresas arquitectónicas como la iglesia de Nuestra Señora de Bonanza, que destaca por su espigada torre del siglo XX y la azulejería de su fachada. 

También cuenta con atractivos culturales como el museo de Seda de las Hilanderas, que permite comprender la importancia de la artesanía de la seda en la población.

Barlovento es un destino de referencia para disfrutar de la espectacular naturaleza que atesora La Palma, la tranquilidad y el ambiente rural más tradicional. Así que es una opción a considerar a la hora de alojarse en La Palma. 

La oferta de alojamientos es bastante interesante, especialmente en el centro. Predominan las haciendas, los apartamentos, los albergues y las casas vacacionales, que además son más baratos que en otras partes de la isla.

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5. El Paso, donde alojarse en La Palma para practicar turismo activo

Esta localidad, que se erige en el alto del valle de Aridane, está entre el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, Cumbre Nueva y la Cumbre Vieja. Es la única de La Palma que carece de costa, pero no le hace falta, su atractivo natural compensa de sobras esta carencia.

Su territorio está conformado por más de 80 km cuadrados de frondosos bosques, especialmente de pino canario, lo que lo convierte en uno de los paraísos naturales de la isla. 

No obstante, el almendro también está muy presente. Tanto es así que le ha valido el apelativo de «ciudad de los almendros».

Su entorno atesora enclaves imperdibles como el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. A modo de curiosidad, toma su nombre del circo en forma de caldera que la constituye. 

Está conformado por una extraordinaria biodiversidad animal y vegetal y espectaculares paisajes, los cuales esconden yacimientos arqueológicos que conservan grabados de la época prehispánica. 

La mejor manera de disfrutar este paraíso verde es acampando unos días o realizando una ruta de senderismo como, por ejemplo, la que llega al Pico Bejenado, uno de los miradores más sorprendentes de la isla.

Otro mirador muy concurrido es la Cumbrecita, desde donde se tienen unas vistas fantásticas a la localidad con la Caldera de Taburiente de telón de fondo. De aquí parte el camino de las Galerías, una ruta de senderismo que conecta con la Caldera de Taburiente.

Si te quedas con ganas de más naturaleza, visita el Jardín de las Aves. Este parque-zoo es hogar de numerosas especies vegetales exóticas y algunos animales en peligro de extinción como los monos titíes o los calaos de Malabar, de los que apenas quedan un centenar de ejemplares en Europa. 

La mejor manera de culminar la visita es degustando setas cultivadas en el parque.

Dormir en El Paso es una magnífica opción para quienes tienen pensando realizar actividades de turismo activo y desean adentrarse el ambiente rural canario. 

No abundan los hoteles, pero hay haciendas, apartamentos y casas vacacionales muy interesantes que, si eres previsor, puedes conseguir a buen precio.

6. Puntagorda, encanto rural, tranquilidad, y alojamiento más económico

Esta diminuta localidad se distingue por ser la más occidental de La Palma y llevar el encanto rural a la máxima expresión. 

La población de este apacible rincón se dedica a la agricultura, principalmente al cultivo de la vid, el trigo y el almendro. 

De estas actividades surgen otras muy atrayentes como el mercado agrícola, que se celebra todos los fines de semana en el bosque el Fayat. En sus puestos se pueden adquirir los mejores productos de la zona y artesanías.

El pueblo está disperso, entre pinos y almendros, y carece de un centro definido, pero aún así atesora encantos arquitectónicos como la iglesia de San Mauro Abad, que está declarada Bien de Interés Cultural.

También dispone de costa, posiblemente la más escarpada y abrupta de La Palma. Tanto es así que las viviendas y antiguas cuevas (muchas son alojamientos) se encaraman a las rocas y parecen precipitarse de un momento a otro. 

Está presidida por un bonito puerto, que no tiene playa, pero sí piscinas naturales.

Es una opción a tener en cuenta para hospedarse en La Palma para los que buscan un enclave con encanto natural, alejado de las masificaciones turísticas y con mucha tranquilidad. 

Hay una oferta interesante de alojamientos y, además, con un costo inferior respecto a otras partes.

7. Breña Alta, playa y naturaleza cerca de la capital

Ubicada al este de la isla, a pocos kilómetros de la capital y al abrigo del valle de las Breñas, Breña Alta, es uno de los enclaves con más encanto de La Palma. 

Buena cuenta de ello lo dan su coqueto puerto pesquero y la playa Bajamar. Es artificial, pero goza del reconocimiento de bandera azul. 

Además, regala bonitos atardeceres y vistas preciosas al pueblo y el puerto, que la han convertido en un lugar popular entre los amantes de las olas y los deportes marítimos.

Aunque lo que da renombre a esta localidad son los puros palmeros, cuya elaboración se remonta a mediados del siglos XIX. Su elemento diferenciador es el aroma, que se logra solo con las cosechas procedentes de los cultivos de la zona. 

Tanta es la importancia de este producto en su economía que hasta se ha creado un museo. La visita permite adentrarse en su historia y el minucioso proceso de producción.

Entre las calles de este hermoso pueblo se cuelan algunas construcciones destacadas como la casa Mendoza y el monasterio Císter. Para disfrutar de un relajado día de pícnic, la dirección de referencia es Pared Vieja, una zona recreativa rebosante de vegetación.

El entorno de Breña Alta tampoco decepciona y cuenta con numerosos puntos desde los que contemplarlo, siendo especialmente destacado el mirador de la Concepción, que ofrece una bonita panorámica al incluir el valle de las Breñas, la costa este de la isla e incluso Santa Cruz de la Palma.

Breña Alta es uno de los lugares más recomendables a la hora de alojarse en La Palma para los que buscan disfrutar del entorno rural canario, la playa y la naturaleza. 

Aunque no hay demasiados hoteles, sí encontrarás una buena oferta de apartamentos, pensiones y haciendas. Los precios son compatibles con todos los bolsillos, salvo en temporada alta que se incrementan bastante.

8. Breña Baja, mar, montaña, gastronomía y ambiente tranquilo, 

Esta pequeña localidad se sitúa en la parte este de la isla, entre palmeras y exuberantes dragos, especialmente en el Tolonero, que concentra ejemplares con más 300 años de edad. 

En su trazado urbano, recorrido por callejuelas se cuelan algunas bonitas construcciones como la iglesia de San José, que destaca por su espadaña, que le ha valido el reconocimiento de Bien de Interés Cultural.

Concluye en la playa de los Cancajos, que tiene bandera azul. Es de arena negra y está resguardada por una bahía de roca volcánica, que además confiere tranquilidad a sus aguas. 

Los fondos gozan de una gran biodiversidad y la han convertido en un punto de inmersión muy popular para los buceadores y para quienes quieren hacer algo de snorkel.

En el paseo del litoral, que se extiende a lo largo de casi un kilómetro paralela a la playa, hay una buena oferta de restaurantes, donde sirven excelente pescado fresco, bares y pubs, que lo convierten en el epicentro del ocio nocturno. 

Aquí también abren sus puertas bastantes hoteles de diferentes categorías. Así que si buscas opciones en primera línea de playa y no demasiado caras, incluye esta parte en la lista de opciones para dormir en La Palma.

En la mitad de dicho paseo se encuentran las salinas de Los Cancajos, que regalan bonitas vistas a la playa con la isla de Santa Cruz de La Palma como telón de fondo.

No obstante, para los amantes del turismo activo también ofrece varias opciones. Buen ejemplo de ello es la montaña de la Breña, un viejo cono volcánico al que se puede llegar a través de las rutas de senderismo establecidas. 

Desde el punto más alto, al que se accede por unas angostas escaleras, las vistas a la localidad, la costa y la parte este de la comarca son preciosas. En las faldas hay un centro recreativo con mesas, asadores y zona infantil.

Cerca se encuentra la ermita del Socorro, que data del siglo XVII. Su estilo es uno de los mejores ejemplos de la estética de las antiguas casas solariegas y haciendas de las clases adineradas. 

Por su parte, el mirador del Risco Alto, al que se llega por la carretera que va al aeropuerto, también proporciona vistas preciosas a la costa, la localidad y la playa.

Si eres un amante de la repostería, estás de suerte. Esta localidad tiene un recetario dulce repleto de propuestas deliciosas. Las más populares son la rapadura, elaborada con miel de caña, almendra, azúcar, canela, limón y gofio; y el bienmesabe, que suele servirse con una bola de helado de vainilla.

Breña Baja combina a la perfección mar, montaña, gastronomía y ambiente tranquilo, por lo que se perfila uno de los mejores destinos para buscar alojamiento en La Palma. 

Además, los precios son bastante compatibles con todos los presupuestos, siendo más caros los más próximos a la playa.

9. Los Cancajos, una de las zonas de La Palma más turística

Este barrio perteneciente a Breña Baja es uno de los más concurridos de la isla. La razón estriba en que está cerca de la capital (a menos de 5 km) y, además, dispone de una preciosa playa de arena negra que tiene el distintivo de bandera azul y es una de las más largas de la isla. 

La riqueza y la diversidad de sus fondos la convierten en un punto de inmersión y buceo muy importante.

El paseo marítimo que la jalona dispone de una buena oferta hotelera, de restaurantes especializados en pescado fresco, cafeterías, bares y tiendas que le dan mucha animación.

Por su parte, el pueblo tiene mucho encanto y atesora algunas bonitas construcciones como la iglesia de San José, que destaca por su espadaña. Además, está declarada Bien de Interés Cultural.

La oferta de alojamientos es más generosa que en otras partes. La mayoría se concentran cerca del mar. Sin embargo, los precios suelen ser elevados, especialmente en temporada alta.

10. Santa Cruz de la Palma, la capital

La capital de la isla no solo concentra los principales servicios políticos y administrativos, sino también un extenso abanico de atractivos y lugares de interés. 

Su tesoro más preciado es el casco antiguo, que sigue dando buena cuenta del apogeo que vivió durante el siglo XVII y que le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural a toda la ciudad.

Sus calles, vestidas de adoquines, conservan numerosas casas solariegas de estilo colonial, que son testigos de las riquezas que los españoles trajeron de América y recuerdan que la ciudad fue la sede del primer Juzgado de Indias, con el que la corona de Castilla se aseguraba el control de comercial entre Las Canarias y América.

Atesoran un amplio abanico de edificios barrocos, renacentistas y neoclásicos. Los más destacados, que encuentran en la bonita plaza de España, son el edificio del Ayuntamiento y la iglesia del Salvador, que destaca por el frontón triangular de su fachada y las adiciones de piedra volcánica procedente de la Gomera, 

También destacan las casas Monteverde, Lorenzo, Massieu y Pereyra, que constituyen las obras más representativas del Renacimiento. 

A estas se suman la iglesia de Santo Domingo, cuyo interior guarda impresionantes retablos, y el castillo de Santa Catalina, que es uno de los máximos exponentes de arquitectura renacentista militar.

La calle Real articula la zona antigua y está dividida en otras dos: la calle O´Daly y calle Anselmo Pérez Brito. Conforman la zona comercial y de bares. 

También hay algunos hoteles, que vale la pena considerar si buscas dormir cerca de los principales atractivos arquitectónicos.

Por lo que respecta a opciones culturales, la capital no anda escasa. Una visita recomendable es el museo Histórico Insular, que se encuentra en el interior del convento de la Inmaculada Concepción. Incluye exposiciones de arte, historia natural, etnografía, ciencias naturales y construcción naval. 

A este se suman el teatro Chico, donde puedes ver estrenos cinematográficos y diversas actividades culturales, el Circo de Marte, que también cuenta con una interesante cartelera, y el museo Contemporáneo, que integra obras pictóricas de artistas canarios.

La avenida marítima muestra la faceta marinera de la capital. Está conformada por hileras de coloridas casas, con balconadas de madera decoradas con macetas, que constituyen la imagen más representativa de la isla. Concluye en la playa, que permite disfrutar de las posibilidades del mar y de atardeceres preciosos.

Santa Cruz de la Palma permite sumergirse en el esplendor de la época colonial y, al mismo tiempo, disfrutar del aire marinero que caracteriza a la isla. 

Hay una buena oferta de alojamientos, la mayoría de los cuales se sitúan cerca de la playa. Sin embargo, los precios son posiblemente los más caros de la isla.

11. Fuencaliente de la Palma, naturaleza, playa, volcanes y gastronomía tradicional

Ubicada al sur de la isla, destaca por su el insólito paisaje en el que los conos volcánicos toman el protagonismo, fruto de las distintas erupciones volcánicas que se han sucedido a lo largo de los años. 

Además, dispone de costa, salpicada por varias calas y playas, siendo especialmente destacada la playa Echentive, que se presenta perfecta para disfrutar de un baño y deportes acuáticos como buceo.

Pero el municipio también está abrazado por valiosos espacios verdes como el parque natural de Cumbre Vieja, que es el lugar con mayor actividad volcánica del país y, además, atesora los volcanes más importantes de la isla: el Charco, Teneguía y San Antonio. 

A este se suma el Monumento Natural de Los Volcanes de Teneguía, con sus conos volcánicos y los restos de distintas erupciones volcánicas.

Asimismo, cuenta con preciosas playas de arena negra y calitas volcánicas, que invitan a perderse. 

No muy lejos, están las Salinas de Fuencaliente, que están declaradas sitio de interés y son una de las tres más importantes de la isla.

El interior del pueblo acoge bonitas construcciones como la iglesia de San Antonio Abad, que luce el tradicional estilo canario. 

También cuenta con espacios culturales interesantes como el centro de interpretación de la Reserva Marina de la Isla de la Palma y el museo del Mar, que permite conocer un poco más la historia y la composición de los fondos marinos de la isla.

En definitiva, este destino permite disfrutar de la naturaleza, la playa, el carácter volcánico de la isla y la gastronomía tradicional. 

Por ello cada vez más viajeros la eligen a la hora de alojarse en La Palma. La oferta de alojamiento es bastante interesante y accesible a todos los bolsillos.

12. Tijarafe, un buen mix de turismo activo, playa y tranquilidad.

Este municipio, ubicado al noroeste, está conformado por un grupo de preciosos pueblos, dispersos entre vegetación, pinares, almendros y campos de plátanos y aguacates, que la embellecen. Además, mira al mar, creando un marco de lo más evocador.

Los espacios verdes son los protagonistas de esta parte de La Palma. Los más relevantes son la caldera de Jieque, que recuerda a la caldera de Taburiente al estar conformado por afiladas y perpendiculares laderas. 

Su microclima crea las condiciones perfectas para el florecimiento de diversas especies endémicas y vegetación como bosques de tagasastes blancos y gracias. Además, alberga numerosas fuentes naturales como Dornajos. 

Por su parte, el monumento natural del Barranco del Jurado destaca por su biodiversidad vegetal y las cuevas que conserva.

También está salpicado por varias playas, que permiten sacar el máximo partido a las posibilidades del Atlántico, como Jurado o Veta.

Aunque la zona destaca sobretodo por sus atractivos naturales, también cuenta con algunos culturales como el museo Etnográfico Casa del Maestro, que expone objetos y piezas de época aborigen, o el Etnográfico José Luis Lorenzo Barreto, que se adentra en la historia del municipio. 

A estas se suman la iglesia de la Candelaria y la ermita del Buen Jesús, que están declaradas Bien de Interés Cultural.

Es una de las zonas más bonitas de la isla, cuya belleza se puede apreciar desde uno de los muchos miradores, siendo especialmente destacados el mirador del Calvario, el de Jurdo o el de Barranco de Garome.

Es el destino perfecto para disfrutar de actividades de turismo activo, la playa y la tranquilidad. Aunque la oferta de alojamientos no es muy generosa, los precios son accesibles a todos los bolsillos.

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