Dónde alojarse en Bilbao: ¡las 6 mejores zonas!

Dónde alojarse en Bilbao

¿Te interesa saber cuáles son las mejores zonas donde alojarse en Bilbao? Las que te recomendaría como primera opción son los barrios del Ensanche, la zona que más me gusta para dormir en Bilbao, o el Casco Viejo. No son las únicas que valen la pena.

Desde la apertura del Guggenheim el incremento del número de visitantes ha ido en crecimiento constante, también la oferta hotelera. Una oferta variada que ofrece posibilidades para todos los bolsillos sin necesidad de renunciar a una buena ubicación.

Como en casi cualquier sitio la antelación es clave para conseguir una buena relación calidad-precio.También hay que tener en cuenta que el costo es mayor en la temporada estival o en fechas claves como la Semana Grande.

Para que te hagas una idea aproximada, es posible reservar una habitación doble en un buen hotel en el centro por 75 € u 80 €

No obstante, hay bastantes diferencias económicas entre unos barrios y otros. Así, las zonas más baratas para alojarse en Bilbao por lo general son Begoña, Urribari y Deusto. Por el contrario, es más caro dormir en el Ensanche, el casco viejo y Bilbao la Vieja.

Para quienes están pensando en conocer la capital vizcaína o su visita les ha sabido a poco y quieren repetir, he aquí información detallada sobre las zonas más recomendables para dormir en Bilbao.

Las mejores zonas donde alojarse en Bilbao

1. Ensanche: Indautxu-Abando, la mejor zona donde alojarse en Bilbao

Ubicado justo al otro lado del casco viejo, junto a la ría, ocupa los barrios de Indautxu y Abando. Surgió en la segunda mitad del siglo XIX para dar salida al notable incremento de la población, que se concentraba en la zona del casco antiguo y el interior de la ciudad. 

Hoy es el centro moderno de Bilbao y una parada ineludible para los bilbaínos y los viajeros. Elegante y bullicioso, aglutina el grueso de la oferta comercial, financiera y cultural. 

Tiene como arteria principal la Gran Vía, que destila un aire señorial con sus antiguas casas burguesas y edificios de diferentes estilos, que le confieren un estilo ecléctico: modernistas, barrocos, neogóticas o vascas…

Algunos merecen una parada como el palacio de la Diputación Foral de Vizcaya, el de Chávarri, que constituye un escaparate a la arquitectura típica bilbaína, o el Hotel Carlton, que fue la sede del primer gobierno vasco.Estos dos últimos se sitúan en la neurálgica plaza de Moyúa, que interrumpe la Gran Vía. 

Este espacio también permite apreciar los famosos «fosteritos», es decir, las entradas que dan acceso a las estaciones de metro. Su diseñador, Norman Foster, decidió darles una curiosa forma de marquesina y construirlas en acero y vidrio para darle luminosidad. Hoy son todo un icono de la capital vizcaína, que acaparan toda la atención y los flashes de los viajeros.

Este legado convive con un sinfín de tiendas, comercios, bares de pintxos y restaurantes especializados en cocina vasca, excelentes opciones para darte un buen homenaje culinario, por lo que el barrio siempre está muy concurrido.

Al norte de la plaza Moyúa, junto a la ría, se encuentra el gran reclamo turístico de Bilbao, el Guggenheim. Diseñado por Frank O. Gehry, este museo es uno de los más visitados de España y en todo un icono mundial. 

El arte comienza en su exterior, pues su silueta emula la proa de un barco. La estructura está compuesta por 3.000 planchas de acero, vidrio y piedra caliza, que emiten haces de luz, especialmente cuando le da el sol.

Su perímetro es una maravilla, pues está decorado con originales y magníficas esculturas como la gigantesca araña Mamá, de Louise Bourgeois, Puppy o la escultura de Niebla de la nipona Fujiyo Nkaya.

Su interior acoge obras espectaculares, siendo especialmente aclamada La materia el tiempo de Richard Serra. Una obra formada únicamente por gigantescas placas de acero curvas, que, estando estáticas, transmiten movimiento. Sin duda, un imprescindible de Bilbao.

Otras construcciones de interés en la zona del Ensanche son el Teatro de los Campos Elíseos, que destaca por su impresionante fachada art nouveau; Azkuna Zentroa o la Alhóndiga, un centro de ocio, cultura y deporte que ofrece una programación de lo más interesante; y la Casa Gaudí, que luce, como no podía ser de otra forma, atrevidas formas naturales y modernistas.

Los que buscan planes culturales pueden acercarse al museo de Bellas Artes. Aunque el Guggenheim lo eclipsa, lo cierto es que es, con permiso de El Prado, uno de los más importantes del país. 

Atesora más de 6.000 obras de arte desde el siglo XII hasta la actualidad, entre las que se incluyen muestras de Murillo, Sorolla, El Greco o Zurbarán.Sin duda, una cita de lujo con el arte y la historia.

No muy lejos de este museo, se encuentra el estadio de fútbol San Mamés, la casa del Athletic Club de Bilbao, de visita obligada para los más aficionados.

Los espacios verdes también están muy presentes en esta moderna parte, siendo especialmente destacados los jardines de Albia. Ocupan el barrio de Abando y tienen una extensión de 6000 metros repletos de vegetación, plataneros y esculturas varias.

El Ensanche es una excelente zona para alojarse en Bilbao si quieres estar céntrico, llegar en poco tiempo a las principales atracciones turísticas o adentrarte en el lado más bullicioso y disfrutón de la ciudad. 

La oferta de hoteles es muy amplia y variada, pero también es cara por la cercanía del Guggenheim. A pesar de ello hay variedad en los tipos de alojamientos y en sus precios.

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2. Casco Viejo, la zona de Bilbao más histórica

También conocido como las «siete calles», se extiende junto a la ría del Nervión que cruza la capital vizcaína, en el distrito de Ibaiondo. Es el más antiguo de su callejero. De hecho, a partir de él surgió la ciudad tal y como hoy la conocemos.

Además, atesora la joyas arquitectónicas de su patrimonio: la catedral de Santiago, con su bonita fachada neogótica, la iglesia gótica de San Antón, que se levanta junto a la ría, la iglesia barroca Santos Juanes, el palacio de Arana, el más antiguo de Bilbao, o el de Yohn, que destaca por su fachada burguesa.

Aquí también se encuentran, concretamente en la plaza Unamuno, los museos Arqueológico y Vasco

El primero alberga una colección de más 18.000 de restos arqueológicos desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna hallados en los yacimientos arqueológicos de toda la provincia. Una visita de lo más interesante para quienes se interesan por la arqueología y para quienes quieran adentrarse en los orígenes más remotos de Bilbao.

Por su parte, el segundo es muy recomendable para entender y comprender las particularidades de la cultura vasca, sus tradiciones y costumbres. Su espacio más curioso es el claustro, que luce un bonito estilo barroco y está presidido por una insólita escultura de la Edad del Hierro, cuyo significado sigue siendo una incógnita: El ídolo de Mikeldi.

Aquí también hay una buena oferta comercial, en la que toman el protagonismo los comercios de toda la vida, los de recuerdos, las pastelerías típicas, coquetos cafés y pequeñas tiendas. Toda esta oferta se concentra principalmente en las calles Víctor y Somera, Correos y Ascao.

Las más de 40 callejuelas peatonales que lo recorren están repletas, especialmente Somera, Tendería, Carnicería Vieja, Artecalle, Barrencalle, Belosticalle y Barrencalle Barrena, de típicas tabernas y bares, donde puedes adentrarte en el amplísimo y suculento universo de los pintxos, que son un mini escaparate a la gastronomía tradicional vasca, y siempre saben mucho mejor acompañados de un típico txacolí.

También podrás hacerlo en el mercado de la Ribera, que es el cubierto más grande de Europa. Está conformado por dos pisos repletos de puestos con productos de proximidad y bares con un amplísimo surtido de pintxos y gastronomía típica. Además, tendrás el privilegio de disfrutarlos con maravillosas vistas a la ría.

El centro neurálgico del casco viejo es la plaza Nueva. Los domingos acoge el mercado de antigüedades y diversos puestos de cromos y objetos de coleccionismo. Cuenta con una excelente oferta de bares y restaurantes en los que reponer fuerzas, y está muy próxima al teatro Arriaga.

Como atractivo extra, está muy cerca del Ensanche, al que se puede llegar paseando, y muy bien comunicado a través del metro con las paradas Unamuno y San Nicolás, el autobús, el tren y el tranvía.

Por todos estos atractivos, esta zona es una opción excelente para hospedarse en Bilbao, en especial para quienes vienen con la intención de disfrutar de la gastronomía vasca y su patrimonio arquitectónico sin depender del transporte público.

La mayoría de los alojamientos se ubican en torno a la plaza Nueva y sus precios, aunque no son tan desorbitados como se espera de una zona histórica, son elevados. Aunque también se pueden encontrar algunos alojamientos asequibles.

3. Bilbao la Vieja, el barrio más hípster de Bilbao

Conocida entre los locales como la «bilbi», se ubica al otro lado del casco viejo, junto al Nervión. Comprende tres barrios: el que le da nombre, San Francisco y Zabala. 

Constituye la parte más bohemia y artística de la ciudad. De hecho, hay quien se atreve a compararlo con el Soho de Nueva York. Aunque es más realista definirla como el distrito más hípster de Bilbao.

Sea como fuere, lo cierto es que, en los últimos tiempos, se ha transformado radicalmente con la apertura de numerosos restaurantes de cocina de autor y nikkei (fusión de cocina japonesa y peruana), galerías de arte, tiendas de artesanía, mercados de segunda mano, locales de moda y diseño, cafés, así como con la aparición del arte callejero

Todo este nuevo dinamismo lo dota de un ambiente muy fresco y lleno de vida, que muestra una cara muy diferente de Bilbao.

Los interesados en el arte encontrarán aquí Bilbao Arte, que programa numerosas exposiciones de artistas contemporáneos, conferencias y diferentes eventos relacionados con las corrientes artísticas contemporáneas.

Cerca se encuentra el museo de Reproducciones, que puede vanagloriarse de ser uno de los más vetustos de la ciudad. 

Su exposición incluye reproducciones de las esculturas más icónicas de la historia del arte, que están repartidas por museos del mundo como, por ejemplo, el Louvre parisino o el de Berlín. Algunas de las más destacadas son la la Venus de Milo o La victoria de Samotracia.

Además, Bilbao la Vieja está muy bien comunicada con el casco viejo y Abando a través del metro y el autobús.

En definitiva, Bilbao la Vieja es el barrio más alternativo del callejero bilbaíno; el epicentro de las nuevas tendencias. Todo lo novedoso pasa aquí, por lo que se ha convertido en uno de los más concurridos. 

Por lo tanto, si quieres conocer in situ lo nuevo que surge en la capital vizcaína, busca hotel aquí. Eso sí, hay que tener en cuenta que la oferta de alojamientos no es muy extensa y tiene precios un poco caros.


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4. Begoña, una zona tranquila donde dormir en Bilbao

Ubicado al este de la ciudad, contiguo al casco viejo, se trata de un distrito que incluye cuatro barrios: el que le da nombre, la Peña, Bolueta y Santuchu. 

Aunque en sus orígenes estaba dedicado a la agricultura y la ganadería, hoy es uno de los más concurridos por locales y visitantes al acoger la basílica-santuario de Nuestra Señora de Begoña. Popularmente denominada amatxu, que es la patrona de Vizcaya y se le rinde homenaje el 11 de octubre.

Siguiendo con los lugares de interés religioso, aquí también se encuentran los restos del cementerio de Mallona, que fue el primero que se construyó a partir de la prohibición que establecieron los franceses de enterrar a los difuntos en el interior de los centros religiosos.

Además de ser el núcleo religioso por excelencia de Bilbao, también es una de las más verdes al acoger el parque Etxebarria, que ostenta el honor de ser el más grande de la ciudad con 17. 000 metros cuadrados.

Está unido al casco antiguo y al distrito por las calzadas de Mallona, unas largas escalinatas que fueron construidas para facilitar el acceso a la basílica, que además ofrecen bonitas vistas a la ciudad

Se extiende sobre las laderas que resguardan la ciudad (de ahí que los locales llamen a Bilbao botxo, cuyo significado es hoyo), que regalan panorámicas increíbles al casco viejo, Abando y la ría. 

Antiguamente, este espacio estaba ocupado por una fundición de acero, de la que se conserva una chimenea original a modo de pequeño homenaje.

Además de ser el protagonista en multitud de citas importantes para la ciudad como las fiestas, donde se instalan los puestos de churros, las atracciones y los juegos de azar, constituye un lugar idóneo para desconectar o disfrutar de actividades en contacto con la naturaleza como senderismo, cicloturismo y diversos deportes como baloncesto.

Begoña está relativamente cerca del centro, pero es más tranquilo. Así que se presenta también como una buena opción a la hora de dormir en Bilbao para los que viajan en familia, en pareja o no quieren estar insertos en la vorágine del corazón de la ciudad. 

La oferta de alojamientos es más escasa en comparación con el casco viejo, donde se concentran la mayoría. Pero es una buena zona si buscas alojamientos más económicos, especialmente hosteles y alquileres turísticos.

5. Uribarri, cerca de todo y más económica

Ubicado a unos 5 km del casco antiguo, al otro lado de la ría, se trata de un distrito que incluye cinco barrios: Castaños, Matico-Ciudad Jardín, Uríbarri y Zurbaran-Arabella. 

Antiguamente, tan solo acogía unos cuantos caseríos diseminados por su espacio. De hecho, a modo de curiosidad, muchas calles conservan el nombre de estas antiguas viviendas.

Desde el punto de vista turístico, el barrio más interesante es Castaños. Antaño fue un barrio burgués, por lo que concentraba numerosos palacios. Hoy solo se mantiene en pie el palacio Olábarri, que es la sede de la Autoridad Portuaria de Bilbao. Merece la pena detenerse a contemplar su bonita fachada, cuya decoración aúna influencias inglesas y francesas.

Aquí también se encuentra el acceso al funicular que lleva a la cima del monte Artxanda, que es uno de los montes que resguardan Bilbao. Su mirador está decorado con las esculturas de El engranaje, una pieza del antiguo funicular, y La huella dactilar, de Juan José Novella. 

Permite contemplar la ciudad y la ría a vista de pájaro. Si subes en invierno, puedes disfrutar de su cumbre nevada y de las posibilidades que ofrece este fenómeno meteorológico.

También dispone de numerosas áreas verdes para practicar diferentes actividades en contacto con la naturaleza, como senderismo o patinaje, algunas construcciones religiosas como la ermita de San Roque y varios restaurantes, donde es posible disfrutar de los sabores vascos con excelentes vistas.

En este barrio también se encuentra el puente Zubizuri, diseñado por Calatrava. Es uno de los más icónicos de cuantos salvan la ría por la original forma arqueada que trae a la mente un barco y la superficie acristalada.

La oferta hotelera no es tan extensa como en las zonas más cercanas al centro o al Ensanche. Sin embargo, es económica, siendo una opción que deben tener en cuenta quienes buscan alojarse en Bilbao barato y en zonas tranquilas.

6. Deusto, ambiente estudiantil y alojamiento asequible

Aunque está separado del centro por la ría, este distrito es una continuación del mismo. Se llama así porque acoge la universidad el mismo nombre, además de la Escuela de Idiomas, la facultad de Economía y Empresa y otras instituciones educativas. 

Así que el ambiente de esta zona es universitario, joven y animado, constituyendo una buena opción a la hora de dormir en Bilbao para quienes busquen lugares con ambiente y chispa.

Junto con el centro, es una de las zonas de pinchos más concurridas. Las direcciones de referencia para disfrutar de estos tradicional cocina en miniatura son las calles Lehendakari Aguirre, Blas de Otero, Ribera de Botica o Madariaga, que están repletas de locales con una amplísima oferta de estos bocados.

Por lo que respecta a los atractivos arquitectónicos, los más relevantes son la iglesia gótica de San Pedro de Deusto y la de San Felicísimo, que destaca por su moderna fachada y por su torre de 60 metros coronada con una cruz.

No obstante, también suele captar la atención de los visitantes el edificio de Miguel Mendizabal, también conocido como el edificio del tigre porque su torreta está coronada con una gigantesca escultura de hormigón de este felino, realizada por el escultor vasco Joaquín Lucarini.

Otro punto de parada interesante es el puente levadizo de Deusto. Podría ser uno más de cuantos salvan la ría, pero no. Su diseño no es lo más llamativo, sino su historia. 

Durante años, fue la principal vía de conexión con la ciudad. A lo que se añade que para su construcción tomaron como referencia los existentes en Chicago durante la época. Así que es el puente más «internacional» que tiene Bilbao.

Elegir este barrio universitario para alojarse en Bilbao es una buena opción para los viajeros que buscan ambientes animados y no estar lejos de los principales atractivos turísticos. 

La disposición de alojamientos no es muy amplia, pero es muy compatible con presupuestos escuetos.

Foto: Shutterstock

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