Dónde alojarse en San Sebastián: ¡las 7 mejores zonas!

Dónde alojarse en San Sebastián

San Sebastián es un destino turístico único gracias a su encanto cultural, su excelente gastronomía, las preciosas playas urbanas y sus maravillosos rincones naturales. ¿Vas a visitarla? ¿Buscas información acerca de cuáles son las mejores zonas donde alojarse en San Sebastián? Aquí te traigo una guía muy completa.

Su callejero está conformado por una veintena de barrios, cada uno de los cuales tiene identidad propia, así como posibilidades de ocio y restauración propias. De ellos he seleccionado los que creo son más interesantes.

La oferta hotelera es muy amplia y variada, pero no es barata. De hecho, la ciudad ha liderado el ranking de las ciudades españolas con el precio medio de hoteles más caro. Aún así hay diferencias de unas zonas a otras.

De las zonas más recomendables, los barrios más caros para dormir en San Sebastián son el centro, la Concha, Ondarreta y Zurriola. Mientras que los más económicos son Antiguo, Gros y Amara.

Las mejores zonas donde alojarse en San Sebastián

1. Centro, la mejor zona donde alojarse en San Sebastián

Área romántica

El distrito Centro ocupa el corazón de la ciudad, de cara al Cantábrico, la bahía de la Concha y el río Urumea. Está rodeado por el área romántica, así llamada porque atesora una extensa colección de edificios del siglo XIX, cuyo estilo rinde homenaje a la belle époque.

Especialmente destacados son el Ayuntamiento, que acogió el casino hasta que se prohibió el juego en 1947, el hotel María Cristina, que es el lugar escogido por las celebrities que acuden al Festival de San Sebastián, y el teatro Victoria Eugenia.

Otra de las joyas arquitectónicas de esta parte es la catedral neogótica del Buen Pastor. Merece la pena detenerse a contemplar su espectacular fachada, en la que destaca su torre de 75 metros con peculiar forma de aguja, la cual recuerda a las catedrales medievales europeas.

Entre paseo y paseo por esta zona vale la pena detenerse unos instantes en la plaza Gipuzkoa

Se trata de un pequeño bosque inglés integrado por un sinfín de especies vegetales, presidida por un estanque en el que nadan patos y cisnes y decorada con esculturas tan interesantes como el templete metereológico o el reloj construido con flores de colores.

Como también lo son los jardines de Alderdi Eder, que se ubican a los pies del Ayuntamiento. Integrados por un amplio catálogo de conjuntos florales y arbóreos, especialmente palmeras y tamarindos centenarios, está recorrido por paseos con bonitas vistas a la bahía de la Concha. 

Aunque el auténtico reclamo, especialmente para los pequeños de la casa, es el carrusel, cuyo diseño está inspirado en la belle époque.

El paseo de Francia, que se extiende desde el puente de María Cristina al de Santa Catalina, es otra de las paradas recomendadas de esta parte. Permite recrearse en el estilo romántico que conserva San Sebastián, pues está repleto de palacetes del siglo XIX y fuentes Wallace de inspiración parisina. 

Además, alberga la Estación Norte, cuya marquesina interior es obra de un discípulo del mismísimo Eiffel.

El área romántica también constituye una de las principales zonas comerciales de Donostia, siendo especialmente destacadas las calles Getaria, Fuenterrabía y Urbieta, en las que abren sus puertas tiendas de todos los tipos, en especial las de marcas y diseñadores reconocidos.

También es una dirección de referencia para quienes quieren disfrutar de la gastronomía y productos tradicionales vascos, que encuentran su máxima expresión en los mercados de la Bretxa y San Martín.

Concluye en la playa de la Concha, que está considerada una de las mejores de Europa y, además, es el símbolo de San Sebastián.

Parte vieja

La parte vieja es la otra zona que conforma el distrito Centro. Se encuentra entre el puerto y la desembocadura del río Urumea, a los pies del monte Urgull. El corazón es la animada plaza de la Constitución

Está decorada con coloridas fachadas numeradas, que nos recuerdan que antiguamente fue una plaza de toros, y es un excelente lugar para degustar tradicionales pintxos.

Aunque la dirección de referencia para degustar estos pequeños bocados es la calle Fermín Calbetón. «La Fermín», como la llaman los locales, concentra tantos bares que recorrerlos todos es un reto que nadie ha logrado llevar a término. 

Es el santuario de los zuritos, los marianitos y las largas barras rebosantes de pinchos. No obstante, en cualquier calle de la parte vieja encontrarás bares con una excelente oferta, así como algunos de los restaurantes más afamados.

Al caer la noche, muchos se transforman en locales nocturnos, donde se dan cita los más noctámbulos. Los que quieran terminar la noche, en las cercanías encontrarán varias discotecas.

Sus calles empedradas atesoran algunas joyas de su patrimonio arquitectónico como la basílica barroca de Santa María del Coro, que guarda la patrona de la ciudad, y la iglesia gótica de San Vicente, que ostenta el honor de ser el templo religioso más antiguo de la ciudad.

En la plaza Zuloaga se encuentra el museo de San Telmo, el más vetusto de Donostia. Su colección está compuesta por más de 26.000 piezas, que hacen un repaso a la historia y la cultura vasca desde la Prehistoria hasta la actualidad.

Dicha plaza es el mejor punto para acceder al monte Urgull, uno de los pulmones verdes más populares. Dispone de miradores que permiten contemplar San Sebastián a vista de pájaro.

También tiene rutas establecidas que llegan a rincones tan misteriosos como el cementerio de los Ingleses, donde descansan los restos de los soldados ingleses de la Legión Británica que lucharon en la primera guerra carlista. También dan acceso al bonito castillo de la Mota, que data del siglo XII.

Centro es la mejor opción a la hora de hospedarse en San Sebastián para quienes quieren estar cerca de los principales reclamos turísticos, disfrutar del ocio nocturno y la gastronomía. 

La oferta de alojamientos es muy heterogénea e incluye desde lujosos hoteles de cinco estrellas, como el María Cristina, a modestos hoteles o pensiones.

2. La Concha, la zona que más me gusta para dormir en San Sebastián

Esta playa urbana se enclava en la bahía de la Concha, así llamada porque tiene forma de este caparazón. Es una de las más conocidas de España y, además, está considerada una de las mejores playas de Europa. 

La razón estriba en que está inserta en un marco de postal, pues está presidida por la isla de Santa Clara y flanqueada por los montes Igueldo y Urgull. Además, está rodeada por una icónica barandilla, sumamente reconocible por su color blanco y su elegante decoración inspirada en la belle époque.

Sus más de 1.300 metros de extensión de fina arena blanca dan para muchísimo: pasear, echar la siesta, jugar al vóley, al fútbol playa… Sus aguas acogen siempre a un buen número de aficionados a los deportes marítimos, que las disfrutan haciendo piragüismo, windsurf, surf, bodyboarding

El paseo que la bordea es precioso por las farolas belle époque que la decoran y las maravillosas construcciones que la jalonan como el palacio Miramar o el Hotel Londres. Además, acoge algunos de los mejores restaurantes de la ciudad y diversos hoteles.

Otro de los puntos de interés es el paseo Nuevo de San Sebastián, que discurre bordeando el monte Urgull hasta el otro lado del puerto. Es el mejor lugar para ver in situ la impetuosidad con la que rompen las gigantescas olas cantábricas sobre el paseo. 

En esta zona también encontrarás una escultura al aire libre que constituye un referente del arte contemporáneo: Construcción Vacía, creada por Jorge Oteiza.

En el extremo oriental de la playa, a las faldas del monte Urgull, se encuentra el puerto, que es el símbolo del San Sebastián más tradicional. Aquí puedes coger las embarcaciones que hacen cruceros por la bahía.

Cerca se encuentra el Aquarium, cuyo interior alberga diversos acuarios táctiles y temáticos y un oceanario, que te permitirán conocer un poco más las especies animales cantábricas. A unos metros está el museo Marítimo Vasco, cuya exposición se centra en la historia y el patrimonio marítimo del País Vasco.

La isla de Santa Clara, que, como hemos adelantado, preside la playa de la Concha es también un sitio a visitar. Este pequeño paraíso natural goza del reconocimiento de Centro Histórico de Interés Nacional. 

Se accede en barco, aunque los más experimentados pueden hacerlo nadando. Es el hogar de algunas especies animales protegidas como, por ejemplo, la lagartija ibérica de San Sebastián o el gaviotón. 

Se pueden descubrir a través de los muchos caminos habilitados, que además cuentan con miradores que regalan panorámicas preciosas de la ciudad, el mar y los montes Igueldo y Urgull. También hay varios merenderos, un bar, un restaurante y el faro que preside esta isla rocosa.

Tiene una playa de lo más curiosa, pues desparece en marea alta y, en su lugar, surgen unas piscinas naturales. Sin duda, una de las maravillas del litoral donostiarra.

La oferta de alojamientos es amplia y contempla hoteles lujosos como, por ejemplo, el Londres y de Inglaterra. No obstante, hay otros de categoría media y más discretos, pero aun así tienen precios más elevados que en otras partes del callejero.

3. Gros, zona de moda con mucho ambiente

Se sitúa a orillas del río Urumea y mira al Cantábrico, y es el barrio de moda

La responsable de su popularidad es la playa de Zurriola, que regala excelentes olas para practicar surf, lo que la convertido en punto de encuentro de los aficionados, que suelen ser gente joven. De hecho, acoge numerosos campeonatos de esta disciplina.

Está flanqueada por el Kursaal, el gran atractivo arquitectónico de la zona. Su artífice es Rafael Moneo, quien ideó un singular palacio conformado por dos cubos de vidrio translúcido, que emulan dos rocas varadas en la playa. 

De ahí que los donostiarras lo llamen «los cubos de Moneo». Este novedoso concepto le llevó a ganar el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe, el más importante de Europa, y a ser el lugar de entrega de los premios del Festival de Cine de San Sebastián. 

Integra la sala Kubo Kutxa, que acoge muchas exposiciones de arte vanguardista y, en ocasiones, de diseño y cine.

Al final de la playa se encuentra el muro de Saguës, donde acuden quienes quieren disfrutar de atardeceres increíbles o contemplar una de las esculturas más señeras de cuantas decoran la ciudad, la Paloma de la Paz de Néstor Basterretxea.

En Gros se encuentra el monte Ulia. El ascenso es sencillo y, una vez en lo alto, se pueden disfrutar de vistas únicas a la bahía de la Concha y la ciudad. 

Además, dispone de un parque infantil, impresionantes senderos que bordean el acantilado, zona de pícnic, un merendero e incluso un centro de interpretación. Sin duda, un lugar ideal para desconectar y recargar las pilas.

La zona interior del barrio, en especial las calles Zabaleta, Goñi y Peña, concentran un buen número de restaurantes y bares de pintxos, especialmente los jueves, que es el día del pintxopote, que permite disfrutar de un pincho y una bebida a precios más baratos de los habituales. 

Aquí también abren sus puertas numerosos lugares de ocio nocturno, comercios tradicionales y tiendas de moda surfera. Por este motivo, Gros se ha convertido en la opción preferente de la gente joven para alojarse en San Sebastián. 

En consonancia con el público mayoritario que lo prefiere, la oferta de hospedajes es asequible y predominan los hostales, los apartamentos y las pensiones.

Además de este artículo sobre los mejores barrios de San Sebastián también te puede interesar: Dónde dormir en Bilbao, dónde dormir en Madrid, dónde dormir en Tenerife, dónde dormir en Ibiza

4. Playa de Zurriola, donde alojarse en San Sebastián para los surferos

Tal y como ya he comentado, este arenal se encuentra en el animado barrio de Gros. Cuenta con un oleaje más bravo que el resto de las playas y, además, en todas las mareas, lo que la ha convertido en el epicentro del surf. 

De hecho, aquí abren sus puertas cuatro escuelas y un club de surf. Sin embargo, también son muchos los que acuden a practicar otras disciplinas en su zona deportiva como vóleibol y baloncesto.

Cerca se encuentra el parque de Sagües, que está dotado de rampas para la práctica de skateboard, y decorado con la Paloma de la Paz de Néstor Basterretxea, una de las esculturas más famosas de la capital guipuzcoana.

La avenida Zurriola, que discurre paralela a la playa, concentra una excelente oferta de restauración, donde puedes saborear cocina vasca con vistas al mar. 

Las calles del interior del barrio, especialmente las que circundan la plaza Cataluña, también aglutinan una extensa oferta de bares de pinchos, restaurantes y pubs.

En dicha avenida también hay algunos hoteles, aunque la oferta es mayor en las calles que van al corazón del barrio. En cualquier caso, cuentan con precios un poco más asequibles que los cercanos al resto de las playas. 

Por ello, conviene tenerla en cuenta a la hora de alojarse en San Sebastián si no  quieres gastarte mucho presupuesto en dormir.

5. Antiguo, ambiente típico donostiarra

Está delimitado al noroeste por la bahía de la Concha, al norte por el Cantábrico y al este por el céntrico paseo de Miraconcha. 

Es el barrio más antiguo de San Sebastián y, aunque se ha modernizado, conserva un típico ambiente donostiarra y la esencia de antaño, visibles en los muchos comercios tradicionales, tiendas de siempre y bares con terraza que concentra. 

También es un lugar excelente para disfrutar de la gastronomía tradicional vasca, pues aquí se sitúan buenos restaurantes, siendo el epicentro la calle Matia y la singular plaza Sert.

El carácter especial de este barrio se percibe en el mismo momento en el que uno pone los pies en él. Y es que se accede a través de Miramar, un túnel submarino peatonal que discurre bajo el popular Pico de Loro, una colina rocosa que conecta la playa de la Concha con la de Ondarreta cuando hay marea baja. 

Está dotado con una iluminación muy evocadora y pintado con diversos elementos que representan la unión del mar y la tierra, que llevan al viandante a sentir que camina bajo el mar.

A la salida del mismo, está la playa de Ondarreta. Su paseo marítimo bordea la playa y toda la bahía de la Concha, por lo que su recorrido es muy recomendable al regalar vistas únicas.

Culmina en el Peine del Viento, que es todo un icono de la ciudad. Se trata de un conjunto formado por tres esculturas de acero que emergen de las rocas de los acantilados del monte Igueldo, justo donde el mar azota con más fuerza. 

La mejor explicación del significado de esta arriesgada obra de arte nos la dan desde la web de turismo donostiarra, donde explican que las esculturas están ancladas en las rocas para que el viento entrase peinando la bahía de la Concha siempre.

El atractivo monumental de Antigua es el palacio de Miramar, que fue la antigua residencia de verano de la reina María Cristina de Austria y otros miembros de la realeza postreros. 

Inspirada en las típicas casas de campo inglesas, está decorada con unos preciosos jardines con bancos, que regalan bonitas panorámicas a la ciudad, y presidida por la escultura Abrazo de Eduardo Chillida.

Al final de los citados jardines, se encuentra el popular Pico del Loro, que es un espacio que une la playa de Ondarreta con la Concha. Se puede (y recomiendo) recorrer en marea baja.

Otro de los encantos del barrio es el añejo funicular que sube al parque de atracciones del monte Igueldo, cuyo recorrido obsequia vistas preciosas a la ciudad y la costa guipuzcoana. 

El parque de atracciones también es una maravilla, pues conserva la estética y atracciones de la belle époque como la montaña suiza.

Antiguo lo tiene todo: playa, ocio, arquitectura, naturaleza, cercanía con el centro y buena gastronomía. 

A lo que se añade que dispone de una amplia oferta hotelera, que contempla desde hoteles lujosos hasta otros más modestos con un costo más asequible. Con tales características, se presenta una estupenda zona donde alojarse en San Sebastián.

6. Ondarreta, barrio tranquilo con menos turistas

Esta playa, que forma parte del barrio Antiguo, está inserta en la bahía de la Concha, frente a la isla de Santa Clara y flanqueada por el monte Igueldo y el palacio de Miramar. Es la más pequeña y la más occidental de las tres urbanas que salpican la costa donostiarra. 

Está cubierta por mantos de fina arena dorada, que invitan al descanso, al paseo y a la práctica de numerosas actividades como voleibol, fútbol o palas. Además, dispone de un parque infantil, por lo que es ideal para las familias.

Su oleaje permite la práctica de muchos deportes marítimos, especialmente surf. Tanto es así que, durante la época estival, acoge varias competiciones de esta disciplina.

En el paseo marítimo, que está decorado en algunos tramos con barandilla blanca como la de la Concha, están los jardines de Ondarreta. Integran preciosos conjuntos florales, variedad de árboles y esculturas como Zeharki, de Juan Ramón Anda, y de la María Cristina. 

La playa está cerca de lugares de interés como el funicular del monte Igueldo y el tradicional parque de atracciones que ocupa la cima.

Es el arenal más desconocido entre los viajeros, quienes ponen los ojos en la popular playa de la Concha, por lo que el ambiente es muy tranquilo. Además, está muy bien comunicada con el resto de las playas a través de un paseo marítimo, que llega hasta el popular Peine del Viento

Tampoco hay que olvidar que está en el barrio Antiguo, una dirección de referencia para disfrutar de la gastronomía vasca.

La concentración de hoteles en torno a la playa es bastante generosa, pero no es demasiado económica, especialmente en primavera y verano, que es cuando hay más demanda. 

Por lo tanto, es una buena zona para alojarse en San Sebastián si no tienes límites de presupuesto o buscas barrios tranquilos para disfrutar de las posibilidades del mar.

7. Amara, donde dormir en San Sebastián a buenos precios

Ubicado a 15 minutos a pie centro, junto al río Urumea, es un barrio principalmente residencial

La orilla del río está recorrida por un bonito paseo repleto de vegetación y áreas verdes, que invitan al paseo. Finaliza en la plaza Easo, que está rodeada de preciosos edificios y terrazas, desde donde puedes observar el trajín de los locales y, al mismo tiempo, disfrutar de un típico pintxo.

Dicha plaza conecta con el parque de Araba, ocupado por un gigantesco parque repleto de juegos para los más pequeños de la casa.

Predominan las largas avenidas, siendo la arteria principal la avenida Madrid, que concluye en el estadio de fútbol Reale Arena, la casa de la Real Sociedad. Si eres aficionado, puedes aprovechar para visitar su museo, que te adentrará en los más de cien años de historia que tiene. 

Si te quedas con más ganas de deporte, dirígete al pabellón José Antonio Gasca, que acoge partidos de baloncesto, o al frontón de Atano III, que es donde se juegan los mundiales de pelota vasca. Ambos están detrás del estadio.

Como en el resto de la ciudad, aquí también se puede comer buenos pintxos, siendo las direcciones de referencia las calles Balleneros e Isabel II.

El gran atractivo arquitectónico del barrio es la iglesia Lesu, diseñada por Rafael Moneo. Llama la atención su original diseño minimalista en el que el blanco lo domina todo. También goza de gran popularidad el edificio Tabakalera, uno de los centros culturales más importantes de la ciudad.

Es el barrio menos turístico de San Sebastián, lo que permite adentrarse en el auténtico ambiente local y disfrutar de la tranquilidad. También lo hace muy accesible a la hora de alojarse, pues la mayoría de los hoteles tienen precios muy razonables

Así que si tu presupuesto no es demasiado holgado o buscas zonas auténticas y tranquilas, este barrio se perfila ideal para dormir en San Sebastián.

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