Viaje a Viena, y excursión de un día a Bratislava

Viaje a Viena y a Bratislava

Aprovechando este puente de noviembre he pasado unos días visitando Viena y Bratislava. La cercanía de estas dos ciudades, separadas por menos de 60 kilómetros, hace que visitarlas en el mismo viaje sea muy fácil. En este viaje pasé tres días visitando la capital austríaca, y un día en la capital eslovaca.

La idea de esta escapadita era quedarnos en Viena, verla tranquilamente, y hacer una excursión de un día a Bratislava. Para visitar los más importante que hay que ver en Viena son necesarios dos días, o tres si quieres hacerlo tranquilamente y meterle varios museos a tu itinerario. Por su parte los highlights de Bratislava se ven en un día (y te sobra tiempo).

Visita a Viena

Nuestro vuelo llegó a Viena a eso de las 12:40 horas. Para ir desde el aeropuerto de Viena hasta el centro de la ciudad fuimos en autobús con la línea Vienna Airport Line 2 que te deja en Morientplazt en pleno centro, a tan solo 5 minutos andando de Stephan Platz, donde está la Catedral. El autobús hace este trayecto en 20 minutos y cuesta 8 euros, 13 ida y vuelta.

Hay varias maneras para desplazarte desde el aeropuerto hasta el centro. No hay metro pero sí tren y varias líneas de autobús además de taxi. La elección del medio que más te conviene va en función de dónde esté situado tu alojamiento.

Nos alojamos en un apartamento situado entre Morientplatzt y Stephan Platz. Más céntrico imposible. Fue una elección acertadísima ya que además de que era más barato que los hoteles del centro, ganamos en espacio y nos ahorramos bastante dinero en desayunos y alguna cena.

A diferencia de otras capitales europeas donde en sus centros encuentras cafeterías y restaurantes para todos los gustos y presupuestos, la capital austriaca va algo más corta en cuanto a oferta. Además desayunar o comer en Viena es bastante caro y no puedo decir que mi experiencia gastronómica haya sido algo que merezca destacar.

Por otra parte los precios de los hoteles con desayuno incluido suben mucho. Y por lo que pude comparar la diferencia de precios entre apartamentos y hoteles en muchos casos es lo suficientemente interesante como para plantearse quedarse en un apartamento. Puedes echar un vistazo a las ofertas de alojamiento en Viena aquí:

Alojamiento en Viena

Visitando Viena: las calles del centro, San Carlos de Borromeo, Belvedere, y Hundertwasserhaus

El primer día, más bien la primera tarde, la dedicamos a pasearnos por las calles del centro. El centro está delimitado por la Ringstrasse, una calle en forma de anillo semicircular que delimita la parte más central de Viena, área donde se ubican gran parte de sus atractivos turísticos.

La zona centro es muy comercial y una buena parte de ella es peatonal. Se caracteriza por edificios muy elegantes, donde hay una limitación de altura para nuevas construcciones que preserva su armonía urbanística.

También hay que destacar que es una zona muy compacta y aunque en el mapa pueda parecer que es muy grande, se puede llegar andando en unos 25 minutos desde cualquier punto a cualquier punto comprendido dentro de la Ringstrasse.

La Ópera de Viena

En esta zona vimos por fuera algunos de los edificios más importantes como la Catedral, el Palacio de Hofburg, o la Ópera por nombrar algunos. Este primer día fue simplemente una toma de contacto con la ciudad.

No entramos en ningún sitio en el que se hubiese que pagar entrada ya que compramos el Vienna Pass para dos días y pensábamos empezar a utilizarla al día siguiente para aprovecharla al máximo.

Con el Vienna Pass tienes acceso a casi todas las cosas que hay que ver en Viena.
Este abono vale la pena ya que te ahorras un buen dinero sobre todo si lo adquieres para dos días o más. Para uno es difícil de amortizar.

Paseando nos salimos del Ringstrasse y visitamos el Naschmarkt. Es un mercado al aire libre muy animado en el que hay tiendas de souvenirs, ropa, comida, bares y restaurantes. Es un buen sitio para comer a precios más baratos que los de los restaurantes del centro.

Iglesia de San Carlos de Borromeo

De ahí visitamos la bonita Iglesia de San Carlos de Borromeo con sus dos columnas decoradas con relieves que ilustran la vida del santo al que se dedica el templo. Seguimos caminando hasta el Palacio de Belvedere cuyos jardines se pueden visitar gratuitamente.

Los interiores de este palacio acogen un museo de arte. En mi opinión a menos que seas un fanático del arte no vale la pena pagar la entrada para visitarlo. Es bastante cara (23 euros), hay mejores museos de arte como el Albertina, y el interior no conserva nada de su antigua decoración a diferencia de otros palacios como el Hofburg o Schönbrunn.

El Palacio de Belvedere

Cerca del Belvedere se encuentra el Stadtpark, el parque más famoso de Viena, por el que nos dimos un paseo. Ya se nos iba haciendo de noche, en noviembre anochece en Viena
sobre las 4:30 – 5 de la tarde, y teníamos planeado acercarnos a las Hunderwasserhaus antes de acabar nuestras visitas.

Como están algo más alejadas de los otros atractivos turísticos, tampoco demasiado ya que Viena se recorre a pie tranquilamente, quisimos verlas para no tener que desplazarnos hasta ellas los otros días y aprovechar mejor el tiempo.

Hundertwasserhaus Viena

Las Hundertwasserhaus son un bloque residencial con una arquitectura muy poco convencional que recuerda a Gaudí. Estructuras y suelos ondulados, ventanas de diferentes tamaños, vegetación y mucho colorido. En frente de ellas también se puede visitar un pequeño centro comercial que tiene el mismo estilo arquitectónico, el Hundertwasser Village.

De vuelta al centro también pasamos por delante del Kunsthauswien, también conocido como Museo Hundertwasser ya que expone obras de arte del pintor Friedrich Hundertwasser, y que tiene una arquitectura similar a las Hundertwasserhaus.

Museo Kunsthauswien

Nosotros nos conformamos con pasar por delante. Si algo tiene Viena en cantidad y calidad son museos y no nos pareció que este museo valiese la pena por encima de los otros. Con tres días, a pesar de que te da tiempo a ver lo más importante de la ciudad, hay un buen número de museos de primer nivel que es imposible visitar con tan poco tiempo.

Visitando la Catedral, Hofburg, el Barrio de los Museos, y alrededores

Si el primer día nos paseamos por las calles del centro, el segundo nos organizamos para visitar los atractivos turísticos de la zona del Hofburg y del Barrio de los Museos.

Empezamos el día visitando la Catedral de San Esteban. Puedes entrar y ver la planta principal detrás de unas rejas sin pagar. Si quieres tener acceso a toda la planta principal y visitar el altar y otras partes como el tesoro, las torres, y las catacumbas hay que pagar.

La Catedral de Viena

Una de las cosas que no me han gustado para nada de Viena es que hay que pagar precios desorbitados para ver cualquier cosa. En este sentido si quieres entrar a verlo todo, sin tener que arrepentirte por haber pagado entre 7 y 10 euros por algo que no pagarías ni 2 euros te recomiendo que te compres la Vienna Pass.

De la Catedral nos fuimos a visitar la zona del Palacio Hofburg. En esta zona se concentran gran parte de los principales atractivos de la ciudad como el mismo palacio, el Barrio de los Museos, el Ayuntamiento, el Parlamento, la Iglesia Votiva, el Museo Albertina, la Ópera de Viena, y otros. Todo ello concentrado en una zona muy compacta a la que puedes dedicarle tranquilamente un día entero.

El Hofburg fue la sede de la monarquía de los Habsburgo. El recinto del palacio acoge varias cosas que se pueden visitar como los antiguos aposentos imperiales, varios museos, una capilla y una iglesia, la Biblioteca Nacional Austriaca, la Escuela Española de Equitación, o la Cámara del Tesoro Imperial, entre otras.

El Palacio Hofburg

Para ver cada cosa hay que pagar una entrada separada lo que es un auténtico fastidio ya que te dejas una buen dinero en entradas a menos que tengas un pase tipo la Vienna Card.

Entrando por la entrada principal del Hofburg tienes a mano izquierda la Escuela Española de Equitación. Su entrada vale 15 euros. Un precio desorbitado para lo que es la visita. A pesar de que con nuestra Vienna Pass teníamos acceso a la sala barroca y podíamos presenciar el entrenamiento matutino que se hace a las 10h o las 11h en función de la temporada del año no la visitamos.

El horario nos descuadraba las demás visitas, y todo el mundo que conozco que la ha visitado dice que no vale mucho la pena más allá de ver la sala barroca y presenciar unos minutos el entrenamiento matinal que dicen es bastante aburrido.

Nos fuimos directamente a hacer la visita de las estancias principales del palacio en la que puedes ver los apartamentos imperiales, el Museo Sisi, y la Colección de Platería de la Corte. La entrada te cuesta 13.9 euros. El Palacio Hofburg es una de las dos visitas, junto al Palacio Schönbrunn, que no te puedes perder bajo ningún concepto.

El Ayuntamiento de Viena

Después de esta visita nos paseamos por la zona. Nos acercamos hasta la Iglesia Votiva, una iglesia del S.XIX de estilo neogótico muy impresionante, y pasamos por delante del Ayuntamiento que está muy cerquita de ésta. Nos tuvimos que conformar con verlo desde cierta distancia ya que su plaza estaba cerrada al público. Estaban montando las casetas del mercado de Navidad.

Viena como gran parte de Centro Europa tiene un espíritu navideño muy arraigado. No soy muy entusiasta de visitar esta parte del continente en invierno por el frío y lo cortos que son los días con la salvedad de Navidades y las semanas previas. En esta fechas se montan los mercados navideños y la ciudad se impregna de ese espíritu navideño tan característico de estos países.

El Ayuntamiento de Viena es un bonito edificio de estilo neogótico que recuerda un poco a otros ayuntamientos europeos como el de Bruselas. Al lado, está el Parlamento Austriaco, y pasado éste se encuentra otro de los platos fuertes de la capital austriaca, el Barrio de los Museos.

El Barrio de los Museos comprende una superficie de 60.000 metros cuadrados ocupada por varios museos muy interesantes. Entre ellos destacan el Museo de Historia del Arte, el Museo de Historia Natural, el Museo Leopold, y el MUMOC el museo de arte moderno.

Museo de Historia Natural de Viena

Desgraciadamente hay que concentrar bastante las visitas porque gmuchos museos y atractivos turísticos cierran entre las 17h y las 18h. Tuvimos que escoger uno de ellos y de éstos escogimos el Museo de Historia Natural. Muy recomendable.

Para acabar la tarde, visitamos el Tesoro Imperial, la Gran Sala de la Biblioteca Nacional, y la Cripta Imperial. De estas tres visitas si no hubiese tenido el Vienna Pass tal vez solo hubiese pagado por el Tesoro Imperial y con dolor. La exposición vale mucho la pena, pero el precio me parece realmente exagerado. Cuesta 12 euros.

El Tesoro Imperial Viena

La Gran Sala de la Biblioteca Nacional es muy impresionante y visitarla es todo un placer. Sin embargo pagar los 7 euros que cuesta entrar es como para pensárselo. A fin de cuentas por muy espectacular que sea esta sala, solo pagas por ver una sala… Personalmente no los pagaría.

Y para finalizar las visitas del día nos acercamos a la Cripta Imperial, situado debajo de la Iglesia de los Capuchinos. Otra atracción turística con un precio de entrada exageradamente elevado, 7.5 euros, y cuya entrada tampoco pagaría. La cripta es un espacio funcional donde están almacenados los sarcófagos de la antigua familia imperial. Hay varias decenas a cual más espectacular.

Esta muy bien visitarla si tienes el Vienna Pass ya que los sarcófagos son bastante impresionantes, sin embargo jamás pagaría ese dinero por ver una sala llena de ataúdes en la que no vas a pasar más de 15 o 20 minutos.

El Palacio de Schönbrunn uno de los platos fuertes de Viena

El último día de turismo en Viena lo dedicamos a visitar el Palacio de Schönbrunn. Para mí sin dudas la visita más interesante de las que hay que hacer en Viena. A ella hay que dedicarle como mínimo entre 4 y 5 horas.

Schönbrunn Viena

Nuestra idea era visitarlo por la mañana y por la tarde acercarnos al Prater. Sin embargo nos quedamos en esta zona más tiempo del previsto y a la vuelta ya se nos hizo de noche. En noviembre oscurece muy pronto y eso unido al frío hizo que se nos fuesen las ganas de acercarnos a este popular parque de atracciones en el que destaca su noria gigante.

Por otra parte el Prater en los meses de otoño invierno cierra muy pronto, sobre las 19 45, mientras que en verano está abierto hasta casi medianoche. Con el buen tiempo es el momento en el que se puede disfrutar más de sus atracciones y de su ambiente.

Este día a diferencia del anterior que sí era necesario levantarnos pronto para poder cumplir con las visitas que nos habíamos marcado (recuerda que la gran mayoría de cosas cierran muy pronto, entre las 17h y las 18h) nos levantamos un poco más tarde y llegamos al palacio Schönbrunn sobre las 11 30.

Para ir utilizamos los autobuses turísticos Hop On Hop Off que hacen varias rutas por los puntos más interesantes de la ciudad y que te permiten subirte y bajarte tantas veces como quieras. Si tenes la Vienna Pass te salen gratis, caso contrario cuestan 25 euros (para varios días solo sube unos pocos euros más).

Si tienes este abono turístico están muy bien para pasearte un poco con ellos pero si no mi consejo es que si tienes pocos días y te vas a concentrar en visitar el centro de Viena no te compres el pase para estos autobuses.

Viena se pasea muy bien sin apenas necesidad de utilizar el transporte público más que para ir al Schönbrunn y a la zona del Prater. Además a menos que dispongas de varios días apenas vas a tener tiempo de montarte en ellos. Pasarás prácticamente todo tu tiempo visitando cosas a las que se llega caminando ya que están una al lado de la otra.

Para ir al Schönbrunn vas muchísimo más rápido en metro que con estos autobuses, y te vuelves cuando quieres. Con los buses turísticos tienes que estar pendiente de los horarios y tener en cuenta que a la vuelta te puedes encontrar con colas para cogerlos. Quienes lo visitan por la mañana suelen volver a la misma hora (entre las 15h y las 16 30).

Este palacio del S.XVII, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO fue la residencia de verano imperial. El palacio se compone de un gran recinto en el que además del propio palacio hay jardines, invernaderos, un laberinto, un zoo y varios museos como el Museo de los Carruajes.

La Glorieta Schönbrunn

Es una visita que no te puedes perder de ninguna de las maneras. El lujo y la fastuosidad de sus salas y salones hacen de él uno de los palacios más impresionantes de Europa. Después de ver sus interiores paseamos por sus jardines y subimos hasta la Glorieta, desde donde se tienen unas vistas magníficas del palacio con la ciudad de Viena de fondo.

Antes de volvernos al centro de Viena nos pasamos por otras de las atracciones menores comprendidas en el recinto como el laberinto, la Casa de las Palmeras, y sus jardines. En definitiva es una atracción de primer nivel en la que debes invertir como mínimo 4 horas, más si te recreas en su zoo o en el Museo de los Carruajes.

Excursión a Bratislava de un día desde Viena

Bratislava, la capital de Eslovaquia, se encuentra a menos de 60 km de Viena lo que hace de ella una excursión de un día muy interesante desde ésta última. Cada hora hay trenes directos que cubren el trayecto Viena – Bratislava en poco más de 1 hora.

Los trenes desde Viena salen a cada hora y 16 minutos, y desde Bratislava a cada hora y 38 minutos. El precio del billete de ida y vuelta cuesta tan solo 16 euros y te permite utilizar durante ese día el transporte público en Bratislava.

Estación de trenes de Bratislava

Una vez llegas a la estación de trenes de Bratislava puedes ir caminando hasta el centro (tienes algo más de 20 minutos) o mejor con el autobús 93 o el tranvía 1. Nosotros fuimos con el bus. Despistados nos pasamos la parada del centro y tuvimos que bajarnos pasado el río.

Fue un despiste pero recomiendo hacerlo así ya que desde el paseo que hay en la otra orilla del río tienes muy buenas vistas del castillo y de la ciudad vieja. Ideal para hacer algunas fotos. También del UFO, una especie de torre en lo alto de la cual hay un restaurante y un mirador.

Puerta de San Miguel Bratislava

El río lo vuelves a cruzar por un paso para peatones que hay bajo el puente por el que pasa el autobús. Cuando cruzas el puente ya estás en la misma ciudad vieja de Bratislava. Prácticamente todos los atractivos turísticos de la ciudad se encuentran en esta parte o muy cerca de ella.

Orientarse en esta ciudad es muy fácil. Su casco antiguo se sitúa a los pies de la colina donde se asienta el Castillo, el principal atractivo turístico de Bratislava. Su casco viejo es muy pequeño y en menos de dos horas te puedes haber paseado por sus calles más bonitas. Por su parte la visita al Castillo, entre subir, verlo y bajar, se hace en menos de hora y media.

Como ya dije antes empezamos nuestra visita desde el otro lado del río. Hay un paseo en la otra orilla desde el que puedes tomar muy buenas fotos del castillo. Pasamos por el UFO para preguntar cuanto costaba subir hasta su mirador; 7 euros. No nos pareció nada interesante pagar eso. Si vas a comer o cenar en su restaurante no tienes que pagarlos.

Ayuntamiento viejo de Bratislava

Cruzamos el río y empezamos nuestra visita al casco antiguo de Bratislava. Lo primero que hicimos fue dirigirnos a la oficina de información turística para pillar un mapita. Está en pleno centro detrás del Ayuntamiento Viejo.

Antes de perdernos por las calles del centro nos acercamos a la Iglesia Azul, una curiosa iglesia de estilo art nouveau de color azul construida a principios del S.XX. A menudo está cerrada. Tuvimos la suerte que el sacerdote nos dejó entrar.

Iglesia Azul de Bratislava

Después visitamos las calles del centro. Con un par de horas, o tres si haces tus paraditas en alguna cafetería y eres de los que se toman las cosas con calma, tienes más que suficiente para ver todo lo que hay que ver en esta zona. Entre los atractivos turísticos situados en el casco antiguo destacan:

– La Iglesia Azul
– La Puerta de San Miguel
– Las esculturas del centro como Cumil (el hombre que sale de una alcantarilla)
– El Palacio del Primado
– El Ayuntamiento Viejo
– La Plaza Hlavne Namestie
– La Catedral de San Martín
– Las Murallas de Bratislava
– La Ópera de Bratislava
– El Palacio Grassalkovich
– La casa del buen pastor

Una vez visto todo el centro subimos a la colina donde se asienta el Castillo de Bratislava. Es el símbolo de la ciudad y del país y alberga el Museo de Historia. Además de este museo, tiene unos jardincitos y varios miradores con buenas vistas al Danubio y al casco antiguo.

Castillo de Bratislava

Hicimos todo este recorrido en unas cuantas horas sin prisas y con tiempos muertos de cafés y cervecitas. A eso de las 14 30 habíamos terminado y estábamos ya sentados en un restaurante.

Como en muchos países del Este la cocina eslovaca es contundente y con una fuerte presencia de carnes. Se come bien y barato (desde luego mucho mejor que en Viena). Después de comer nos dimos otro paseo por el centro y sus tiendecitas y ya nos volvimos para Viena.

Viaje a Bratislava

Bratislava no es tan monumental como Viena ni tiene atractivos turísticos tan espectaculares. Sin embargo es una excursión que vale mucho la pena. Es una ciudad muy bonita, al menos su pequeño centro histórico, y con un ambiente muy agradable.

Si bien todo lo que hay que ver en Bratislava se ve en un día no me hubiese importado quedarme a dormir en ella un par de noches. Es una de esas ciudades en las que apetece pasar tiempo disfrutando de sus calles, sus restaurantes, sus terrazas y bares, hay algunas excursiones cercanas interesantes, y que además tiene una vidilla nocturna que espero experimentar algún día.

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