42 cosas que hacer en Viena

Cosas que hacer en Viena

Viena, la capital de Austria, es una de las ciudades más elegantes de toda Europa. Dispone de un patrimonio artístico y monumental capaz de dejar sin aliento a cualquiera que decida perderse por sus calles.

Por si esto fuera poco, la ciudad se convirtió en uno de los centros culturales más importantes de Europa a finales del siglo XIX y principios del XX, algo que se ha mantenido en el tiempo y que aún es evidente con su abrumadora oferta cultural.

En fin, que la capital austriaca tiene un buen número de razones para que la escojas para tu siguiente viaje, por lo que quiero echarte una mano para que no te pierdas nada proponiéndote las mejores cosas que hacer en Viena.

Cosas que hacer en Viena

1. Visitar el Palacio de Schönbrunn

Schönbrunn

Schönbrunn era la residencia de verano de los Habsburgo, una de las familias reales más importantes en la historia de Europa. Este palacio es todo un derroche de lujo y grandiosidad, y es que no hay un rincón en él que no merezca la pena contemplar con atención. Ésta es la visita que más recomiendo hacer en Viena.

El edificio en su interior es todo un ejemplo de la fastuosidad de la época, por lo que merece la pena pagar la entrada sin duda alguna. Pero en su exterior se encuentra unos jardines de acceso gratuito que no desmerecen en nada la belleza de las joyas del interior del palacio. Un consejo: piérdete en el laberinto de su jardín y pasa un rato de lo más divertido.

2. Recorrerte la Ringstrasse

La Ringstrasse es el boulevard en forma de anillo que rodea la parte más céntrica de la ciudad. En esta calle se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos que hay que visitar en un viaje a Viena como el Hofburg, la Iglesia Votiva, el Ayuntamiento, el Parlamento, el Barrio de los Museos, la Ópera etc.

Son casi 6.5 km. de paseo. Sin embargo si el buen tiempo te acompaña vale la pena. Y si no te apetece darte esta caminata siempre puedes montarte en el Ring Tram y hacer el recorrido sentado y con audioguía.

3. Hacer el recorrido del Ring Tram

El Ring Tram, que recorre toda la Ringstrasse, no es un simple tranvía que atraviesa las calles de la ciudad. Es mucho más, y es que su recorrido pasa por algunos de los puntos más emblemáticos de la capital de Austria.

Por otro lado, el mismo tranvía es ya una atracción en sí, ya que su historia se remonta al siglo XIX manteniendo el mismo diseño que entonces. Sin duda alguna, una forma perfecta de comenzar un viaje para encontrar los lugares más notables de Viena.

Si te decides a montarte en este sencillo medio de transporte tendrás a tu disposición una audioguía con explicaciones de los lugares que se ven desde sus ventanillas. El recorrido se hace en 25 minutos y cuesta 9 euros.

4. Descubre la Biblioteca Nacional de Austria

La Gran Sala de la Biblioteca Nacional de Austria

Es uno de los rincones donde podrás comprobar que lo cultural es una de las señas de identidad de esta ciudad. Se encuentra en Josefsplatz en un edificio barroco de principios del siglo XVIII que ya hace que la visita sea muy especial.

Ésto se refuerza por un interior en el que disfrutarás de antiguos papiros y manuscritos que abarcan casi toda la historia de la cultura occidental. No te pierdas la visita a la Gran Sala de la Biblioteca Nacional.

5. Disfrutar de una porción de Sacher

Tal vez ya has probado esta tarta en tu ciudad, y es que hay pocas creaciones pasteleras que estén más extendidas en todo el mundo. Sin embargo, su origen se encuentra en la propia ciudad de Viena, una de las capitales gastronómicas de la repostería en las que los sabores dulces tienen especial importancia.

El mejor consejo para disfrutar de esta tarta de chocolate es acercarse al mismo Hotel Sacher, lugar en el que se prepara esta delicia con especial esmero y calidad. Eso sí, 6. prepárate a pagar en torno a los 12 euros por un café y un trozo de tarta.

Si no quieres pagar estos precios siempre puedes probarla en cualquier otra cafetería a precios algo más moderados. En función de la hora a la que te presentes en este sitio vas a encontrar bastante cola. Si es el caso no desesperes, búscate otro café.

6. Montarse en la noria del Prater

El Prater no es un parque de atracciones cualquiera. Al contrario, se trata del primero que abrió sus puertas en toda Europa, por lo que tiene mucha historia a sus espaldas. Sus atracciones conservan el sabor clásico de finales del siglo XIX, por lo que el parque debe considerarse como un monumento con todas las de la ley.

Es más, su noria lleva en funcionamiento desde 1897 de forma ininterrumpida, por lo que es más que obligatorio acercarse hasta ella para poder disfrutar de su especial encanto retro y de las vistas que proporciona.

7. Una visita al delirio arquitectónico de las Hundertwasserhaus

Hundertwasserhaus

Pocos son los barrios de Viena que no se quedarán grabados en tu memoria por su especial encanto. La arquitectura vienesa es elegante, sobria y guarda una perfecta armonía en sus formas. Las Hundertwasserhaus es todo lo contrario.

Son un bloque de viviendas construidas con un estilo que recuerda mucho a las obras de Dalí. Sus formas onduladas imposibles, sus vivos colores, sus ventanas de diferentes tamaños o la integración de la vegetación, las han convertido en un atractivo turístico de primer nivel.

8. No perderse la casa de Mozart

No son muchos los compositores que puedan alcanzar la reputación de Mozart, y es que puede que este autor sea el vienés más ilustre de toda la historia. Así, estar en la capital de Austria y no acercarse a la casa situada en Domgasse, lugar donde vivió entre 1784 y 1787, es algo que debería estar prohibido. En el interior sigue estando el mobiliario de época e incluso algunas de las partituras que el genial compositor creó.

9. Un paseo en carroza

Carruajes en Viena

En Viena también hay carruajes antiguos tirados por caballos que te dan un paseito por el centro de la ciudad. Si te gustan este tipo de cosas anótala como una de las cosas que hacer en Viena.

10. Probar el café vienés

Viena es una ciudad en la que el café forma parte de la cultura e incluso de la personalidad de todos sus habitantes. Esto explica que incluso hayan desarrollado una variedad con el nombre de la ciudad. El café vienés es un expreso de distinto tamaño acompañado de una capa superficial de nata.

¿Dónde tomarlo? Pues prácticamente en cualquier cafetería de la ciudad, aunque el lugar más especial puede ser el conocido Café Central. Es tan popular que puedes encontrarte cola solo para tomar un café de lo abarrotado que está. Intenté ir una vez y la cola corría varios metros fuera del café… Tal vez tú tengas más suerte.

11. Una visita a los jardines del Belvedere

Palacio Belvedere Viena

Pocos rincones de Viena tienen la magia que transmiten los jardines del Belvedere. Situados a los pies del palacio del mismo nombre, estos espacios verdes están diseñados de forma minuciosa creando un espectacular abanico de colores en los que se internan senderos repletos de historia.

Fuentes, flores, pequeñas avenidas y otros muchos detalles hacen que la visita a los jardines sea algo que no se debe dejar atrás de forma alguna. Y lo mejor de todo es que su visita es gratis.

12. Ir de compras por la Kärntner Strasse y las calles del centro

Viena también tiene un espacio ideal para los que quieren dedicar un rato a las compras para aprovechar al máximo su viaje. Se trata de Kärntner Strasse, una de las calles comerciales más largas de toda Europa y también una de las más lujosas. Tiene muchas tiendas de lujo. No obstante, si buscas algo más económico, la calle cuenta con comercios adaptados a cualquier presupuesto.

Calles del centro de Viena

Parte de las calles del centro, en la zona de la Catedral, son peatonales y muy comerciales al igual que la Kärtner Strasse. Paséate por ellas sin pisas.

13. Asistir a un concierto de música

Viena es la capital de la música. No te faltarán ofertas para asistir a conciertos o a óperas cualquier día de la semana. De hecho te asaltarán vendedores disfrazados de Mozart para venderte entradas para estos conciertos en algunos de los lugares más representativos de la ciudad como en la Catedral o en la Ópera.

14. Disfrutar de la orilla del Danubio

El Danubio, uno de los ríos más famosos del mundo, atraviesa Viena de parte a parte. Sus orillas están acondicionadas para realizar todo tipo de actividades al aire libre, algo que a los vieneses les encanta.

Una buena idea para disfrutar del Danubio es montarse en una bicicleta y recorrerlo a lo largo de toda la ciudad, una actividad que te permitirá descubrir rincones tan especiales como el Donaupark o maravillarte con una vista original de algunos importantes monumentos.

15. Culturízate en alguno de los museos del Barrio de los Museos

Barrio de los Museos de Viena

El Barrio de los Museos, junto al Hofburg, es una zona en la que se ubican varios museos de primer nivel. Entre los más recomendables están el Museo de Historia Natural, el Museo de Historia del Arte, el Museo Leopold, y el MUMOC (el museo de arte moderno).

16. Baja a la Cripta Imperial y alucina con los sarcófagos de los Habsburgo

La Cripta Imperial está situada bajo la Iglesia de los Capuchinos. En ella están enterrados unos 150 miembros de la familia de los Habsburgo, y se exponen varias decenas de sarcófagos realmente espectaculares.

17. Comerte un Wiener Schnitzel

Si hay una especialidad que define perfectamente a la cocina austriaca y en especial la vienesa es el Wiener Schnitzel. El plato, que puede ser traducido como filete al estilo vienés, se compone de una porción de ternera empanada aderezada con diferentes hierbas y especias, y que suele acompañarse con ensalada de patatas de estilo también tradicional.

Qué hacer en Viena

Comerte un Wiener Schnitzel es una de las cosas que hay que hacer en Viena. Ya que estás de visita en esta ciudad que mejor que probar su plato típico más conocido!!. Sin duda alguna, la mejor forma de reponer fuerzas para seguir recorriendo sus calles.

18. Acercarse a la tumba de Mozart

El entierro del genial compositor no estuvo exento de polémica, aunque actualmente se le rinde culto en un pequeño espacio del cementerio de St. Marx. Este es el lugar perfecto para rendir un merecido homenaje a esta figura que marcó profundamente la música.

19. Un vino tradicional por Grinzing

Este es uno de los barrios más tradicionales de la capital austriaca. Sin duda alguna, el mejor momento para perderse por sus antiguas y enrevesadas calles es la noche, y es que es entonces cuando abren las muchas tabernas típicas que se dan cita aquí y a las que acuden muchos vieneses buscando los sabores más tradicionales de la tierra.

¿No sabes qué pedir? Te aconsejamos que pruebes al menos un poco de vino de la zona servidos con un ligero toque de agua con gas, una bebida que te hará sentir como un vienés más.

20. Maravillarse con la imponente Catedral de San Esteban

Catedral de Viena

La catedral de San Esteban es algo más que un simple templo. Este edificio se empezó a construir en el siglo XII y presenta detalles de estilo románico y otros del primer gótico que comenzó a triunfar en la zona en la época.

Su torre es el lugar más alto del centro de la ciudad mientras que a pie de calle el templo cuenta con rincones tan especiales como el Portal de los Cantores o el del Gigante, un pórtico construido en el siglo XIII para celebrar la visita del emperador Federico II. Tan imponente como su exterior es su interior, con detalles como el altar de Wiener Neustadt.

La visita a la Catedral es una de las más importantes que hay que hacer en Viena. Además de entrar en su planta principal se puede subir a su torre, ver su tesoro, y bajar a las catacumbas, desgraciadamente todo ello previo pago. Si no quieres pagar únicamente podrás admirar la planta principal detrás de unas rejas.

21. Relajarse en el Volksgarten

Viena es ciudad de espacios verdes y de parques que demuestran que sus ciudadanos no podrían vivir sin esos rincones en los que la naturaleza hace olvidar el asfalto y las aglomeraciones de la ciudad.

No te extrañe encontrar un buen número de parques a tu paso, aunque siempre es mejor saber a cuál ir para disfrutar al máximo. Una de las mejores opciones es el Volksgarten donde podrás tener un momento de paz en el que descansar de tu visita a la capital de Austria.

22. Disfrutar de la vista desde Kahlenberg

Una de las cosas más recomendables que se pueden hacer en Viena, sobre todo en verano cuando hace buen tiempo, es una excursión a Kahlenberg. Es una colina situada en los alrededores de la ciudad que ofrece una escapada natural y unas preciosas vistas de la ciudad. Se puede llegar a ella con el autobús de la línea 38A.

23. Visitar el ayuntamiento

Ayuntamiento de Viena

El ayuntamiento local no es un simple edificio administrativo. Al contrario, debe ser contemplado como un monumento que sigue el estilo ostentoso y sofisticado de todo el resto de la ciudad, por lo que su visita, tanto de día como de noche cuando se ilumina es una de las cosas que hay que hacer en Viena.

Fue construido a mediados del siglo XIX y en lo más alto de su torre central se encuentra la tradicional figura del Rathausmann, auténtico icono de la Viena y de todos sus ciudadanos.

24. Disfruta de sus mercados navideños

A principios de noviembre se montan ya los mercados navideños. Si tienes la suerte de estar por esas fechas podrás experimentar el espíritu navideño que los austríacos tienen tan arraigado. No en vano son un pueblo de tradiciones. Uno de los más populares es el que montan delante del Ayuntamiento.

25. No te pierdas el Museo de Historia del Arte

Una ciudad con el pasado de Viena tiene que ser obligadamente un lugar en el que el arte siempre ha sido bien recibido. Pues bien, nada mejor para darse cuenta de ello que visitar el Museo de Historia del Arte que recoge las colecciones privadas que los Habsburgo acumularon a lo largo de su historia.

Actualmente el lugar permite contemplar obras de artistas de la talla de Velázquez, Rubens, Rafael o Tiziano además de algunas piezas arqueológicas de alto valor cultural.

26. Museo de historia natural

Museo de Historia Natural de Viena

El Museo de Historia Natural está situado enfrente del de Historia del Arte en un palacio “gemelo”. Es un museo muy entretenido y ameno que vale la pena visitar. Si quieres visitar algún museo pero no te van demasiado las pinacotecas éste puede ser una opción interesante. Además si vas con niños su visita es una de las cosas más recomendables que hacer en Viena.

27. De compras por Kettenbrückengasse

Si tienes la suerte de pasar algún sábado en la ciudad durante tu visita a Viena, acércate a Kettenbrückengasse (justo al lado del Naschmarkt). Este rincón es uno de los mercadillos más interesantes de todos los que concurren en la capital austriaca. Desde antigüedades hasta joyas pasando por todo tipo de curiosidades, en este mercadillo es posible encontrar pequeños tesoros.

28. Visitar Hoher Markt a las 12 del mediodía

Hoher Markt es una plaza de la ciudad construida en el siglo XVIII. Pese a haber sido reconstruida posteriormente por diversas destrucciones relacionadas con la guerra, el lugar sigue manteniendo el mismo sabor tradicional que tuvo desde sus primeros días. Visitarla en cualquier momento es siempre una buena idea, aunque la mejor hora es a las 12 del mediodía..

¿Por qué? Pues porque es a esta hora cuando se activa el tradicional carrillón por el que desfilan doce figuras al son de la música clásica de la ciudad. Los personajes son figuras ilustres de la historia como Maximiliano I, Marco Aurelio o el mismo Carlomagno.

29. Acudir a la tumba de Beethoven

Pese a no haber nacido en la ciudad de Viena, Beethoven pasó buena parte de su vida en la ciudad austriaca siendo éste el lugar de su muerte y de su enterramiento. Su lugar de descanso eterno se ha convertido en toda una referencia para los amantes de la música que llegan hasta aquí para presentar sus respetos y rendir homenaje al genial compositor, una excusa más que adecuada para acercarse al Zentralfriedhof.

30. De cervezas por Viena

La ciudad tiene un relación muy estrecha con la cerveza, algo que sucede en casi toda Europa central. No dejes escapar la oportunidad de probar sus cervezas locales. Si quieres un buen lugar para probar las mejores nada mejor que acercarte al Känguruh.

Situado en Bürgerspitalgasse, es un lugar cargado de historia con una carta centrada en las bebidas locales que te permitirá disfrutar de esta bebida de una forma completamente tradicional.

31. Disfrutar del zoo más antiguo del mundo

Un zoológico siempre es un buen lugar para pasar una tarde con los más pequeños o para realizar una divertida visita. Sin embargo, no todos los destinos pueden presumir del Tiergarten Schönbrunn, lugar que fue creado en 1752 y que, por lo tanto, es el zoológico más antiguo de todo el mundo.

Se encuentra además dentro de los mismos jardines del palacio de Schönbrunn, por lo que puede aprovecharse la visita para disfrutar de un espacio cargado de historia que sigue siendo muy apreciado tanto por los vieneses como por los visitantes de la ciudad.

32. Visitar con respeto y admiración el Zentralfriedhof

Al margen de contener la tumba de Beethoven, este cementerio que se extiende a lo largo de 2,5 km² y que cuenta con nada menos que 3,3 millones de enterramientos es un lugar que destaca por su belleza. Dominado por la iglesia de Karl-Barromäus en su centro, las avenidas se abren de forma armónica creando un espacio lleno de elegancia.

Este lugar, que se convierte actualmente en el tercer cementerio más grande de Europa, es además el lugar de descanso de personajes como Schubert, Brahms o Strauss, llegando incluso a dedicar una zona exclusiva para músicos.

33. Ver un espectáculo en la Wiener Staatsoper

Ópera Estatal de Viena

La Ópera Estatal de Viena se enclava en un edificio de estilo neorrenacentista de mediados del siglo XIX. Cuando se inauguró, este era el auténtico centro mundial operístico por la calidad de los compositores que luchaban por llegar a representar en sus tablas.

Con capacidad para unas 2284 personas, actualmente es un lugar esencial para comprender el pasado de Viena, un espacio que resulta perfecto para disfrutar de una función siempre que se tenga la oportunidad.

34. Párate a probar la típica salchicha ahumada

No es nada complicado que te encuentres a lo largo de las calles de la ciudad un buen número de puestos e incluso de restaurantes que te ofrezcan la salchicha vienesa más tradicional. Una buena manera de llenar el buche sin perder mucho tiempo y aprovechar el día al máximo con tus visitas.

35. Déjate sorprender por el Museo de Muebles Imperiales

A estas alturas de tu viaje ya habrás notado que existen pocas ciudades que tengan más palacios que Viena. Pues bien, si piensas en que todos esos grandes espacios han sido amueblados con el mobiliario más lujosos que se ha creado en la historia puedes hacerte una idea de lo que puedes ver en el Museo de Muebles Imperiales.

La colección recrea incluso habitaciones reales que llegaron a estar en uso contando con nada menos que 6000 objetos expuestos, cifra pequeña si se tiene en cuenta que su almacén guarda hasta 160.000 piezas que alguna vez decoraron los salones y habitaciones de los Habsburgo.

36. Párate un momento y disfruta del chocolate

Qué hacer en Viena la capital de Austria

La tradición del chocolate en Viena va mucho más allá de la tarta Sacher. Es más, puede decirse que este dulce es solo la consecuencia de la pasión que los vieneses sienten por este producto, algo que se deja ver en los muchos espacios dedicados a su venta y su consumo.

Es aconsejable que busques las chocolaterías más tradicionales y que vivas una experiencia diferente en el Museo del Chocolate, lugar en el que verás cómo se preparan las famosas monedas de Sissi y otras delicias similares. Tranquilo, también podrás probarlas para que no te quedes con las ganas.

37. Visita a los ciervos en el parque Lainzer

Si los parques de la ciudad te parecen demasiado tranquilos, el Lainzer puede ofrecerte una experiencia más genuina que te será difícil encontrar en otro lugar. Este lugar fue en el siglo XVI un espacio de caza reservado para el emperador Fernando I.

Actualmente sigue contando con un 80 % de superficie arbolada por la que se pasean animales como los ciervos en total libertad. Por su tamaño, el mejor consejo es que te sirvas de una bicicleta para disfrutarlo al máximo.

38. No te pierdas el palacio Hofburg

Palacio Hofburg

Es otro de los edificios que hacen que Viena sea una de las capitales con más palacios del mundo. Este fue la residencia habitual de la familia Habsburgo durante más de 600 años, por lo que sus salas tienen muchas historias que contarte.

No te puedes perder de ninguna forma sus salones o el museo dedicado a Sissi. Una curiosidad: sus tesoros ocupan nada menos que 21 salas de gran tamaño. Sin dudas junto al palacio Schonbrunn su visita es una de las dos cosas que no puedes dejar de hacer en Viena.

39. Asistir al entrenamiento matinal en la Escuela Española de Equitación de Viena

En el mismo palacio de Hofburg está la Escuela Española de Equitación. Puedes visitarla y asistir al entrenamiento matinal. Si eres un amante de la doma seguro que te gusta. En caso contrario si no tienes la Viena Pass que te da acceso gratuito piénsatelo. La entrada cuesta 15 euros y el entrenamiento tiene fama de ser algo aburrido (al menos para los que no entendemos nada de doma).

40. Pasea y come en el Naschmarkt

El Naschmarkt es un animado mercado al aire libre con puestecillos que venden desde comida hasta suvenires, ropa, y objetos varios. También es un sitio muy popular para comer ya que hay un buen número de restaurantes y bares con diferentes tipos de cocina.

Nashmarkt Viena

Esta muy cerquita de la Ópera y de la Iglesia de San Carlos Borromeo. Es un buen sitio para comer bien algo más baratito que en el centro y también para comprar algún recuerdo o regalito.

41. Subir a la Torre del Danubio

Otra de las cosas que se pueden hacer en Viena es subir a la Torre del Danubio para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Con sus 252 metros de altura es el edificio más alto de Austria y una de los símbolos de Viena. En lo alto hay también un restaurante giratorio.

42. ¿Tienes varios días? Haz una excursión a Bratislava

Bratislava, la capital de Eslovaquia, está a tan sólo 65 kilómetros de Viena. En tren el trayecto se hace en tan solo una hora y el billete de ida y vuelta te cuesta 16 euros. Es una excursión muy popular desde Viena que te permite conocer otra capital europea en un día.

Además, si haces esta excursión en verano tienes la posibilidad de ir de Viena a Bratislava en crucero por el Danubio. Una oportunidad única de disfrutar de este famoso río y de visitar esta pequeña pero bonita ciudad con su castillo y su casco histórico con sus bonitas callecitas empedradas.

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