Las mejores excursiones desde Viena

Las mejores excursiones desde Viena

La capital austriaca es una ciudad que vale la pena visitar, con mucha belleza que contemplar y cultura que disfrutar. Pero, sus alrededores, repletos de hermosos paisajes, palacios imponentes y ciudades pintorescas, también merecen una escapada si el tiempo te lo permite.

Estas escapadas no sólo te pueden llevar a conocer rincones de Austria, sino que la ubicación de la capital austriaca te permite conocer ciudades de países vecinos con cortos desplazamientos, como Bratislava, la capital eslovaca. 

Ya sea que tengas uno, dos o más días extra, aquí te dejo las mejores excursiones desde Viena para que aproveches al máximo tu viaje.

Las mejores excursiones desde Viena

1. Bratislava, la histórica capital de Eslovaquia

Bratislava

Empiezo esta lista con la excursión que te recomendaría que hicieses si tan solo tuvieras un día para visitar algo además de Viena. Únicamente tendrás que desplazarte unos 80 kilómetros para cruzar la frontera de Eslovaquia y visitar su hermosa capital. 

Es una ciudad pequeña, pero con un casco antiguo lleno de encanto, con travesías adoquinadas y edificios barrocos, ofrece muchos atractivos. 

Uno de los principales es su castillo con vistas al Danubio, construido en el siglo XVI sobre una estructura original del siglo X. Sus cuatro torres con cúpulas rojas son todo un símbolo de la ciudad. 

Otros de los atractivos que hay que ver en Bratislava son; la conocida como Iglesia Azul, ejemplo único de art nouveau, pintada de ese color tanto por fuera como por dentro; la Catedral de San Martín, famosa por ser el lugar de coronación de reyes húngaros, con su imponente torre de 85 metros de altura; o el elegante Palacio Grassalkovich, hoy residencia del presidente eslovaco, que presenta un llamativo estilo barroco tardío y rococó, así como un hermoso jardín francés. 

Otro emblema de Bratislava, aunque sea bastante más moderno, inaugurado en 1972, es el Puente de la Insurrección Nacional Eslovaca, uno de los puentes atirantados más grandes del mundo, con su peculiar apariencia de OVNI.

Pasear por el casco antiguo de Bratislava te gustará sin lugar a dudas. Y teniendo en cuenta lo fácil que es llegar a ella desde Viena, sólo hay que pillar un tren directo, bien vale la pena que la pongas en el número uno de posibles excursiones desde Viena.

A mí es una ciudad que me encantó y que la visité precisamente en una excursión de un día desde Viena. La verdad es que aunque pude ver todo lo que hay que ver en Bratislava en un día, no me hubiese importado quedarme alguna noche para conocer también el ambiente de noche.

A pesar de lo pequeña que es, tiene fama de tener una vida nocturna bastante divertida.

Tour recomendado: Excursión a Bratislava

2. La imponente fortaleza medieval del castillo de Kreuzenstein

Castillo de Kreuzenstein

Visitar el castillo de Kreuzenstein es otra de las excursiones desde Viena que también es bastante popular. No solo por la cercanía, apenas a 25 kilómetros de la capital, sino por la majestuosidad de esta fortaleza, uno de los castillos más impresionantes de Austria. 

El castillo de Kreuzenstein fue construido en el siglo XII por los condes de Formbach y ampliado por los Habsburgo en el siglo XIII. 

A pesar de los graves daños sufridos durante la Segunda Guerra Mundial, fue restaurado con esmero y mantiene su imponente y robusta estructura sobre una colina de casi 300 metros de altura. Por su posición, permite disfrutar de espectaculares panorámicas de la cuenca de Korneuburg y el cercano castillo de Greifenstein. 

El castillo combina estilos románico y gótico de forma armoniosa, creando una impresión de fortaleza inexpugnable, aunque no exenta de belleza y sofisticación. Su interior transporta a la época medieval, con estancias tan atractivas que han servido de escenario para varias películas. 

Cuando lo visites podrás ver dependencias tan llamativas como la armería, que atesora gran cantidad de armas y armadura; la pintoresca cocina, con su enorme mesa de roble; o la hermosa capilla. 

La cetrería es otra de las tradiciones destacadas, con halcones y azores realizando acrobacias durante espectaculares exhibiciones.

Lo dicho, es una de las excursiones que la gente suele hacer, ya que está tan cerca de la capital austríaca que es muy fácil y rápido llegar hasta el castillo. 

3. Baden Bei Wien, el balneario de los emperadores

Baden Bai Wein

Baden bei Wien, a solo 30 km de Viena, es famosa por sus aguas termales. Eso la convierte en uno de los destinos más tradicionales de Austria para relajarse en sus balnearios. 

Fundada en la época romana, la ciudad conserva sus antiguas termas, que actualmente siguen constituyendo su atractivo principal. Baden ofrece una amplia variedad de piscinas termales y tratamientos de spa

Conocida como el sobrenombre de “balneario de los emperadores”, Baden ya fue un destino muy popular para la realeza austriaca y personajes famosos, como Beethoven. 

Uno de los lugares más emblemáticos es el Kurpark, enorme parque con vistas de la ciudad que alberga el Teatro Casino Baden y monumentos como el Templo de Beethoven. 

También destacan sus hermosos jardines, entre los que se encuentran el Jardín Inglés y el Jardín de Rosas, el más grande de toda Austria, con más de 30.000 variedades. 

Por su parte, el centro histórico de Baden se caracteriza por su arquitectura del siglo XIX, incluyendo la Casa-museo de Beethoven, donde se dice que terminó su Novena Sinfonía, o la Columna de la Peste.

Toma buena nota de lo más imprescindible que hay que ver y hacer en Viena

4. Bosques de Viena, el pulmón verde de la capital austriaca

Bosques de Viena

Si buscas una escapada verde, a tan solo 40 km al sur de Viena se encuentran los famosos bosques de Viena. Esta extensa área natural de la Baja Austria, declarada Reserva de la Biosfera en 2006, abarca hasta 1000 km². 

Este paisaje cautivador, verdadero pulmón verde de la capital austriaca, está compuesto por montañas alpinas, ríos y lagos. Resulta un escenario perfecto para actividades al aire libre, como senderismo y caminatas. 

Los bosques se encuentran en la zona más septentrional de los Alpes, con altitudes entre 160 y 893 metros sobre el nivel del mar. 

Además de su belleza natural, los bosques de Viena tienen un valor histórico, ya que fueron escenario de importantes acontecimientos durante las Guerras Napoleónicas y sirvieron de inspiración a Johann Strauss para sus famosos valses. 

Entre sus principales atractivos destacan los ríos Triesting, Gölsen, Traisen y, sobre todo, el Danubio, segundo río más largo de Europa. 

En esta región también se encuentra la imponente Abadía de Heiligenkreuz, uno de los monasterios cistercienses más antiguos del mundo, fundado en el año 1133, donde reposan los restos de los últimos miembros de la dinastía Babenberg.

5. Abadía de Klosterneuburg, el monasterio imperial de Viena

Abadía de Klosternburg

Entre las mejores excursiones desde Viena, esta es una de las más accesibles ya que Klosterneuburg se encuentra apenas a 15 kilómetros de la capital austriaca. Acoge la imponente Abadía de Klosterneuburg, fundada en 1114 por Leopoldo III de Babenberg. 

Es uno de los monasterios agustinos más grandes de Austria, con una dilatada historia de más de 900 años. A lo largo de los siglos, ha sido residencia de dinastías imperiales y, en el siglo XVIII, fue ampliada para albergar al emperador Carlos VI. 

Además de su valiosa colección de importantes obras barrocas de arte sacro, la abadía ofrece vistas espectaculares del Danubio y destaca como un centro cultural y religioso de gran relevancia en el país. 

El monasterio cuenta con diversos puntos de interés, como su claustro, la biblioteca imperial, la iglesia principal, que combina elementos góticos y barrocos, y el Museo del Monasterio, que exhibe numerosas esculturas y pinturas religiosas. 

Uno de los tesoros más relevantes y conocidos universalmente es el Altar de Verdún, una obra maestra medieval. Además, la abadía posee una histórica bodega barroca, la más antigua de Austria, y es una importante explotación vinícola.

6. El Parque Nacional Donau-Auen, refugio natural en el corazón de Europa

Donau-Auen

El Parque Nacional Donau-Auen, ubicado a 20 km de Viena, es un refugio natural junto al río Danubio, ideal para amantes de la naturaleza, senderismo, ciclismo y paseos en barco. 

Con una historia que se remonta a asentamientos humanos en tiempos prehistóricos, estas fértiles llanuras fueron lugar clave durante el Imperio Romano y la Edad Media. Durante siglos, toda esta zona sirvió como coto de caza para la corte imperial. 

Fue en el siglo XVII cuando se abrió al público y en 1996 se estableció como parque nacional, cubriendo 9.300 hectáreas desde Viena hasta la frontera con Eslovaquia. 

Este parque alberga una rica biodiversidad, con más de 800 especies de plantas y animales, incluyendo especies raras como el iris siberiano y la orquídea zapatilla amarilla. 

Entre los mamíferos, aves y peces, destacan el águila de cola blanca y la tortuga europea de estanque. 

Además de su belleza natural, el parque conserva monumentos históricos como el Castillo de Orth, del siglo XII, que alberga exposiciones sobre el patrimonio natural y cultural. 

También destaca el área de Lobau, que fue crucial en la batalla de Aspern-Essling durante las Guerras Napoleónicas.

7. Krems an der Donau, la puerta al espectacular valle de Wachau

Krems An der Donau

Otra de las excursiones desde Viena que se pueden hacer en un día es el  valle de Wachau, extensa franja de más de 30 kilómetros a lo largo del río Danubio que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. 

En este espectacular territorio, a menos de 80 kilómetros de la capital austriaca, destacan localidades como Krems an der Donau, una ciudad medieval de trascendencia cultural y vinícola fundada en el año 995. 

Su hermoso casco antiguo es un lugar lleno de historia, con pintorescas callejuelas empedradas y monumentos destacados como la Steiner Tor, única puerta medieval que se conserva o la Columna de la Virgen en la plaza central. 

Otros atractivos destacados son la Iglesia de Santo Domingo, una joya de arquitectura barroca; el teatro de los Dominicos, del siglo XVII; la Abadía de Göttweig, construida en el siglo XI, junto con su museo, biblioteca barroca y vistas espectaculares del valle; o la Torre de la Cárcel, que data del siglo XV y alberga un museo sobre la historia de la ciudad. 

Krems también es famosa por su viva escena artística y cultural, con lugares como la Landesgalerie Niederösterreich y eventos como el Festival del Danubio.

8. Eisenstadt y la huella de Haydn

Eisenstadt

Eisenstadt, la capital de Burgenland, se encuentra a solo 40 km de Viena. Esta ciudad pequeña y encantadora evoca el legado del Imperio Austrohúngaro. 

Su historia se remonta a tiempos muy antiguos, siendo colonizada por tribus germánicas y gobernada durante la Edad Media por el emperador Federico III. 

La joya arquitectónica más destacada es el Palacio Esterházy, un edificio originalmente gótico del siglo XIII que fue renovado en estilo barroco y alberga la famosa sala de conciertos Haydnsaal, conocida por su excelente acústica. 

En el sótano, el palacio alberga el Museo del Vino de Burgenland, el más grande de estas características en Austria, con más de 700 objetos expuestos, mientras que el parque del palacio, con sus fuentes, canales y vegetación, está considerado como uno de los jardines más importantes del siglo XIX. 

Otra circunstancia muy distintiva de Eisenstadt es su especial vínculo con el célebre compositor Joseph Haydn. La casa donde vivió se ha convertido en museo que muestra su vida y legado.

Además, la Bergkirche, también conocida como la iglesia de Haydn, donde estrenó muchas de sus obras, alberga su mausoleo, ornamentado con una gran tumba de mármol.

9. Abadía de Melk, el barroco en su máxima expresión

Abadía de Melk

La Abadía de Melk, ubicada en el Valle de Wachau y a no mucho más de 80 kilómetros de Viena resulta una visita imprescindible desde la capital, porque es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca europea. 

Fundada en el siglo XI, el edificio actual se construyó en el XVIII sobre restos del antiguo monasterio medieval, en una colina que domina la ciudad de Melk y el río Danubio. 

Sin olvidar la famosa e impresionante escalera de caracol, el espacio más importante es su iglesia colegiata, dedicada a San Pedro y San Pablo. Sorprende por su decoración rica en pan de oro, mármol y estuco, además de frescos y esculturas barrocas. 

En el interior, llama la atención su bóveda de cañón y la gran cúpula de 64 metros de altura. 

Además, la biblioteca de la abadía, con más de 100,000 volúmenes y frescos de Paul Troger en el techo, es una de las más importantes del país. Aquí se inspiró el escritor Umberto Eco para su novela El nombre de la rosa

En el exterior, el Jardín del Pabellón y el Parque de la Abadía cuentan con hermosas construcciones barrocas y ofrecen bellas vistas del valle del Danubio.

10. El castillo de Laxenburg, una joya arquitectónica rodeada de naturaleza

Castillo de Laxenburg

Sigo con esta lista de las mejores excursiones de un día desde Viena. El siguiente lugar es el castillo de Laxenburg, ubicado a unos 40 km de Viena.

Se trata de una antigua residencia imperial rodeada de un vasto parque ideal para relajantes paseos. Esta pintoresca ciudad, en la Baja Austria, fue residencia veraniega de los Habsburgo desde el siglo XIV. 

El palacio de Laxenburg, junto con el palacio de Schönbrunn, fue uno de los retiros favoritos de la dinastía. 

El castillo, destruido durante las guerras con los otomanos y restaurado en el siglo XVII, fue escenario de importantes eventos históricos, como la luna de miel de Franz Josef y la famosa Sisi. Además, fue lugar de recreo para la nobleza, lejos de la corte imperial. 

El Schlosspark, parque del palacio, compuesto de jardines, lagos y elementos arquitectónicos, con varios castillos, como el Blaue Hof y el romántico Franzensburg, cuenta con 280 hectáreas. 

En este terreno, todo un ejemplo destacado de paisajismo, especialmente bajo el reinado de María Teresa, también se cultivaba la horticultura avanzada. 

Para los visitantes, el principal atractivo es el citado castillo Franzensburg, diseñado como una réplica de un castillo gótico situado sobre una isla accesible a través de un puente o mediante un ferri.

11. Schallaburg, un espectacular castillo renacentista destinado a exposiciones culturales

Schallaburg

La siguiente visita también va de castillos, y es que Austria va sobrada de ellos. A unos 80 kilómetros de Viena, ubicado en el pintoresco valle de Wachau encontramos otra joya arquitectónica renacentista con una rica historia, como es el castillo de Schallaburg. 

Originalmente una fortaleza medieval, fue transformado en residencia señorial en el siglo XVI, que es considerada como uno de los castillos más bellos de Austria, en un entorno idílico. 

Fue el emblema de la dinastía Losenstein, combinando elementos medievales con el Renacimiento italiano, con ejemplos muy destacados, como su capilla gótica y exquisitos detalles arquitectónicos renacentistas. 

El castillo de Schallaburg tiene un exterior hecho de piedra, con una impresionante entrada tallada en madera que da acceso a un fascinante patio interno, una estructura espectacular, rodeada de fascinantes columnas. 

Rodeado por jardines de estilo manierista con rosas, bosques ornamentales y cultivos de hierbas, ofrece una atmósfera única en un entorno natural verde y exuberante. 

En la actualidad, el castillo de Schallaburg alberga diversas exposiciones culturales de temática muy diversa, desde arte hasta historia, y organiza eventos como festivales gastronómicos y musicales. 

Con un teatro al aire libre y un espacio de 1.300 m² para exposiciones temporales, el castillo se ha convertido en un importante centro cultural.

12. Lago Neusiedl, el “mar de Austria”

Lago Neusiedl

De castillos, vuelta a una visita natural. El Lago Neusiedl, situado a menos de 100 km de Viena, es el más grande de Austria, un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza y la observación de aves. 

Este lago, compartido con Hungría, tiene una superficie de 315 km² y es el segundo lago de estepa más grande de Europa Central. 

Con una rica historia que se remonta a asentamientos humanos ya desde la Edad del Hierro, el lago fue importante para las rutas comerciales medievales y el desarrollo de importantes ciudades cercanas, como Viena y Bratislava. 

Hoy en día, su entorno natural formado por dunas, praderas y cañaverales alberga una importante biodiversidad y es un refugio para aves migratorias. 

En el Parque Nacional del Lago Neusiedl es posible realizar actividades como senderismo, ciclismo y deportes acuáticos como vela, windsurf y kiteboarding, especialmente en la localidad de Podersdorf am See, famosa por su Campeonato Mundial de Windsurf. 

Además, el lago también está rodeado de construcciones históricas, como el Castillo Esterházy y forma parte de una región conocida por su Ruta del Vino, que produce algunos de los mejores vinos blancos de Austria.

Además de Altstadt, el centro histórico, hay varios barrios muy interesantes donde alojarse en Viena. Conoce sus ventajas y desventajas

13. Castillo de Rosenburg, un castillo de cuento en el corazón de Austria

Castillo de Rosenburg

Ubicado a menos de 100 kilómetros de Viena, este es uno de los castillos renacentistas mejor conservados de Austria, reconocido por sus torneos de cetrería y espectáculos medievales que recrean la vida en la época. 

Situado en la pintoresca región de Kamptal, famosa por sus viñedos y paisajes, el castillo de Rosenburg es una fortaleza imponente que combina historia, arquitectura y exuberante naturaleza. 

Construido originalmente en el siglo XII y transformado después en residencia señorial, el castillo ha sido habitado por diversas familias nobles y monarcas, siendo testigo de importantes acontecimientos históricos. 

El castillo de Rosenburg se distingue por su majestuosa fachada barroca, su patio central rodeado de arcadas renacentistas y el salón de los Caballeros, decorado con armaduras y tapices históricos. 

La capilla del castillo, dedicada a San Sebastián, es otra joya artística con frescos bien conservados y un ambiente que transporta a otra época. Merece la pena ascender a la torre para contemplar una espectacular panorámica del hermoso paisaje de la zona de Kamptal. 

Además, los jardines renacentistas que rodean el castillo son ideales para relajantes paseos admirando las vistas panorámicas del valle.

14. Mauthausen, la memoria del Holocausto en Austria

Campo de concentración Mauthausen

Ahora te propongo otra visita algo menos agradable, aunque se trata de unos de los lugares que ver en Austria imprescindibles. 

A unos 160 kilómetros de Viena se encuentra este lugar histórico que hoy en día constituye un importante memorial de las víctimas del Holocausto. 

El campo de concentración, uno de los más grandes del Tercer Reich, funcionó entre 1938 y 1945 y acogió a alrededor de 200.000 prisioneros, de los cuales se estima que más de la mitad fueron asesinados. 

Mauthausen se distingue por ser uno de los campos mejor preservados al no haber sido destruido por los nazis durante su huida, como en otros casos. 

Los prisioneros vivían en condiciones extremas de desnutrición y agotamiento, obligados a trabajar en la cantera de Wiener-Graben. 

Uno de los elementos más impactantes es la llamada “escalera de la muerte”, un conjunto de 186 escalones por donde los prisioneros cargaban bloques de piedra de hasta 50 kg, a veces muriendo en el intento. 

El memorial incluye barracones, la cámara de gas y las cámaras de cremación, además de un museo que rinde homenaje a las víctimas. También se pueden contemplar algunos monumentos erigidos en décadas posteriores para honrar la memoria de los muertos de diferentes naciones.

Excursión recomendada: Excursión al campo de concentración de Mauthausen

15. Mariazell, el centro de peregrinación de los Alpes austríacos

Mariazell

A menos de 150 kilómetros, la visita a Mariazell es otra excursión desde Viena recomendable, porque ofrece la posibilidad de conocer uno de los más importantes centros de peregrinación de toda la Europa central. 

Mariazell es famoso por su impresionante basílica barroca y sus paisajes montañosos, además de ser destino ideal para senderismo y deportes de invierno, cobrando un aire mágico durante la Navidad con su mercadillo navideño. 

La Basílica de Mariazell, uno de los santuarios más visitados de Europa, alberga una venerada talla en madera de la Virgen María, que atrae a peregrinos desde el siglo XIV. 

La historia del santuario comienza en 1157 cuando el monje Magnus colocó esa imagen en un tronco de árbol, marcando el inicio de la devoción. La iglesia original fue reemplazada por otro templo de estilo gótico en el siglo XIV y renovado en estilo barroco entre 1644 y 1683. 

Destacan su compleja fachada, con elementos góticos y barrocos, y la citada estatua de la Magna Mater Austriae (la talla en madera de la Virgen María) en la Capilla de la Gracia. 

Otro punto muy característico de la ciudad es la farmacia Zur Gnadenmutter, del XVIII, famosa por sus genuinas gotas digestivas Mariazell.

16. Linz, una fusión perfecta de historia y modernidad

Linz

Situada a algo más de 180 kilómetros de Viena, la ciudad de Linz, tercera en tamaño de Austria, es una de las más modernas del país. 

Esta localidad, a orillas del Danubio, dotada de una animada vida universitaria y nocturna combina el encanto de un pueblo austriaco con la modernización de una ciudad industrial. 

En Linz, centro cultural y tecnológico que atrae a visitantes de todo el mundo, se fusionan arquitectura histórica con diseños futuristas. 

Así, destacan instituciones como el Lentos Kunstmuseum, que alberga arte contemporáneo en un edificio con impresionante fachada de cristal que se refleja sobre el río, y el Ars Electronica Center, espacio dedicado a ciencia y tecnología que cada año celebra un festival de prestigio internacional que atrae a científicos, artistas y pensadores de renombre. 

Al mismo tiempo, Linz dispone de joyas arquitectónicas barrocas como:

  • la Hauptplatz, una de las plazas cerradas más grandes de Europa y la imponente Columna de la Santísima Trinidad; 
  • el castillo de Linz, que integra el Schlossmuseum;
  • la Casa de Mozart, donde compuso la famosa Sinfonía de Linz; 
  • la antigua Catedral, famosa por su imponente órgano Bruckner; 
  • o la enorme Catedral nueva, con su impresionante arquitectura neogótica.

17. Český Krumlov, la joya medieval de Bohemia

Cresky Krumlov, República Checa

Ya en territorio del sur de la República Checa y a unos 200 kilómetros de Viena se encuentra esta auténtica joya medieval a orillas del río Moldava: Český Krumlov. Aunque queda un poco lejos de Viena, la visita en un día es factible. 

Obviamente, mejor si estás haciendo una ruta por el país y no tienes que ir y volver a Viena.

Declarada Patrimonio de la Humanidad, su bien conservado casco antiguo, un laberinto de calles empedradas y plazas encantadoras, así como el imponente castillo de Český Krumlov, el segundo más grande de Chequia, son sus principales atractivos. 

El castillo, con elementos góticos, renacentistas y barrocos, ofrece imponentes vistas panorámicas desde su torre de 89 metros. Cuenta, además, con un teatro barroco considerado entre los mejor conservados de toda Europa, un verdadero tesoro cultural. 

El casco antiguo de Český Krumlov destaca por su arquitectura medieval, con muestras como la Iglesia de San Vito, joya gótica del siglo XIV con una torre octogonal de 60 metros. 

La Plaza Mayor, rodeada de coloridos edificios históricos renacentistas y barrocos, y la Plaza del Ayuntamiento, con su emblemática Columna de la Peste, son otros puntos clave de esta ciudad de la Bohemia. 

Como lo es el Barrio de Letrán, que conserva su atmósfera medieval entre iglesias, monasterios y antiguas casas señoriales o el icónico puente Lazebnický Most, con sus vistas privilegiadas del castillo.

18. Graz, la segunda ciudad más grande de Austria

Graz, Austria

A unos 200 kilómetros de Viena se encuentra Graz, la segunda ciudad más grande de Austria, un importante centro cultural y arquitectónico que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por su bien conservado casco histórico. 

Situada a orillas del río Mur, el casco antiguo de Graz alberga impresionantes edificios medievales, barrocos y renacentistas, como el Landhaus, la Stadtpfarrkirche (o casa pintada) y entornos únicos, como la Hauptplatz, donde destaca su hermoso Ayuntamiento. 

En el Schlossberg, colina con excelentes vistas panorámicas de Graz, se encuentran las ruinas de castillo del siglo X, que fue destruido por Napoleón, Aun así, permanece la llamada Torre del Reloj, coloquialmente Liesl, todo un símbolo ciudadano. 

También en Schlossberg se encuentra la famosa Doppelwendeltreppe, impresionante estructura de doble escalera de caracol en tres plantas, construida en 1499, que constituye un verdadero espectáculo arquitectónico. 

Cerca de Graz es posible visitar otra joya medieval declarada Patrimonio de la Humanidad como es el Palacio de Eggenberg, una maravilla del siglo XVII como preciosos jardines. 

Como anécdota, Graz es la ciudad natal del actor Arnold Schwarzenneger e incluso hay un museo dedicado a su figura.

19. Budapest, la perla del Danubio

Budapest

Budapest es un poco más complicada para hacer una visita de un día desde Viena, aunque también es posible. Realmente no lo aconsejo, ya que la ciudad bien se merece dos o tres días completos.

Sin embargo, hay viajeros que viven fuera de Europa y en su viaje al continente europeo al no tener demasiado tiempo condensan la visita de varias ciudades de diferentes países en el mismo viaje. 

Si es tu caso, y necesitas tomar como campo base Viena, podrás hacer una visita a Budapest y visitar algunas cosillas de la capital húngara.

A unos 240 kilómetros de Viena se encuentra la capital húngara, Budapest, renombrada como la “perla del Danubio». Sin duda, es una de las ciudades europeas más hermosas, famosa por su arquitectura impresionante y su cultura. 

El río Danubio divide la ciudad en Buda, histórica y pintoresca, y Pest, más moderna y cosmopolita. 

En la zona de Buda se encuentran atractivos únicos como el Castillo de Buda, el Bastión de los Pescadores y la Iglesia de Matías, mientras que Pest alberga otras edificaciones, no menos interesantes, como el Parlamento Húngaro, la Gran Sinagoga y la Ópera Estatal. 

La ciudad destaca por la belleza de sus puentes, como el famoso Puente de las Cadenas, y su arquitectura variada, desde el barroco hasta el art nouveau

Además de los monumentos ya citados, en Buda encontramos otros puntos clave, como la Plaza de los Héroes y la lujosa Avenida Andrássy. 

Todo un respiro natural para el visitante es el Parque Varosliget, que alberga el gran complejo neogótico del Balneario Széchenyi, uno de los mayores baños termales medicinales de todo el continente.

La capital húngara es una ciudad para disfrutarla sin prisas, hay mucho que ver y hacer en Budapest. Pero lo dicho, si no tienes tiempo es posible visitarla en un día en un viaje de ida y vuelta. 

Únicamente ten presente que sólo podrás visitar algunas de las cosas más imprescindibles de la ciudad.

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20. Salzburgo, la cuna de Mozart

Salzburgo

Aunque la distancia entre Salzburgo y la capital austriaca alcanza los 300 kilómetros, no se puede pasar por alto sin considerarla como una de las mejores excursiones desde Viena. Para que te hagas una idea, en tren el trayecto se hace en algo menos de 2 horas y 20 minutos.

Porque Salzburgo, conocida mundialmente por ser la cuna del genial Wolfgang Amadeus Mozart, es una ciudad repleta de historia, arquitectura barroca y paisajes alpinos. 

La figura de Mozart es omnipresente y una de las atracciones más visitadas de la ciudad es su casa natal, convertida en museo. El casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad, está a orillas del río Salzach y atesora joyas arquitectónicas únicas. 

Son maravillas como la Catedral barroca del siglo XVII, increíblemente decorada; el palacio de Mirabell y sus jardines del XVII, donde se rodaron escenas de la famosa película “Sonrisas y lágrimas”; o el icónico castillo de Hohensalzburg, una de las fortalezas medievales más grandes y mejor conservadas de Europa, construida en el año 1077 sobre una colina con vistas espectaculares de la ciudad. 

Otros puntos clave de esta hermosa ciudad alpina fronteriza con Alemania son el puente de las cadenas, Makartsteg, sobre el río Salzach; la calle Getreidegasse, con sus edificios antiguos y carteles de hierro forjado; o la colina de Kapuzinerberg.

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