
En este artículo quiero sugerirte algunos de los mejores planes que hacer en Sofía, la capital de Bulgaria. Si bien es una de las capitales europeas menos visitadas, tiene suficientes atractivos como para disfrutar de una escapada de fin de semana.
La ciudad en sí es rica en historia y cultura, con un legado de 2.000 años. Ubicada al pie de la montaña Vitosha, ha sido testigo de influencias diversas, desde griegos y romanos hasta otomanos y soviéticos.
Esta diversidad se refleja en su arquitectura y tradiciones. Y a pesar de esta riqueza cultural tan diversa, no es precisamente una de las capitales europeas que destaque por la gran cantidad y la espectacularidad de cosas que tiene para visitar.
Es más bien una ciudad que tiene pequeños vestigios del paso de esas culturas junto a algún atractivo turístico de primer nivel como la Catedral Alexander Nevsky.
Aún así, tiene lo suficiente para ver como para justificar una visita, además de otros alicientes como lo bien que se come en ella, su buena oferta cultural, y su vida nocturna.
Lo primero que te diría es que con un día tienes suficiente para ver todo lo que hay que ver en Sofía. Puedes visitar en un día sus principales atractivos turísticos incluyendo también algún museo.
Si piensas hacer el típico viaje de fin de semana o te vas a quedar varios días te aconsejo que no te quedes todo el tiempo en la ciudad y hagas alguna excursión. A partir del segundo día te aburrirás solemnemente porque ya lo habrás visto todo a menos que te líes a visitar museos.
Desde la ciudad hay varias excursiones de un día muy interesantes y que valen mucho la pena como el Monasterio de Rila, la más popular y la que te aconsejo que hagas, o la ciudad de Plovdiv entre otras.
Haces esas excursiones y por la noche llegas a Sofía con tiempo de sobras para ducharte y salir a cenar. La noche es de lo mejor que tiene esta ciudad. Y es que en Sofía se come de fábula y hay una muy buena vida nocturna.
Si todavía no has reservado tu alojamiento te coniene conocer cuáles son las mejores zonas. Lee este post: Dónde alojarse en Sofía
Qué hacer en Sofía: los mejores planes
1. Empieza con un free tour por Sofia
Nada mejor que hacer en Sofía al llegar a la ciudad que unirse a un free tour como este que, durante dos horas, con la compañía de un guía experimentado de habla española, recorre algunos de los puntos más emblemáticos de la capital búlgara.
Además, es la forma más económica de obtener una visión general de Sofía, ya que es gratuito. Sólo debes aportar una propina voluntaria para el guía según lo que puedas o quieras aportar en función de lo satisfecho que estés con su trabajo.
El recorrido empieza frente al Palacio de Justicia, para adentrarse en el corazón del casco antiguo. Allí, será tiempo de admirar la catedral ortodoxa de Sveta Nedelya, la pequeña ermita de Sveta Petka, las ruinas romanas de Serdica, la mezquita Banya Bashi y la sinagoga de Sofía entre otros lugares.
Sin olvidar el Museo de Sofía, la Casa de los Baños, la sede del Partido Comunista Búlgaro, el Parlamento, el Teatro Nacional Ivan Vazov, el Palacio Real o la iglesia de Santa Sofía.
El punto culminante, al final del tour, es la majestuosa Catedral de Alejandro Nevski, uno de los edificios más impresionantes del mundo del cristianismo ortodoxo.
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2. La Catedral ortodoxa de Alexander Nevsky, la visita más importante que hacer en Sofía

La Catedral de Alexander Nevski es el símbolo monumental más importante de la capital búlgara. Sin lugar a dudas es el atractivo turístico más espectacular que tiene la ciudad, por lo que su visita es un imprescindible que hacer en Sofía.
Este impresionante templo, cuya construcción finalizó en 1912, es una de las iglesias ortodoxas más grandes del mundo, y sus formas tan características la han convertido en una de las imágenes más conocidas y fotogénicas de la ciudad.
Además su interior no es menos espectacular. Como todas las iglesias ortodoxas tienen una atmósfera muy particular, cúpulas impresionantes, poca luz, velas, incienso etc.
Esta catedral lleva el nombre de una figura clave en la historia medieval rusa. Nevsky es venerado como un santo de la Iglesia ortodoxa, por su defensa frente a diversos ataques de otras religiones.
Es una obra grandiosa, reconocida por su arquitectura impresionante y sus decoraciones interiores. Sigue el estilo neobizantino y es testimonio claro de la estrecha relación histórica entre Rusia y Bulgaria.
De hecho, su construcción conmemoró la ayuda prestada por el zar Alejandro II de Rusia durante la Guerra búlgaro-otomana (1877 – 1878), que llevó a la independencia.
Sus dimensiones, con 72 metros de largo, 42 de ancho y 52 metros de altura, y en un espacio donde caben unas 10.000 personas, la sitúan como una de las iglesias ortodoxas más grandes del mundo como ya te he comentado,
Por el exterior destaca con sus inconfundibles cúpulas de verde y oro, con sensación de burbujas flotando en cascada. Por dentro, impresionan sus decoraciones de frescos. Además, en la cripta alberga una selección de arte antiguo búlgaro de los siglos IV a XIX y una de las mejores colecciones de iconos ortodoxos.
3. La Iglesia de Santa Sofía
La Iglesia de Santa Sofía se encuentra justo al lado de la Catedral Alexander Nevski. Es una iglesia bizantina construida en el siglo VI, lo que hace de ella una de las más antiguas de Europa y la segunda más antigua de Sofía.
El principal atractivo de la iglesia está en su interior. Son especialmente interesantes los mosaicos del suelo, que datan de la primera época cristiana.
También merece la pena ver las tumbas que hay bajo la iglesia, de unos 1.500 años de antigüedad, y el museo que las acompaña.
4. Compartir con los locales los pasillos del concurrido Mercado Central de Sofía

Uno de los mejores planes que hacer en Sofía para conocer más a fondo la cultura local y sus costumbres es conocer el bullicioso Mercado Central o Tsentralni Halite. Abierto desde 1911, se ubica en un remodelado edificio del centro, frente a la mezquita de Banya Bashi.
Presenta una clásica arquitectura industrial que combina elementos neobarrocos, neobizantinos y neorrenacentistas. De su exterior destaca su fachada típica búlgara adornada con el escudo de armas de Sofía y la famosa torre del reloj de tres discos, en la parte más alta del edificio.
Su interior, dotado de un estilo similar a los mercados franceses («halles») de principios del siglo XX acoge tiendas y cafeterías donde se venden una amplia selección de productos locales, incluyendo alimentos frescos, carnes, verduras, frutas y una gran variedad de artículos diversos.
Realmente no es más que un pequeño mercado de pueblo pero que está estratégicamente bien situado para tomarse un café, comprarse algunos pastelitos para comer, o simplemente para ir al baño.
En las calles anexas se encuentran los puestos al aire libre del denominado Mercado de las Mujeres.
5. Disfrutar de la exuberante naturaleza del Monte Vitosha
El monte Vitosha, cuya silueta es omnipresente desde cualquier punto de la ciudad, está en las afueras, integrado dentro del parque natural del mismo nombre. Es accesible desde la misma Sofía, a través de teleféricos que parten de Simeonovo y Knyazhevo.
Con una altura de 2.290 metros, es perfecto para amantes de la naturaleza y deportes al aire libre, en especial el senderismo, ya que hay bastantes rutas disponibles. De hecho, la subida al monte Vitosha es uno de los pasatiempos favoritos de los habitantes de Sofía, tanto en verano como en invierno.
Desde los miradores del parque, que es el más antiguo de los Balcanes, se puede disfrutar de unas impresionantes vistas panorámicas de Sofía y sus alrededores.
A las faldas del monte, también se puede visitar el bello monasterio medieval ortodoxo de Dragalevtsi, que data del reinado del zar Iván Aleksander de Bulgaria y conserva, como un tesoro, frescos del siglo XV.
Igualmente, se puede contemplar la cascada Boyana y la iglesia medieval del mismo nombre.
Para quienes quieran un deporte más intenso y visiten Sofía en invierno, allí se encuentra la estación de esquí de Aleko, a casi mil novecientos metros de altitud.
6. Admirar el respeto entre religiones en el “cuadrado de la tolerancia”

La mejor muestra de la tolerancia cultural y religiosa de Sofía la encontramos en pleno corazón de la ciudad, donde cuatro templos de religiones diferentes conviven sin problema en menos de un kilómetro de distancia. Es el llamado “cuadrado de la tolerancia”.
Allí, encontramos la Catedral ortodoxa de Sveta Nedelya, destacada por su enorme cúpula y los frescos dorados de su interior. Fue reconstruida en estilo neobizantino, en el siglo XIX, sobre una construcción original del siglo X.
Muy cerca y frente al Mercado Central está la mezquita de Banya Bashi, ejemplo de influencia otomana del siglo XVI. Destacada por su gran cúpula de 15 metros de diámetro y su minarete, es una de las más antiguas de Europa.
Construida a principios del siglo XX, la Sinagoga es una de las más grandes del continente, con singular arquitectura que mezcla tradiciones árabes y Art Nouveau vienés. El interior está ricamente decorado con materiales como mosaicos venecianos o mármol de Carrara.
Por último, está la catedral católica de San José, restaurada en 2002, tras su destrucción en la Segunda Guerra Mundial. Puede albergar hasta 1.000 fieles y destaca su torre de 33 metros de altura.
7. Observar los restos de la ciudad romana de Serdica
En el centro mismo de Sofía se encuentran las ruinas arqueológicas de Serdica, la antigua ciudad romana, que data de los siglos III y IV.
Descubiertas durante las obras del metro, estos restos permanecen bajo la plaza de la Independencia, a unos 5 metros de profundidad y se puede acceder y pasear por ellas libremente. Parte de las ruinas está conservada bajo una cúpula acristalada que permite su visión.
Este yacimiento, que incluye muros, murallas, calzadas y mosaicos realmente no es nada espectacular ya que es más bien pequeño, pero tiene su importancia histórica porque da testimonio de la presencia romana en el país hasta principios del siglo VII.
Formando parte del entorno, también es muy interesante la iglesia medieval de Sveta Petka, construida sobre un antiguo templo romano.
Además, a no más de 10 minutos andando desde Serdica, se pueden visitar otras importantes ruinas, como un anfiteatro que funcionó entre los siglos III y IV, siendo uno de los más grandes del imperio romano oriental, con capacidad para 25.000 espectadores.
Estos restos se descubrieron durante las obras del hotel Arena di Serdica y permanecen en la planta baja para el acceso libre a los visitantes.
8. El Teatro Nacional Ivan Vazov

El Teatro Nacional Ivan Vazov, uno de los principales centros culturales de Sofía. Es el teatro más grande y antiguo del país, reconocido por sus producciones de alta calidad y su rica historia cultural.
Situado en un edificio neoclásico considerado como uno de los más bellos de la ciudad, toma su nombre del destacado escritor búlgaro Ivan Vazov. El complejo arquitectónico neoclásico se completa con la plaza, jardines y fuentes que rodean el edificio.
Además de su belleza, las obras de renombre mundial que se representan en el Vazov ocupan un lugar muy distinguido dentro de la cartelera de espectáculos de la capital búlgara. Desgraciadamente la mayoría de sus eventos son en búlgaro.
9. Explorar las salas del Museo Nacional de Historia
Dentro del palacio Boyana, antigua residencia privada de Todor Zhikov, último presidente comunista de Bulgaria, se encuentran las instalaciones del Museo Nacional de Historia.
Fundado en 1973, es el museo más grande de Bulgaria, con una impresionante colección que supera los 650.000 objetos, aunque sólo cerca de un diez por ciento de ellos está expuesto al público.
Si tuvieras que escoger un museo que visitar, éste sería el que te recomendaría. Es una visita que hay que hacer en Sofía si se quiere conocer más a fondo la historia de Bulgaria, en un interesante recorrido desde la prehistoria hasta 1945.
Entre las mayores atracciones del museo destacan los tesoros tracios de Panagyurishte, en oro macizo, y Rogozen, hecho en plata pura labrada. También destacan las armaduras medievales, ánforas griegas y una importante colección de iconos búlgaros.
10. La plaza de la Independencia y la estatua de Santa Sofía

La plaza de la Independencia (Ploshtad Nezavisimost) es un lugar muy emblemático de Sofía. Acoge algunos monumentos y construcciones gubernamentales que reflejan la historia y la arquitectura nacional, especialmente durante la época soviética.
En la plaza destacan tres edificios icónicos de la estética racionalista de corte soviético estalinista como son el Consejo de ministros de Bulgaria, la Asamblea Nacional (antigua sede del partido comunista búlgaro) y el Palacio Presidencial, que junto con el famoso centro comercial TZUM, conforman una panorámica característica del lugar.
También podrás visitar las ruinas romanas de Serdica y admirar la estatua de Santa Sofía, patrona de la ciudad.
11. Tomar un respiro del bullicio urbano en el parque Borisova Gradina
El hermoso parque Borisova Gradina, coloquialmente conocido como «el jardín de Boris», es un auténtico oasis urbano en el centro de Sofía. Es el parque más grande de la ciudad, diseñado en la década de 1880.
Es un buen lugar para descansar y hacer múltiples actividades, como pasear junto a sus lagos, practicar deportes, alquilar bicicletas y participar de la vida cotidiana de los habitantes locales. Además, está bien surtido de vendedores de helados, restaurantes y bares, siendo un punto de encuentro popular para turistas y residentes.
El parque está adornado con estatuas, caminos y rincones encantadores, como el lago, el Rincón Japonés y el Montículo de la Hermandad, un monumento dedicado a quienes murieron luchando contra el fascismo, con un obelisco de más de 40 metros de altura.
También, cuenta con una colección de bustos de destacados revolucionarios, escritores y poetas búlgaros.
Además, en su vasta diversidad botánica incluye árboles como coníferas, castaños, robles y olmos, y cuenta con un museo deportivo, así como instalaciones deportivas como estadios, canchas de tenis y una piscina que funciona durante los meses de verano.
12. Ponte las botas en una taberna tradicional búlgara

Una de las cosas que más disfruté de Sofía fueron sus restaurantes. Y es que hay una enorme variedad de restaurantes, desde los más populares hasta los más finos.
En Sofía se come francamente bien. No tendrás que devanarte mucho los sesos para encontrar buenos restaurantes. En las zonas más turísticas hay una gran cantidad.
Especialmente interesantes para salir a cenar son las zonas de los alrededores del Bulevar Vitosha y del Bulevar Osvoboditel.
Y ya que estás intenta cenar alguna noche en una taberna tradicional búlgara. A los platos tradicionales, muchos de ellos abundantes en carnes, se les unen actuaciones folclóricas.
En estos restaurantes, en un momento dado la gente se levanta y se pone a bailar los bailes típicos búlgaros.
Un restaurante de este tipo que recomiendo es el Hadji Draganovite Izbi (http://www.izbite.com/). Está en la calle Hristo Belchev 18, a 1 minuto de la calle Vitosha.
13. Probar la bebida nacional: la rakia
La rakia es una bebida emblemática de Bulgaria que no se puede dejar de probar durante un viaje a Sofía. Aunque no es exclusiva de este país, ya que se encuentra con diferentes nombres y diversas modalidades por todos los países eslavos, sí que tiene en Bulgaria su propia versión distintiva.
Así, la rakia que se toma en Sofía está elaborada a partir de la fermentación en barriles de una mezcla de ciruelas y uvas con diversas hierbas, miel y otros ingredientes que le proporcionan ese sabor diferente.
El resultado es un aguardiente que contiene alrededor del 40% de alcohol y si se trata de versiones caseras, puede superar incluso el 60%. Por eso, la rakia, que se sirve en la mayoría de los bares y restaurantes búlgaros, se suele disfrutar lentamente, a sorbos, mientras se come.
Además, para el frío invierno búlgaro hay una variante caliente de la rakia, a la que se añade miel y pequeños trozos de pimienta negra.
14. El Monasterio de Rila, una excursión que no te puedes perder

El Monasterio de Rila es uno de los grandes atractivos turísticos de Bulgaria. Ya que no está muy lejos de Sofía es una visita que vale la pena hacer si tienes tiempo. Yo lo visité en una excursión de un día.
La excursión no es para nada pesada ya que está situado relativamente cerca, a algo más de 100 kilómetros al sur de la ciudad, y no solo disfrutarás de este monasterio con su arquitectura tan peculiar, también de los paisajes hasta llegar.
El Monasterio ortodoxo de Rila, reconocido como Patrimonio de la Humanidad y todo un símbolo nacional, se alza entre las imponentes montañas del Parque Nacional de Rila. El monasterio original fue fundado en el siglo X por San Juan de Rila y ha sido ampliado en varias ocasiones a lo largo de la historia.
Dentro de su impresionante arquitectura, con mucho colorido y preciosas cúpulas, alberga unas 300 celdas monacales en su interior, donde continúa una vida monástica que no se interrumpió ni durante los siglos de dominación otomana.
Además, el monasterio de Rila, que sigue siendo un importante centro cultural y símbolo de identidad para los búlgaros, es un buen punto de partida para explorar la naturaleza, disponiendo de rutas de senderismo para disfrutar de la belleza natural circundante.
Sin lugar a dudas esta es la escapada más popular de un día que se suele hacer desde Sofía. Te la recomiendo vivamente!!!
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15. Agacharse para comprar en las típicas klek-shops
Las klek-shops son unas tiendas muy peculiares. Están ubicadas en sótanos, con una ventanilla a ras de suelo para atender a los clientes, lo que requiere estar agachados para estar a la altura del vendedor.
Por eso, reciben este nombre, que proviene del verbo «Kliakam«, que significa literalmente agacharse en búlgaro. El origen de estas curiosas tiendas está en el momento de la caída del comunismo en 1989.
Con la legalización de la propiedad privada, la gente aprovechó los sótanos, con alquileres más baratos, para vivir y establecer sus propias tiendas a nivel de la calle.
Las tiendas exhiben sus productos en la propia fachada. Suelen ser bebidas, chocolatinas, tabaco o alcohol, entre otros productos.
No obstante, por muy tradicionales que sean, las klek-shops están en evidente declive y muchas han sido ya reemplazadas por restaurantes de moda y otros locales. Fíjate en tus paseos por la ciudad a ver si ver si localizas alguna.
16. La Iglesia Rotonda Sveti Georgi

Esta diminuta iglesia redonda está considerada como el edificio más antiguo de la ciudad. Data del S.IV. Está en un patio interior justo al lado de la Presidencia.
Hay que buscarla un poco porque no se ve desde la calle.
17. Hacer un tour por los mejores ejemplos de art street en Sofía
Otra interesante actividad que hacer en Sofía es callejear para disfrutar de la notable diversidad del street art de la capital búlgara. La mejor zona para disfrutar del arte callejero es el barrio de Hadzhi Dimitar, que ha visto cómo sus fachadas grises se han ido cubriendo de coloridas imágenes.
Otra zona que rebosa de arte callejero en sus paredes es Oborishte, donde se pueden encontrar muchos murales que cubren la longitud completa de los edificios, proporcionando un toque muy distintivo al vecindario.
No obstante, hay joyas escondidas por toda la ciudad, difíciles de encontrar sin un guía, por lo que se organizan tours dirigidos por los propios artistas, que recorren los grafitis más destacados y aportan una visión de conjunto más amplia de este arte callejero y popular.
18. Pasear por el animado Boulevard Vitosha

Una actividad imprescindible que hacer en Sofía es dar una vuelta por el Boulevard Vitosha, la principal calle comercial de la ciudad. Se encuentra en la zona más moderna de la capital búlgara, en uno de sus espacios más activos y concurridos.
Esta gran avenida, semipeatonal y arbolada, se extiende desde la plaza de Sveta Nedelya hasta el Parque del Sur, donde está el Palacio Nacional de la Cultura, con un recorrido de más de 2 kilómetros.
A lo largo del Boulevard Vitosha, se encuentran una gran variedad de tiendas, restaurantes y cafeterías. Aquí encontrarás desde boutiques de marcas internacionales de lujo como Versace, Bulgari, D&G y Boss, hasta tiendas que ofrecen recuerdos y artesanías locales.
Eso sí, los precios suelen ser bastante más elevados que en otros distritos de la ciudad, tanto para comer como para comprar.
19. Visitar la ciudad de Plovdiv
Entre las posibles excursiones que hacer en Sofía, además de la que ya te he recomendado del Monasterio de Rila, te recomendaría la visita a Plovdiv, la segunda ciudad más grande de Bulgaria,
También se puede hacer en una excursión de un día ya que está situada a poco más de dos horas en coche de la capital.
Desde la antigüedad, ha sido un cruce de caminos entre diferentes civilizaciones y ha estado habitada por diversos pueblos durante milenios, lo que la convierte en una de las ciudades más antiguas de Europa.
El casco antiguo de Plovdiv presenta un estilo arquitectónico único, representativo del Renacimiento búlgaro de los siglos XVIII y XIX. Muchas de las antiguas casas se han reconvertido en museos, y la ciudad cuenta con numerosos parques, jardines, museos y monumentos arqueológicos que reflejan su rica historia cultural.
Sin duda, su monumento más destacado es el teatro romano del siglo II, construido por Trajano, así como el antiguo estadio y los restos del acueducto. Además, Plovdiv alberga una gran cantidad de templos y edificios religiosos de gran interés.
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20. La Iglesia rusa de San Nicolás

Esta pequeña iglesia construida en 1914 es una de las más bonitas de Sofía. A mí desde luego me pareció la más bonita tras la Catedral de Alexander Nevsky.
La iglesia de estilo neorruso destaca por sus cúpulas doradas, y su fachada que combina el blanco y el verde. Es uno de los lugares más instagrameables de la ciudad.
Justo enfrente hay un restaurante situado en el primer piso con amplios ventanales donde se come bien y a buen precio, y desde donde se tiene una buena vista de la iglesia.
21. Acceder a las imponentes instalaciones del Palacio Nacional de Cultura
Conocido popularmente como NDK (Natsionalen dvorets na kulturata), es el principal centro de congresos en Bulgaria y toda la península de los Balcanes.
El enorme edificio fue construido en 1981 para conmemorar los 1.300 años de la nación búlgara, y refleja la grandeza arquitectónica de la era comunista con una superficie total de 120.000 metros cuadrados.
En su interior, el Palacio Nacional de Cultura está generosamente decorado con mosaicos, pinturas y esculturas, mientras que exteriormente está rodeado de un enorme parque con jardines, fuentes y canales.
Resulta muy interesante acercarse hasta sus instalaciones, donde se celebran toda clase de actividades públicas, como convenciones, congresos, ferias, exhibiciones y eventos tan destacados como el Festival de cine de Sofía.
Además, por su situación al final del Boulevard Vitosha, desde su azotea se puede disfrutar de una bonita vista panorámica de la ciudad.
22. Descubrir el emplazamiento de los antiguos Baños Centrales

Debajo de la capital búlgara existen fuentes termales naturales, conocidas y explotadas desde hace bastantes siglos. Por eso, enfrente mismo de la mezquita de Banya Bashi se construyeron en el siglo XVI unos baños turcos, sobre los que a principios del siglo XX se edificaron los llamados Baños Centrales de Sofía.
Las instalaciones de este establecimiento público, uno de los lugares más populares de la capital, se fueron deteriorando hasta que cerraron en los años 80.
Aun así, permanece el precioso edificio que los acogía, uno de los más hermosos y emblemáticos de la capital búlgara, edificado en una mezcla de estilos bizantino y ortodoxo, con elementos decorativos orientales y tres torres con cúpulas.
En el interior, se conservan unas piscinas cubiertas y varias salas para tratamientos corporales y, sobre todo, unos magníficos azulejos. Además, el edificio acoge el Museo Histórico Regional de Sofía,
En los exteriores siguen manando las aguas termales, en una serie de fuentes en las que los locales van a recoger agua, que dicen que tiene propiedades curativas.
23. Recorrer la gran exposición de la Galería Nacional de Arte
La Galería Nacional de Arte de Sofía es un museo imprescindible para amantes del arte que visiten la capital búlgara. Es el museo de estas características más grande de Bulgaria, con una impresionante colección de casi 50.000 piezas, que incluyen obras de artistas búlgaros y foráneos.
El museo, como institución, tiene varias sucursales, siendo la principal la que está ubicada en el antiguo palacio real búlgaro, ubicado en la plaza de Battenberg.
En esta sede principal, se exhibe una extensa colección de arte búlgaro dividida en tres secciones, de arte antiguo búlgaro, arte de la Edad Media (de los siglos X a XIV) y arte búlgaro contemporáneo, con obras de artistas como Vassil Stoilov, Nikola Tanev, Zahari Zograf, Christo Tsokev y Boris Denev, entre otros.
El resto de la colección se distribuye en edificios de las inmediaciones, como el Kvadrat 500 (inaugurado en 2015), el Museo de Arte del Periodo Socialista o el Museo de Arte Cristiano.
24. Salir de fiesta
Sofía tiene una vida nocturna legendaria. Salir de copas por la ciudad te garantiza noches muy divertidas hasta altas horas de la madrugada.
Puedes empezar cenando en un buen restaurante, salir de copas por los disco pubs repartidos por la ciudad, y después dirigirte a alguno de los clubs de moda.
Hay varias zonas donde se concentra la vida nocturna, pero si es tu primera vez en la ciudad simplemente quédate por la zona centro.
Las zonas de fiesta del centro coinciden con las mejores para salir a cenar. Así, los alrededores de los bulevares Vitosha y Osvoboditel son zonas de fiesta muy populares.
Haz una pequeña búsqueda en internet para saber cuáles son los clubs del momento. Aún así puedo recomendarte alguno… acércate a la plaza Narodno Sabranie donde hay varios locales de fiesta, entre ellos Tequila Club, un clásico siempre muy ambientado.También está muy bien el PM, en la Calle Gurko 2-4, si te van los garitos exclusivos y elitistas.
25. Una iglesia más que ver en Sofía: La iglesia Boyana
Declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es una pequeña iglesia situada a 8 km en las afueras de Sofía.
El valor de la iglesia reside en los frescos del S. XIII de su interior que están considerados como uno de los mejores y más valiosos exponentes del arte de esa época.
Yo la visité con una excursión organizada al Monasterio de Rila y que también incluía una visita a esta iglesia. Una excursión que contraté desde mi hotel, pero que también puedes reservar online.
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