Qué hacer en Lisboa: 35 planes imprescindibles

Qué hacer en Lisboa

En este post quiero sugerirte una lista de las mejores cosas que hacer en Lisboa para que no te pierdas nada de esta capital, o al menos nada de lo más importante. La verdad es que ofrece tanto para ver y hacer que una lista de este tipo podría alargarse hasta el infinito.

Lisboa es una de las ciudades europeas que cada año consigue fascinar a una mayor cantidad de viajeros, y convertirlos en futuros repetidores. Yo me encuentro entre ellos. Si bien hay ciudades que una vez vistas ya no me apetece volver, Lisboa es una de las ciudades a las que me apetece volver en cualquier momento.

El fado, la gastronomía, el encanto de sus habitantes y una historia que se abre paso en cada una de sus calles y rincones son motivos más que suficientes para dejarse atrapar por esta ciudad y convertirte en un asiduo de la capital portuguesa.

Si estás pensando en disfrutar de una escapada a Lisboa, hay algunos planes que no pueden faltar de ninguna manera en tu agenda. A continuación te propongo algunas ideas para que a tu viaje no le falten esas cosas que hay que hacer en Lisboa sí o sí.

Pero antes de entrar en materia déjame recomendarte que eches un vistazo a la Lisboa Card. Este abono turístico que incluye entradas gratuitas a algunos de los principales atractivos turísticos y el uso gratis del transporte público te puede ayudar a ahorrarte un dinerito.

Qué hacer en Lisboa: 35 planes imprescindibles

1. Toma un primer contacto con Lisboa con un Free tour

Hace años que tengo la costumbre de hacer un free tour en cada ciudad nueva que visito, y Lisboa tiene un free tour super popular y muy bien valorado, y que te recomiendo que hagas si tu plan de viaje te lo permite.

Y es que Lisboa tiene una historia muy rica y una gran cantidad de curiosidades y anécdotas que vas a conocer de la mano de un guía en español. 
Seguro que disfrutarás del tour, aprenderás mucho sobre la capital portuguesa, y verás la ciudad con otros ojos, con más conocimiento.

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2. Descubrir la Praça do Comércio

En Lisboa hay lugares que consiguen enamorar y fascinar a partes iguales. Esta plaza es sin duda alguna uno de ellos. Se trata del auténtico centro neurálgico de la capital de Portugal, un espacio abierto de amplias dimensiones rodeado de arcadas y fachadas clásicas.

Como curiosidad, en el mismo lugar que ocupa la Praça do Comércio se levantaba el Palacio Real desde el siglo XVI.

El terremoto de 1755 acabó con este edificio dejando un solar que fue aprovechado para crear un lugar perfecto para pasear, descansar y, a fin de cuentas, disfrutar del ajetreo y la vida que se respira aquí.

Es un punto ideal para iniciar tu visita a Lisboa. Además, lo céntrica que es hace de ella y sus alrededores uno de los mejores sitios donde alojarse en Lisboa junto a la Avenida da Liberdade.

Tengo un especial recuerdo de la plaza ya que en mi primera visita a Lisboa pasé el Año Nuevo en ella. Si estás por esas fechas en Lisboa, este es el lugar más popular para despedir el viejo año y dar la bienvenida al nuevo.

3. Entrar a Lisboa por el Arco de Rua Augusta

Rua Augusta

Al final de la Praça do Comércio se encuentra un imponente Arco del Triunfo que se abre a una de las avenidas más importantes de la ciudad. Se trata de la Rua Augusta, un lugar en el que se concentran tiendas, restaurantes y comercios de todo tipo.

Te animo a que lo cruces y recorras esta calle sin prisas y disfrutes del ambiente de la zona.

Un apunte: se puede subir al arco para disfrutar de buenas vistas.

4. Recréate con la Torre de Belém desde todos los ángulos

Torre de Belem

Ésta es una de las paradas obligatorias que hay que hacer en Lisboa. La construcción se encuentra en una de las orillas del Tajo y ha sido usada a lo largo de la historia como prisión, faro o centro para cobrar impuestos.

¿Por qué hay que visitarla? Pues porque se trata de uno de los edificios de estilo manuelino más especiales, una corriente arquitectónica que solo encontrarás aquí y que conseguirá cautivarte. En su interior puedes visitar una capilla, la Sala de los Reyes y una terraza con unas vistas impresionantes.

La entrada cuesta unos 15 euros. Personalmente no he entrado nunca ya que no creo que valga la pena pagar ese precio para lo que hay que visitar. Si tú la has visitado y tienes una opinión diferente, corrígeme en los comentarios.

Ten presente que tienes la oportunidad de disfrutar de un free tour por el barrio de Belém. Es otro free tour extremadamente popular y que también tiene casi las máximas valoraciones positivas posibles.

5. El sabor de los pasteles de Belém

No nos vamos a ir demasiado lejos para la siguiente parada. Ir a Lisboa y no acercarse a la Antiga Confeitaria de Belém es casi un sacrilegio. Los pasteles tradicionales, conocidos simplemente como pasteles de Belém, son uno de los bocados más tradicionales y, por supuesto deliciosos de la ciudad.

Están hechos simplemente con hojaldre y nata, una sencillez que no quita para que sean especialmente sabrosos. La confitería suele estar atestada de gente. Pese a ello, la cola merece la pena para probar estas delicias.

6. Tómate una cervecita en la Cervejaria Trindade

Da igual que sea una cerveza, un refresco o un simple vaso de agua, entrar en la Cervejaria Trindade es algo a lo que no hay que renunciar de forma alguna si se tiene la suerte de estar en Lisboa.

Situada en pleno Barrio Alto, el lugar se encuentra en un antiguo convento del siglo XIII manteniendo muchos de los espacios originales.

Disfrutar de las distintas salas, de la decoración de paneles de azulejos y, por supuesto, de las bebidas y platos típicos que ofrece vale la pena.

7. Pasear sin rumbo por Alfama

Barrio de Alfama

Alfama es uno de los barrios con más encanto de Lisboa. Fue el barrio que se vio menos afectado por el famoso terremoto de Lisboa del siglo XVIII. Por lo tanto, sus edificios son de los más antiguos de la ciudad y aún conserva el trazado característico de la época en la que la capital de Portugal estaba bajo dominación árabe.

Perderse por sus calles estrechas y empedradas es una de las cosas que que debe figurar en tu lista de cosas que hacer en Lisboa sí o sí. Además no olvides que es el epicentro del Fado. Reserva alguna noche para cenar en Alfama y disfrutar de este arte.

Eso sí, debes tener en cuenta que el barrio tiene mucha cuesta, muchas de ellas bastante empinadas. Mi consejo es que visites este barrio de bajada después de haber pasado por el Castillo de San Jorge.

Aún mejor, puedes visitarlo uniéndote a un free tour por el barrio de Alfama.

8. Panteón Nacional

Uno de los lugares que tienes que visitar en Lisboa cuando estés por el Barrio de La Alfama es el Panteón Nacional. Es un mausoleo en el que descansan los restos de muchas personalidades importantes del país.

El Panteón Nacional ocupa la que fue la Iglesia de Santa Engracia del siglo XVII, un majestuoso edificio de estilo barroco con una inconfundible cúpula que sobresale sobre los tejados rojos de Alfama. 

No dejes de subir a su terraza en la que hay un mirador con magníficas vistas de la ciudad y del río Tajo.

9. Visitar el Castillo de San Jorge

Castillo de San Jorge

Encima de una de las colinas más elevadas de la ciudad, como si de una corona se tratase, se levanta el imponente Castillo de San Jorge o, simplemente, Castelo dos Mouros por su origen árabe. Murallas, miradores y otros espacios se abren en un recinto que supera los 6000 m² y que mantiene toda su magia medieval intacta.

La entrada es de pago, y si quieres evitarte colas puedes comprar la entrada online.

10. Culturízate en alguno de los museos de Lisboa

Como una ciudad en la que la cultura juega un papel tan importante, su oferta museística, aunque no llega al nivel de otras grandes capitales europeas como Londres, París, Roma o Madrid, es muy interesante. Tienes una buena selección de museos que visitar con temáticas diferentes.

Entre ellos destacaría: El Museo Nacional de Arqueología, el Museo del Azulejo, el Museo de Carruajes, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de la Marina, y el MAAT (Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología).

11. Subirse al tranvía de la línea 28

Tranvía 28

Los tranvías de Lisboa ya suponen un atractivo por ellos mismos. Muchos de los que siguen funcionando en la ciudad son vagones originales completamente restaurados que tienen a sus espalda prácticamente un siglo de uso.

Así, es imposible negar el encanto de subirse a uno de ellos para pasear por las calles de la ciudad tal y como lo hacían sus habitantes a principios del siglo XX.

El más conocido de todos ellos es el de la línea 28. Este servicio recorre los barrios de Graça, Chiado, Barrio Alto y Alfama, por lo que desde sus ventanillas se pueden ver todos esos monumentos que dan fama a Lisboa con el encanto añadido de estar disfrutando de un medio de transporte único.

Como te podrás imaginar estos tranvías suelen ir bastante llenos de gente. El billete cuesta 3,30 euros, y si dispones de la Lisboa Card es gratis ya que esta tarjeta incluye el uso del transporte público.

12. Santuario del Cristo Rey

Ya te mencioné el mirador del Cristo Rey en un punto anterior, pues bien ese mirador está en este santuario. El Santuario Cristo Rey está situado en la otra orilla del río en lo alto de una colina, ofreciendo excelentes vistas de Lisboa.

El santuario se caracteriza por su estatua de Cristo Rey de 28 metros de altura. Las vistas de Lisboa, y del puente 25 de Abril, que recuerda mucho al Golden Gate de San Francisco, bien valen el traslado hasta allí.

Mi recomendación es que antes de visitar el Barrio de Belém y sus atractivos turísticos, cruces el puente 25 de Abril y subas hasta este santuario. 

Para llegar al Santuario del Cristo Rey lo más sencillo es, si no tienes coche propio, tirar de taxi o Bolt/Uber (acabo de hacer una simulación de Bolt y una carrera desde la Plaza do Comercio hasta el Santuario me sale por menos de 11 euros).

También puedes usar el transporte público (combinaciones de autobús o ferry + bus) si quieres gastar menos y no te importa perder tiempo, aunque si sois varias personas vale la pena usar Bolt o Uber.

13. Fascinarse con el Monasterio de los Jerónimos

Monasterio de San Jerónimo

Sin duda alguna, es una de las visitas turísticas más imponentes e imprescindibles de todas las que ofrece la capital de Portugal. Al regresar Vasco de Gama de la India en uno de sus viajes de exploración, se levantó este bello templo en el barrio de Belém.

Su espectacular estilo manuelino, mezcla de un gótico tardío con el estilo renacentista, y la presencia de algunas tumbas de grandes personajes de la historia de Portugal son motivos más que suficientes para pagar la entrada y disfrutar de un lugar lleno de historia.

Su visita es otro de los “must” que hay que visitar en Lisboa. Es un monasterio enorme con exteriores e interiores, sobre todo el claustro, muy espectaculares.

La entrada cuesta 18 euros, y está incluída en la Lisboa Card. Además hay un buen número de tours organizados con guía en español como este que Tour por Belém y el monasterio de los Jerónimos.

14. Descubrir el Ascensor de Bica

Se inauguró en 1892 y aún sigue usándose y, por supuesto, manteniendo ese aire clásico y nostálgico que lo hace tan especial. El ascensor salva una de las innumerables cuestas que se encuentran repartidas por los barrios de Lisboa.

En este caso, el recorrido lleva a lo largo de los 200 metros que mide la Rua da Bica, una distancia que se recorre en un funicular que mantiene el estilo de los tranvías tradicionales y que atraviesa un paisaje de casas multicolor de lo más tradicional y pintoresco.

15. Pararse en A Brasileira

A Brasileira

El café en Lisboa forma parte del estilo de vida de sus habitantes. Por ello, no son pocas las cafeterías que pueden encontrarse en la ciudad, aunque no todas pueden presumir de la tradición que se respira en A Brasileira.

Se encuentra en pleno barrio de Chiado y tiene una estatua de Fernando Pessoa en su misma puerta. El local se inauguró en 1905 y poco ha cambiado desde entonces. En sus orígenes se ofrecía una bica, café corto y muy intenso, a todo el que compraba grano.

Tomarse un café entre visita y visita es casi algo obligado. El café está bueno y también hay que echar un vistazo a su decoración original con tallados de madera y, claro está, disfrutar de la tradición del lugar.

16. Cruzar el Puente 25 de Abril

Para entrar en Lisboa suele ser necesario cruzar el Tajo por algún lugar. Así, qué mejor sitio para hacerlo que el imponente puente 25 de Abril, una construcción que data de 1962 y que se extiende a lo largo de más de 2 km.

Además, su estructura de acero pintada de rojo y el estilo en el que se construyó hacen que el 25 de Abril recuerde bastante al famoso Golden Gate de San Francisco. Sin dudas le sacarás más de una foto.

17. Ir de compras por la Avenida da Liberdade

Los amantes de las compras y del lujo también tienen su espacio en Lisboa. Si alguien ha estado en París y quedó enamorado de los Campos Elíseos, recorrer la Avenida da Liberdade es algo que no hay que dejar de hacer en Lisboa de forma alguna.

Para entender la exclusividad de esta arteria de la ciudad no hay más que señalar que durante el siglo XVIII solo podían pasar por ella los miembros de las clases más altas.

Negocios de todo tipo pero con el lujo como característica común se encuentran emplazados en una de las calles que más exclusividad transmite de la ciudad.

Como nota, comentarte que es una de las zonas donde más me gusta alojarme en Lisboa si encuentro precios aceptables. Estás en una zona moderna con muchos servicios, muy bien comunicada por transporte público, y muy cerca de los barrios más turísticos de la ciudad.

18. Echarle un vistazo a lo que queda del convento de Carmo

Convento do Carmo

El terremoto de 1755 sigue más presente en Lisboa de lo que podría imaginarse por su distancia en el tiempo. El tsunami que siguió al movimiento sísmico causó numerosos destrozos en la capital portuguesa, alguno de los cuales aún pueden verse con facilidad.

Por ejemplo, el convento de Carmo, una de las edificaciones góticas más antiguas de la localidad, quedó completamente arrasado. Parte de las ruinas que dejó el suceso siguen estando a la vista de todo el mundo como recuerdo de una tragedia que marcó profundamente el carácter de toda la ciudad.

Y ya que estás aquí, no dejes de visitar el pequeño Museo Arqueológico do Carmo. Exhibe una colección de piezas varias que abarcan un amplio periodo histórico que va desde la prehistorioa hasta el siglo XIX.

19. Salir a cenar y de copas por el Bairro Alto

El Bairro Alto, con sus callejuelas estrechas y sus cuestas es una zona muy alternativa y bohemia. Está plagado de bares y restaurantes y de noche es uno de los puntos donde se concentra la marcha de Lisboa. Cena por ahí y tomate unas cervezas en alguno de sus mil y un bares.

Está genial para salir de cañas e incluso pegarte algún bailoteo. También hay restaurantes con espectáculos de fado. Sin embargo, si buscas discotecas chulas vas a tener que moverte a otras zonas de la ciudad.

20. Subir en el Elevador de Santa Justa

Elevador de Santa Justa

Se trata de una construcción de hierro con dos ascensores de madera en su interior que servía a los lisboetas para moverse por distintas zonas de la ciudad. Actualmente los ciudadanos no lo usan a pesar de que sigue en funcionamiento.

¿La razón? Se trata de una de las construcciones más atractivas de la ciudad y es una experiencia turística muy buscada. Siempre hay turistas y el viaje cuesta 6,20 euros.

Personalmente no le veo la gracia por ese precio pero supongo que para mucha gente es una de esas cosas que hay que hacer en Lisboa al menos una vez en la vida.

21. Sobrecogerse con la iglesia de Santo Domingo

Durante muchos siglos, este templo fue la de mayor tamaño de la ciudad. Coronaciones, bodas reales y todo tipo de eventos de gran importancia tenían lugar en su nave principal, algo que ya hace que la visita merezca la pena.

Además de su historia hay algo que convierte a este templo en un lugar único, su interior está completamente calcinado como consecuencia de un incendio sucedido en 1959. Los lisboetas optaron por no restaurar el templo sin dejar por ello de usarlo.

El resultado es que en su interior se siguen notando las paredes calcinadas, la piedra casi fundida y las imágenes que el fuego dañó, todo ello creando un ambiente que es difícil describir. Merece la pena, sin duda alguna, pasar unos minutos en alguno de sus bancos contemplando el lugar.

22. Descubre la Lisboa más moderna en el Parque das Naçoes

Parque das Nacoes

Este barrio fue la sede de la Expo Mundial del 98. Tras esta expo se ha convertido en uno de los barrios con más desarrollo y que están más al alza de la ciudad. Además de la modernidad de la zona destaca por ser una zona de cultura y ocio.

En el Parque das Naçoes hay una buena cantidad de centros comerciales, bares y restaurantes, y tiene varios atractivos turísticos de primer nivel como el Puente Vasco da Gama, el Museo de las Ciencias o el Oceanario.

Infórmate sobre las mejores opciones que tienes para ir del aeropuerto de Lisboa al centro

23. Paseo en barco

Una de las actividades más populares qué hacer en Lisboa es un paseo en barco por el río Tajo. Hay variedad de este tipo de paseos, pero como regla general todos hacen como mínimo un trayecto que va de la Plaza del Comercio hasta el Barrio de Belém.

Durante la travesía se pasa bajo el Puente 25 de Abril, el puente colgante más largo de Europa, y se puede admirar la ciudad desde otra perspectiva y algunos monumentos tan simbólicos como el Santuario de Cristo Rey, el Monumento del Descubrimiento o la Torre de Belém, entre otros.

Algunos de los paseos en barco por el río que puedes contratar son:

24. Descubrir el fado

Qué hacer en Lisboa: Escuchar Fado

Este género musical nació en la universidad de Coimbra y está íntimamente ligado con las tradiciones más genuinas de la cultura portuguesa.

Disfrutar de un evento de fado en el que el silencio solo se rompa por la voz del cantante y por los sencillos instrumentos es algo que que debe hacerse acompañando el momento de un buen vino del país.

En el barrio de Alfama se encuentran algunos de los mejores establecimientos que ofrecen fado. El Clube de Fado o Parreirinha de Alfama son espacios que conservan un sabor muy tradicional y que mantienen una oferta continua de conciertos que seguro te harán vivir una experiencia muy especial.

También puedes reservar este espectáculo de Fado en Chiado o esta Cena y espectáculo de fado en Associação do Fado Casto.

25. Visitar el Museo del Fado

Y ya que de Fados va la cosa, si la anterior experiencia ha conseguido cautivar toda tu atención y descubrirte un género musical tan misterioso como imprescindible, lo mejor es que también visites el Museu do Fado.

Se ubica en pleno barrio de Alfama junto a la estación de Santa Apolonia y presenta una colección con casi 15000 piezas de todo tipo que cuentan la historia de esta música. Una visita de lo más aconsejable.

26. El Oceanario, el segundo acuario más grande de Europa

Una de las visitas más interesantes de Lisboa, sobre todo si vas con niños es el Oceanario. Situado en el Parque do Naçoes es el segundo acuario más grande de Europa (el primero es L´Oceanogràfic de Valencia). En él hay más de 15.000 ejemplares de más de 450 especies.

27. Disfruta de las vistas desde sus miradores

Lisboa se asienta sobre siete colinas, lo que hace que sea fácil encontrar buenos puntos desde donde disfrutar de buenas vistas panorámicas de la ciudad desde posiciones elevadas.

Las vistas desde los miradores de Lisboa son espectaculares, ya que la capital portuguesa es muy fotogénica. Esa combinación del río Tajo, sus plazas, sus iglesias, sus techos rojizos, etc. obliga a visitar varios miradores. Algunos de los mejores son:

  • El mirador de Santa Lucía, probablemente el más famoso de Lisboa y con espectaculares vistas a Alfama.
  • Mirador Portas do Sol, para ver de cerca los tejados de Alfama.
  • Mirador de San Pedro de Alcántara en el Bairro Alto.
  • Mirador del Cristo Rey, situado en la otra orilla del río es interesante para tener una panorámica diferente de Lisboa.
  • El Mirador de Santa Catalina, siempre muy animado.
  • Mirador de Gracia o da Graca, cerca del Castillo de San Jorge.

Hay muchos más, pero como el tiempo que tendrás será limitado, esta pequeña selección te brindará las mejores vistas de la ciudad.

Y si realmente vas corto de tiempo y solo puedes acercarte a uno de ellos, el mirador de Santa Lucía es el que no me perdería. Éste es particularmente especial ya que sus vistas ofrecen una perspectiva única de muchos monumentos de gran interés.

El Panteón Nacional, todas las casas tradicionales de Alfama o las iglesias de San Miguel y San Esteban son algunos de los edificios que descubrirás desde un mirador que, además, está decorado con azulejos típicos. Un punto imprescindible si te gusta la fotografía.

28. ¿Eres muy futbolero? Pues visita el Estadio Da Luz del Benfica

Si te va el fútbol una de las cosas que puedes hacer en Lisboa es pasarte por este emblemático estadio que ha sido escenario de tantos momentos míticos del fútbol europeo. Hay incluso tours organizados que te mostrarán las entrañas del estadio.

29. Sucumbe a la magia de Sintra

Visit Sintra

Desde Lisboa se pueden hacer varias excursiones muy interesantes. De todas ellas si tuviera que quedarme con sólo una, sin lugar a dudas sería Sintra. Es uno de los sitios con más encanto de Portugal. Créeme cuando te digo que no te va decepcionar. No te la pierdas!!

Este lugar, que parece sacado de un cuento de hadas, fue la residencia de los reyes de Portugal durante buena parte del año. Es una pequeña ciudad costera que acoge a varios palacios con jardines que rivalizan unos con otros en belleza y refinamiento.

Ir a Sintra es una excursión ideal de un día que te pondrá en contacto con la arquitectura más atractiva del país. Hagas lo que hagas móntatelo para ir a Sintra!!!

Yo hice esta excursión por libre. Sintra está a menos de 1 hora en tren de Lisboa, por lo que no tendrás dificultad alguna en visitarla por tu cuenta. Aunque también puedes recurrir a una excursión organizada con guía en español.

Entre las excursiones más populares a Sintra figuran:

30. Bacalao en Lisboa

Si hay un alimento que se ha convertido en toda una referencia de la cocina portuguesa este es el bacalao. El pescado en cuestión se prepara de formas muy diferentes dependiendo de la zona del país en la que se haga.

Por suerte, en Lisboa pueden encontrarse todas ellas, y es que no faltan lugares de cocina regional que ofrecen una experiencia gastronómica de primera para todos los que deciden descubrir nuevos sabores. Y además baratito baratito.

31. Y… ¿Qué tal una excursioncita a Cascais?

Excursión a Cascais

Cascais es pequeño pueblecito de pescadores que se ha convertido en una localidad muy turística gracias a su encanto y a sus playas que son de las mejores de la región de Lisboa.

Si visitas la capital portuguesa en verano agradecerás escaparte a este pueblo costero, y si es invierno también disfrutarás de su ambiente y de sus atractivos turísticos.

Puedes visitar esta ciudad por tu cuenta muy fácilmente. Para llegar a Cascais desde Lisboa no tienes más que coger un tren desde Cais do Sodre que te dejará en esta localidad costera en unos 40 minutos.

32. La Catedral de Lisboa

Conocida como Sé de Lisboa o Santa Maria Maior, este templo se empezó a construir en 1147 y ha sobrevivido a sucesos como el famoso terremoto del siglo XVIII. Cargada de detalles y de historia, se piensa que ocupa el mismo sitio que un antiguo templo romano. Es uno de los edificios más característicos de Lisboa.

33. LX Factory

Situado muy cerca del Museo de los Carruajes, entre el centro de Lisboa y el barrio de Belém, se trata de un espacio industrial reconvertido en talleres y galerías de arte, tiendas, cafeterías y restaurantes.

La zona tiene un ambiente muy alternativo con grafitis y se ha puesto muy de moda. No te pierdas la famosa librería Ler Davagar.

34. Disfrutar del Monumento a los Descubrimientos

Monumento de los Desubrimientos

Levantado en la margen del Tajo y muy cerca de la Torre de Belém se encuentra este monumento de 52 metros de alto. Es un memorial que recuerda a los navegantes y viajeros portugueses que se hicieron a la mar y expandieron las fronteras portuguesas a los confines del mundo conocido.

Personas como Henrique el Navegante o Vasco da Gama ocupan lugares de preferencia en el monumento.

35. Los suvenires que no hay que perderse

La cultura lisboeta es rica y antigua, algo que se deja ver incluso en los recuerdos que un viajero puede llevarse de esta ciudad. Elementos como los tradicionales azulejos, las réplicas de los tranvías o las grabaciones de fado son muy populares.

Tampoco está de más hacerse con una caja de pasteles de Belém, un dulce bocado que hará que el recuerdo de Lisboa se mantenga vivo durante mucho tiempo incluso cuando se haya abandonado una ciudad que realmente está hecha para disfrutar.

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