Lisboa en 3 días: Qué ver + Itinerario

Lisboa en 3 días

Lisboa está en mi top 5 de capitales europeas. Es una de esas ciudades a las que vuelves con gusto y donde siempre hay algo nuevo que hacer. Si planeas visitarla próximamente y va a ser tu primera vez, en este artículo te propongo un itinerario para conocer Lisboa en 3 días.

¿Cuántos días hacen falta para visitar Lisboa?

Para ver lo más importante de la ciudad hacen falta como mínimo tres días. Con dos días vas demasiado justo y hay que descartar cosas y dejar de lado las visitas a los museos. Eso o ir realmente a la velocidad del rayo visitando la ciudad.

Aún así, si solo dispones de dos días siempre puedes adaptar la ruta que te propongo. 

Para que te organices bien debes tener en cuenta que los principales atractivos turísticos se concentran en 4 grandes zonas: Los barrios del centro (Baixa, Cais do Sodre, Chiado, Barrio Alto), Alfama, Belem y el Parque das Naçoes.

Si aspirases a verlo todo deberías dedicarle como mínimo una mitad de día a cada zona. Eso sí, dejándote cosas por ver y con prisas. 

Te aconsejaría que descartases la etapa del Parque das Naçoes, y que el primer día visitases Alfama y todo lo pudieses ver de los barrios del centro, y el segundo Belém y lo que te hubieses dejado de ver en el primer día.

Bueno al lío. Aquí te dejo una ruta para ver Lisboa en 3 días que te permitirá maximizar tu tiempo y ver el máximo número de cosas sin renunciar al placer de visitar sin prisas. 

Vale la pena que compres la Lisboa Card, sobre todo si vas a estar 3 días ya que tendrás tiempo para visitar la ciudad tranquilamente y entrar en atracciones turísticas y museos.

Este abono te da entrada libre a la mayoría de atractivos turísticos, uso ilimitado del transporte público, descuentos, y una guía con información, horarios, y mapas detallados.

Lisboa en 3 días, día 1: Baixa, Chiado, Barrio Alto, y Cais do Sodré

El primer día de este itinerario para visitar Lisboa en tres días está planificado para conocer los barrios más centrales de la ciudad y tomar el pulso de la capital portuguesa. 

Sus calles encierran un buen número de atractivos turísticos y será donde casi con total seguridad pasarás tu tiempo al acabar el día después de tus visitas turísticas ya que tienen un buen número de restaurantes y vida nocturna.

Mi primera recomendación es que si los horarios te cuadran te unas a algún free tour por Lisboa. Además de ser gratuitos, los recorridos se hacen muy amenos con las explicaciones del guía y te llevas buenas recomendaciones para el resto de tu viaje tipo restaurantes o buenos sitios de fado.

Baixa

El barrio de Baixa, que ocupa la parte comprendida entre las colinas de Chiado y Alfama, y es el más céntrico y comercial. Es un punto de partido excelente para empezar a conocer la capital portuguesa.

Plaza del Comercio – Via Augusta

Empezaremos la ruta en la impresionante plaza del Comercio, uno de los iconos de Lisboa y, desde luego, la más impresionante. 

Lo más sorprendente es su configuración, pues está totalmente abierta en el lado que da para el Tajo, con el que parece fundirse, ejerciendo de privilegiado mirador. 

Los restantes tres lados están flanqueados por edificios porticados y la preside la estatua ecuestre de José I. Así que la foto aquí es obligatoria.

De la plaza del Comercio parte la via Augusta a través de un monumental arco barroco, que se levantó para celebrar la reconstrucción de la ciudad tras el terremoto de 1755. 

La Via Augusta es una calle repleta de elegantes viviendas, restaurantes, bares y tiendas por la que hay que pasear sin prisas. A medio camino de la misma se encuentra el elevador de Santa Justa, que conecta Baixa con Chiado. 

Este ascensor, diseñado por un discípulo de Eiffel, despierta un gran interés entre los viajeros por su verticalidad y por su altura de 45 metros, por lo que es frecuente que haya que esperar para usarlo. 

Evita las horas centrales del día si quieres evitar colas cuando quieras usarlo.

Plaza Figueira – plaza Rossio – plaza Restauradores – Liberdade

Qué ver en Lisboa en 3 días

Siguiendo la calle llegarás a la plaza Figueira, que también es otra de las más animadas de Lisboa por la generosa oferta de restauración, hoteles y tiendas. 

Además de proporcionar bonitas vistas al castillo de San Jorge, está embellecida y presidida por la estatua ecuestre de Juan I.

La siguiente parada en el barrio de Baixa es la vecina plaza Rossio, que está considerada como el corazón de la capital portuguesa. No solo es el lugar de reunión de los locales, sino que también acoge numerosos acontecimientos y citas. 

Destaca por su característico suelo, cubierto por baldosas negras y blancas que conforman un precioso mosaico.

En el lado norte, se encuentra el Teatro Nacional Doña María II, que luce una preciosa fachada neoclásica. En el izquierdo se levanta la monumental estación de ferrocarril Rossio, que muestra una impresionante fachada manuelina

También acoge la iglesia de Santo Domingo, que fue el lugar donde la Inquisición celebraba los juicios públicos. 

En las proximidades de este templo abre sus puertas el bar Ginjinha, una de las direcciones de referencia para probar el ginja, un licor de guindas típico de Lisboa.

Además, cuenta con un buen número de cafeterías, pastelerías y restaurantes, entre los que destacan café Da Nicola, que puede presumir de tener más de 200 años de antigüedad, y la histórica Pastelería suiza.

A continuación dirígete a la plaza los Restauradores, que delimita el inicio del barrio. Esta sobria plaza homenajea la liberación de Portugal del dominio español durante el siglo XVII, como buena cuenta de ello lo da el obelisco que la preside. 

Luce una estética muy ecléctica por la diversidad de sus edificios. A un lado, está el palacio de Foz, que data del siglo XIX y acoge la oficina de turismo; al otro, el antiguo teatro Edén, que luce un impecable estilo art déco

En esta plaza también encontrarás un buen surtido de bares y restaurantes.

De Restauradores sale la calle más importante de Lisboa, la avenida de la Liberdade. Esta amplia avenida está repleta de fachadas cubiertas con azulejos típicos, tiendas, boutiques, comercios y restaurantes con terraza donde puedes saborear platos típicos como el bacalhau á brás, sardinhas, el caldo verde o la grelhada

De ti depende recorrer el poco más de 1 km de longitud de esta avenida hasta la Praça Marquês de Pombal y el Parque Eduardo VII.

Como a mi me encanta pasear te lo recomendaría, especialmente si has sido capaz de levantarte temprano y vas bien de tiempo. Si vas más justo o no te apetece caminar siempre puedes recorrer una pequeña parte, o dejarla para otro día que vayas bien de tiempo.

También decirte que es la zona donde más me gusta alojarme en Lisboa. Como cada uno tiene sus prioridades puedes leer el siguiente artículo donde te describo las zonas que me parecen las más interesantes como campo base: Dónde alojarse en Lisboa

Chiado

Volviendo sobre nuestros pasos nos dirigimos hacia  Chiado. Este barrio se ubica entre Baixa y el Barrio Alto, por lo que para llegar a él hay que salvar cuestas. 

Si quieres evitarlo, puedes coger el elevador de Santa Justa, cuya entrada está en la via Augusta, en Baixa. 

Si hay cola (que suele ser lo habitual) y no quieres esperar, puedes usar el atajo de los lisboetas: entrar por la boca de metro de Baixa Chiado, hasta el Largo de Camões, la plaza principal de Chiado, pues están comunicadas por pasillos y escaleras mecánicas.

Chiado es uno de los barrios más bohemios e intelectuales de la capital portuguesa. Tanto es así que muchos los denominan el «Montmartre francés». 

La razón estriba en que, durante el siglo XIX, fue el epicentro del Romanticismo portugués y el preferido de la burguesía, los intelectuales, escritores y poetas de la época. 

Esta predilección conllevó la apertura de numerosas cafeterías, que fueron testigos de las tertulias de los literatos de la época como Fernando de Pessoa o Antonio Ribeiro. 

Muchas siguen abriendo sus puertas como A Brasileira, a cuyas puertas se yergue una estatua de Pessoa tomando un café, todo un reclamo para los viajeros.

Elevador de Santa Justa – Convento do Carmo – rua Garrett – A Brasileira

Monasterio do Carmo

El elevador de Santa Justa te dejará justo en frente del convento do Carmo. Pertenecía a la orden de las Carmelitas y fue uno de los más importantes hasta su deterioro por el terremoto de 1755 y el incendio que sufrió en 1988. 

Por suerte, no desapareció por completo y aún queda en pie una buena muestra de su estructura y las portadas góticas. 

Además, alberga el museo Arqueológico do Carmo, que recorre la historia de Lisboa y otras partes del mundo desde la Prehistoria hasta la Edad Media. 

Entre los numerosos objetos que expone destacan el sarcófago de las musas, de época romana, y la salas de los hallazgos realizados por los arqueólogos Possidónio da Silva y el Conde de S. Januário durante el siglo XIX, entre los que se encuentran momias de América del Sur y sarcófagos egipcios.

Desde el convento se llega en pocos minutos a la Rua Garrett, donde se encuentra la librería más antigua de la ciudad, Librería Bertrand, fundada por dos franceses en 1732. 

También cuenta con numerosas tiendas de marcas portuguesas, bibliotecas, restaurantes, cafés, casas de arte, negocios independientes y una buena oferta de hoteles. Es un buen momento para comprar recuerdos y productos típicos.

Al final de la calle, abre sus puertas el A Brasileira. Este mítico café constituye un emblema de la Lisboa literaria. Además, está dentro del listado de Patrimonio arquitectónico portugués como inmueble de interés público. 

La mayoría pasa por aquí para hacerse una foto junto a la escultura del escritor Fernando Pessoa, que lo representa sentado tomando un café. 

Si optas por entrar, encontrarás, además de bica -café expreso-, un buen surtido de tapas locales y también pasteles de nata. Ten en cuenta que, como todos los lugares turísticos, no es precisamente el más barato.

Iglesia San Roque- plaza Luis Camões-Pavilhão Chinês

En este barrio hay un buen número de iglesias. Dado que el tiempo es limitado, hay que elegir. Entre las que no debes perderte figura la iglesia jesuita de San Roque

Aunque su exterior es austero y discreto, su interior atesora preciosos mármoles, lienzos, tallas doradas, paneles de azulejo y abundante arte religioso.

Desde aquí dirígete a la plaza de Luis Camões, que ejerce de elemento separador entre Chiado y el Barrio Alto. Está presidida por una robusta estatua del escritor que da nombre a la plaza, un autor clave en la historia de la literatura portuguesa. 

Está rodeada de edificios vestidos de azulejos típicos de Portugal, otras construcciones lujosas, boutiques, bares y cafés que, por la noche, le dan una gran animación a la zona. Aquí, además, tiene parada el tranvía 28.

La mejor forma de concluir la ruta por el barrio es tomando algo en Pavilhão Chinês, uno de los bares más míticos y singulares de Lisboa por el eclecticismo de su abundante decoración, que lo convierte en un auténtico museo. 

Está repleto de objetos decorativos de los siglos XVIII, XIX y XX, los cuales se exponen en las estanterías de las cinco salas que conforman el local. 

En ellas hay desde cuadros, muñecos en miniatura y aviones hasta artefactos militares y piezas únicas de Bordalo Pinheiro. Sin duda, tomar algo en este local es una experiencia de lo más completa para los sentidos.

Barrio Alto

Por la tarde toca el Barrio Alto, que está al lado de Chiado. Puedes llegar caminando desde Largo do Carmo callejeando hasta la rua da Misericordia y, finalmente, el Barrio Alto. Sin embargo, ten en cuenta que hay que subir empinadísimas cuestas. 

Si quieres evitarlas, toma el elevador da Gloria, en Chiado, o coge el tranvía 28.

Es el barrio del ocio nocturno por excelencia y ejerce de embajador de la Lisboa más alternativa. Está plagado de bares, pubs, cafeterías, restaurantes y locales de fado que viven al margen del reloj. 

Se concentran en las ruas do Norte, Atalaia y do Diário de Noticias. Es el lugar perfecto para culminar cualquier jornada de este itinerario por Lisboa en tres días. 

Si estás interesado en acudir a un espectáculo de buen fado, la expresión musical más tradicional de Portugal, en las que las letras desgarradoras y la saudade -nostalgia- son las protagonistas, puedes ir a Tasca do Chico, un local tradicional donde se interpreta fado improvisado o ‘fado vadio’, tal y como se conoce en Portugal.

Opciones para disfrutar de Fado tendrás muchas en Lisboa. Desde restaurantes con cena y espectáculo de Fado, tanto en este barrio como en Alfama, hasta salas con actuaciones programadas.

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San Pedro de Alcántara – museo de Historia Natural – jardín botánico

De noche el Barrio Alto es muy movido, sin embargo, durante el día es más tranquilo, lo que permite adentrarse en el modo de vida local y recrearse en los rincones que lo conforman. 

El más buscado es el mirador de San Pedro de Alcántara, que está justo al lado de la parada del elevador Gloria. 

Dado que está en el punto más alto del barrio, esta plaza-mirador ofrece una panorámica excepcional de Lisboa, coronada por el castillo de San Jorge y perfilada y engrandecida por el Tajo.

A unos metros se ubica el museo de Historia Natural, que ostenta el honor de ser uno de los mayores del país en esta temática. Sus salas albergan once exposiciones sobre botánica, minerales e incluso animales extintos. 

De entre sus salas lo que capta más la atención de los visitantes es el mariposario, que permite adentrarse en el ciclo de vida de estos lepidópteros y conocer las diferentes especies existentes.

Anejo a este está el jardín botánico de la Universidad de Lisboa, declarado Monumento Nacional en 2010. Atesora una de las muestras de plantas más completas de Europa. 

Incluye ejemplares provenientes prácticamente de todas las partes del mundo, especialmente de las colonias que pertenecían a Portugal como Cabo Verde o Brasil. 

Además, dispone una de las muestras de palmeras más completas del mundo, una extensa colección de árboles centenarios y una exposición de fósiles de plantas y flores extintas de lo más curiosa.

Mirador de Santa Catalina 

Si te quedas con ganas de disfrutar de Lisboa a vista de pájaro, acércate hasta el mirador de Santa Catalina, que está al final del barrio. 

Desde este podrás ver una panorámica en la que toman el protagonismo el estuario del Tajo y el puente 25 de Abril, que recuerda al Golden Gate de San Francisco Además, tiene un ambiente de lo más animado gracias a los artistas. Durante el verano suele acoger conciertos nocturnos…

Cais do Sodré – Mercado de Ribeira – Rua Nova do Carvalho

Rua Nova do Carvalho

La mejor manera de terminar la jornada es disfrutando de la magia que desprende el estuario del Tajo al atardecer. Para ello, nada como recorrer el trayecto entre la avenida Ribeira das Naus y Cais do Sodré.

Cais do Sodré es una buena zona para cenar. Hay infinidad de opciones, entre las que destacan Time Out Food Market, un mercado que cuenta con numerosos puestos de comida local a precios muy asequibles situado en el Mercado de Ribeira. 

El mercado de Ribeira es uno de los lugares de moda entre los lisboetas. Siguiendo la estela de muchos otros de adoptar el concepto mercado-gourmet y así reinventarse.

Acoge un sinfín de propuestas gastronómicas, entre las que se incluyen restaurantes con estrella Michelin, locales excepcionales para degustar pescado fresco, puestos de sushi y una de las mejores heladerías de la ciudad, Santini. 

También hay numerosos puestos de productos típicos de Portugal como, por ejemplo, las míticas conservas de Conserveira Nacional, muy conocidas por el colorido y el singular diseño de sus latas, las cuales parecen postales

En las cercanías, especialmente en la calle Rua Nova do Carvalho, popularmente conocida como la calle rosa porque el pavimento que la cubre es rosa brillante, hay un buen número de bares, pubs y discotecas, en las que se dan cita los locales, perfilándose una excelente alternativa para adentrarse en la noche lisboeta.

Los misterios y leyendas de Lisboa

Si todavía tienes ganas de más visitas y el horario te lo permite, puedes unirte a uno de los free tours por Lisboa más populares, el de los misterios y leyendas de Lisboa.

Harás un recorrido donde aprenderás sobre estos sucesos que envuelven a sitios como la Plaza del Comercio, la Iglesia Oculta de Lisboa, la Rúa San Antonio, la Catedral, la iglesia San Vicente, y la Alfama.

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Lisboa en 3 días, día 2: Alfama y Parque das Naçoes

El segundo día de este itinerario por Lisboa en 3 días está concebido para visitar la Alfama con tranquilidad, disfrutando de cada rincón y de las vistas que ofrecen sus miradores, y dedicarle el tiempo que te sobre al Parque das Naçoes.

Alfama

Alfama es el alma de la capital de Portugal, pues es el más antiguo de su callejero, pero también es uno de los más sencillos y austeros. 

No en vano, se situaba extramuros de la muralla, en lo alto de una colina, y era habitado por la población con menos recursos económicos. 

Con el pasar de los años y el desarrollo de Lisboa como puerto, fue también el hogar de los marineros y los trabajadores del muelle, conservando su bajo nivel de vida, pero también su esencia, su cultura y autenticidad.

Hoy, es uno de los barrios más emblemáticos y atractivos entre los viajeros, y su visita no debe faltar bajo ningún concepto en tu lista de cosas que hacer en Lisboa.

En sus empinadas y adoquinadas calles aún abren sus puertas típicos restaurantes, comercios centenarios, un amplio catálogo de tiendas locales y confiterías que transportan al viajero a la Lisboa más vetusta.

Al igual que con los barrios del centro, también puedes descubrir esta zona uniéndote a un free tour (puedes reservar tu plaza aquí). Éste tour te llevará por un recorrido diferente al que te propongo.

A pesar de que como todos los free tours de Lisboa vale mucho la pena (simplemente mira cuanta gente lo valora y qué nota le dan) no te va a dar tiempo a hacerlo y seguir la ruta que te propongo.

Ahora bien, si dispones de más días o disfrutas con estas visitas guiadas no dudes en reservarlo. Seguro que no te decepciona. Puedes reservar un free tour por el barrio de Alfama aquí.

Tanvía 28, Jardín y mirador da Graça

Tranvía 28

Alfama se encuentra en lo alto de una colina, por lo que para acceder a él hay que subir calles muy empinadas. Así que si quieres evitarlo, el mejor modo y el más recomendable de llegar es en el tranvía 28.

Tiene varias paradas en el centro, muy cerca de la Plaza del Comercio, p.ej. en la R. Conceição, y tiene parada en el punto más alto del barrio, largo de Graça, donde puedes bajarta para empezar tu itinerario por Alfama. 

Para regresar, lo mejor es hacer el mismo recorrido que el tranvía paseando y tomando tu tiempo para explorar los rincones del barrio.

Antes de iniciar el descenso visita el Jardín da cerca da Graça y el mirador da Graça.

Iglesia de San Vicente – miradores Portas do Sol y Santa Lucía

La segunda parada es la iglesia de San Vicente de Fora, que ostenta el honor de ser una de las más importantes de Lisboa. 

También es una de las más reconocibles por su esbelta silueta y su elegante portada renacentista. En el interior destaca el altar mayor, que atesora un baldaquino barroco.

A unos pasos de este templo religioso está el mirador Portas do Sol, al que muchos consideran como el mejor de la ciudad. 

Desde su balconada podrás contemplar una panorámica preciosa de los tejados que conforman el barrio de Alfama, Lisboa y el Tajo. Además, siempre tiene mucho ambiente gracias a los artistas callejeros.

Si te has quedado con ganas de disfrutar de la ciudad a vista de pájaro desde más perspectivas, dirígete al mirador de Santa Lucía. Se trata de un pequeño rincón cubierto con azulejos desconchados y buganvillas y bancos de piedra. 

Desde ellos, se puede contemplar, con el sonido de los tranvías, las gaviotas y los artistas callejeros de fondo, el entramado de calles y los tejados de Alfama, entre los que sobresalen las cúpulas de las iglesias de San Esteban y Santa Engracia, y el Tajo en todo su esplendor.

Destaco estos miradouros por su conveniente ubicación, pero lo cierto es que este barrio atesora otros que bien vale la pena visitar como Graça, ya mencionado, o Senhora do Monte. Descúbrelos a tu aire perdiéndote por las calles del barrio.

Iglesia de Santa Lucía – museo de Artes Decorativas

Justo al lado del mirador de Santa Lucía, en Rua do Limoeiro, se encuentra la iglesia de Santa Lucía. Este pequeño templo, que data del siglo XVIII, fue construido por la orden de Malta, cuyo escudo luce en la fachada. 

Su interior atesora bonitos azulejos y tumbas con inscripciones en portugués y latín, que gozan del reconocimiento de Monumento Nacional.

En la calle Largo das Portas do Sol, cerca de la iglesia, está el museo de las Artes Decorativas, que puedes visitar si vas sobrado de tiempo o tienes interés especial por la decoración. 

Alberga una exposición de objetos decorativos lisboetas de los siglos XVII y XVIII, siendo especialmente destacadas la colección de porcelana china y platería del siglo XVIII.

Castillo de San Jorge

A unos pasos del museo se yergue uno de los emblemas de Lisboa, el castillo de San Jorge. Este bastión defensivo, que perfila la silueta de la ciudad, guarda siglos de historia e historias intramuros. 

Lo construyeron los visigodos en el siglo V, pero el aspecto que luce hoy es fruto de las aportaciones de los árabes, quienes lo agrandaron, y del rey Alfonso Enríquez. 

Fue residencia de la realeza portuguesa y testigo de acontecimientos históricos como la recepción del navegante Vasco de Gama tras su periplo por la India. 

El recorrido incluye los imponentes torreones, el patio de armas, los jardines y algunas salas. La mejor manera de culminar la visita es entrando en el museo, que te permitirá adquirir una idea más completa acerca de su historia.

 La Catedral de la Sé

La siguiente parada de esta ruta para conocer Lisboa en 3 días es la catedral de la Sé. Este templo románico no solo es el más vetusto e importante del patrimonio monumental lisboeta, sino también uno de los pocos que puede presumir de haber sobrevivido al terremoto que asoló la ciudad en 1755. 

Su interior custodia la pila bautismal que se utilizó para el bautismo de San Antonio de Padua. Además, tiene una preciosa sacristía, que atesora trajes, joyas y reliquias de diferentes épocas, y los restos de San Vicente, el patrón de la ciudad. 

Mención especial merece el claustro, que constituye un auténtico escaparate a los estilos romano, medieval y árabe, cuyo trazado trae a la mente el del monasterio de los Jerónimos, situado en el barrio de Belém.

Casa de los Bicos – Panteón Nacional – jardín Botto Machado

Descendiendo desde la catedral, justo en la parte más baja del barrio de Alfama, te toparás con la casa de los Bicos, que actualmente es la sede de la fundación José Saramago. 

Despierta el interés en los viajeros por su insólita fachada, pues está decorada con formas picudas o bicos y sus ventanas se distribuyen irregularmente.

Culminamos la visita a este barrio visitando el Panteón Nacional. Ocupa la antigua iglesia Santa Engracia, que fue convertida en panteón para los reyes de Portugal y personas célebres, como Vasco de Gama o Enrique el Navegante, e incluso presidentes lusos. 

Llama la atención su gran cúpula blanca exterior, que es visible desde cualquier parte del Alfama. La parte superior acoge una enorme terraza con vistas maravillosas a la ciudad y el estuario del Tajo.

Frente al Panteón está el jardín Botto Machado, también conocido como parque de Clara-Clara, que acoge la feria de Ladra. Este mercadillo, que se celebra los martes y los sábados, es el más antiguo de Lisboa. 

Está repleto de puestos de antigüedades, objetos decorativos y de coleccionista, moda y bisutería e incluso cerámica y azulejos. Así que si estás por la zona uno de los días de apertura o quieres comprar regalos diferentes y económicos, acércate.

La tarde del segundo día de este itinerario para visitar Lisboa en tres días está planificada para que conozcas lo que tiene para ofrecerte el Parque das Naçoes. Así que lo ideal es comer –almoço, como ellos lo denominan.

La siguiente parada será el Parque das Naçoes. Desde la zona del Panteón Nacional tienes varias maneras de llegar. Una de ellas es ir en tren desde la estación de Santa Apolonia, a dos pasos, y bajarta en la Estación de Oriente.

Parque das Naçoes

Parque de las Naciones Lisboa

De la parte más antigua a la cara más moderna de Lisboa. Tras visitar Alfama saltaremos al Parque das Naçoes para experimentar la cara más moderna y vanguardista de la capital portuguesa

Fue la zona donde se celebró la Expo universal del 98. Gracias a este gran evento sufrió un profundo proceso de reurbanización, pasando de ser una zona abandonada a ser lo que es hoy, un barrio moderno que nos presenta la arquitectura más vanguardista de Lisboa.

Es una zona que está muy de moda con edificios de oficinas y residenciales, centros comerciales, un casino, museos, restaurantes, bares, y una moderna marina.

Además, ofrece un buen número de atractivos turísticos como el Oceanario de Lisboa, el Pabellón de la Conocimiento (un interesante museo de la ciencia), el Pabellón Atlántico (donde se celebran conciertos y eventos deportivos), un teleférico, o la estación de Oriente, diseñada por Calatrava, entre otros.

Entre todos ellos destaca el Oceanario, uno de los mejores acuarios de Europa. Es un imprescindible y vale la pena incluirlo en tu ruta por Lisboa de tres días, especialmente si viajas con niños. 

Lisboa en tres días, Día 3: Belém y crucero por el Tajo al atardecer

En la última jornada del itinerario por Lisboa en 3 días recalamos en Belém. 

Este día será el más tranquilo a nivel de patear. Si sales alguna noche hasta tarde, es un buen itinerario para hacer al día siguiente

A este barrio, que se encuentra al oeste del callejero, de cara al Tajo, puedes llegar en el tranvía 15, que sale de la Praça da Figueira, en Baixa, o en el autobús 728. Ambos tienen parada en frente del monasterio de los Jerónimos.

Desde el siglo XV ha estado estrechamente vinculado a la historia de la navegación, pues de sus astilleros partían las embarcaciones rumbo al descubrimiento de nuevas tierras y la creación de nuevas colonias en la India, Brasil y África oriental. 

Por este motivo, encontrarás numerosas construcciones conmemorativas y otras que se construyeron para mostrar la riqueza que proporcionaban las colonias. En definitiva, representa la época de máximo esplendor de Portugal.

Una buena manera de conocer este barrio y la historia de la navegación portuguesa es con un free tour por Belém. 

No te preocupes, tendrás tiempo suficiente para hacer el tour y después moverte por la zona y visitar los atractivos turísticos y sus museos a tu aire después del tour.

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Monasterio de los Jerónimos – museo de Arqueología

Monasterio de los Jerónimos

El mejor ejemplo del encumbramiento de Portugal como potencia marítima y descubridora es el monasterio de los Jerónimos. Esta impresionante construcción la mandó construir el rey Manuel I para celebrar el regreso de Vasco de Gama de la India. 

Se hizo íntegramente con el dinero de las colonias, concretamente con el impuesto «veintena de la Pimienta», y se tardó más de cien años. 

Es uno de los máximos exponentes del estilo manuelino en el país, lo que le llevó a ser reconocido Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

La impresionante fachada de 300 metros de largo ya anticipa lo que aguarda en su interior, que constituye toda una oda la expansión imperialista de Portugal. 

Especialmente destacado es el claustro, que está trazado en perfecta simetría y luce una decoración rebosante de elementos manuelinos y relacionados con la navegación. 

Los refectorios son un guiño al Portugal más tradicional, pues su parte inferior está vestida con azulejos.

El segundo piso del claustro da acceso a la iglesia. Tiene una sola nave y está jalonada por seis impresionantes columnas talladas, que sustentan la gigantesca bóveda. Además, alberga los restos mortales de Luis de Camões y Vasco de Gama. 

Desde esta parte también se llega al museo del monasterio, que versa sobre la historia de la construcción, y a la tumba de Fernando Pessoa.

En el ala este del monasterio se encuentra el museo de Arqueología de Lisboa. Puede presumir de tener la mayor colección arqueológica del país, en tanto que abarca objetos desde la Prehistoria a la Edad Media, incluidas piezas de Egipto, el período clásico y el mundo árabe. 

Merece la pena hacer un hueco para verlo por completo. Si no andas sobrado de tiempo, como mínimo visita la Sala de los Tesoros, que expone una completísima colección de orfebrería de diversas épocas desde el siglo VI a.C., y la de arte funerario egipcio.

Torre de Belém – Monumento de los Descubrimientos – fábrica Pastéis de Belém

Pastéis de Belém

Tras la visita al monasterio, puedes atravesar los jardines de la Plaza del Imperio que decoran la construcción manuelina, a los que se accede por su parte sur. 

Destacan por su diseño que sigue las directrices de los jardines griegos y romanos. Lo preside una esbelta fuente, que ofrece un espectáculo de luz y color. 

A la salida se encuentra el Monumento a los Descubrimientos, que conmemora los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante. 

Se trata de un gigantesco monolito de piedra con silueta de embarcación, cuya base la decoran 33 tallas de personalidades representativas de la época de los descubrimientos mirando al Tajo.

Continúa el trayecto por el puerto de Lisboa, por los muelles de Doca do Bom Sucesso, hasta llegar a la torre de Belém. Vigila las orillas del Tajo y constituye el símbolo de la ciudad. 

Se construyó durante el reinado de Manuel I, en plena era de los descubrimientos, y en el mismo lugar desde donde zarpaban las expediciones hacia otros continentes. Su función inicial fue la de proteger la ciudad de posibles invasiones provenientes del Tajo. 

Con el tiempo fue prisión, faro y punto aduanero. Actualmente, es un mirador que regala una panorámica de la ciudad mágica.

La torre está declarada Patrimonio de la Humanidad, y luce una decoración típicamente manuelina con elementos orientales, islámicos y alusivos a las nuevas colonias. 

A modo de curiosidad, el más singular es la gárgola que representa un rinoceronte, el primer animal exótico en pisar suelo portugués y que llegó de la India.

El interior consta de cinco pisos comunicados por una angosta y empinada escalera de caracol, por lo que en días de mucha afluencia hay que hacer turnos para pasar. 

Culminan en la terraza, desde donde las vistas al estuario del Tajo, la ciudad y el puente 25 de abril, que es el puente colgante más largo de Europa, son increíbles.

La mejor manera de terminar la mañana es saboreando el capricho dulce más emblemático de la carta repostera lisboeta, el pastel de Belém o pastel de nata. 

La dirección de referencia es la fábrica Pastéis de Belém, el único lugar en el mundo en el que se puede saborear la receta auténtica y artesanal. 

Y es que los ingredientes de estas tartaletas de crema y hojaldre siguen siendo una incógnita más de 200 años después de su invención. Tanto es así que se dice que solo tres personas en el mundo conocen sus componentes. 

La fábrica, que está en la rua de Belém, cerca del monasterio de los Jerónimos, también dispone de cafetería, por lo que puedes aprovechar para disfrutar el dulce junto con una típica bica.

Centro Cultural de Belém – MAAT – jardín botánico

En Belém también hay un buen número de museos, siendo muy recomendable el museo Berardo de Arte Moderno y Contemporáneo, que está dentro del Centro Cultural de Belém, muy cerca del monasterio de los Jerónimos. 

Su colección es inmensa e incluye propuestas que abarcan los distintos movimientos de las artes plásticas durante los siglos XX y XXI en América y Europa como el cubismo, el surrealismo, el pop-art o el arte conceptual.

Atesora maravillas pictóricas como el Retrato de Judy Garland, de Andy Warhol, así como otras muchas de Picasso, Dalí, Diego de Rivera, Miró o Magritte. Así que no extraña que forme parte del listado de los 100 museos más visitados del mundo.

Si te interesa el arte contemporáneo, en este mismo barrio también se encuentra el MAAT, museo de Arte, Arquitectura y Tecnología de Lisboa

El exterior ya constituye todo un atractivo, pues se ubica a orillas del Tajo, con el que parece fundirse. Además, su silueta emula una gigantesca ola, modificando por completo esta ribera del río. 

No obstante, lo valioso está en el interior que acoge diversas exposiciones de artistas nacionales e internacionales, cuya finalidad es despertar la reflexión y el pensamiento crítico sobre tendencias y temas de actualidad.

El MAAT está unido al museo de la Electricidad, cuya visita es especialmente recomendable si viajas en familia. Conserva la maquinaria original de la antigua hidroeléctrica, así como las antiguas salas como las de los cinzeiros, la de las Calderas, la de las Aguas o la de los Comandos.

Si, por el contrario, eres un amante de la naturaleza y buscas culminar tu viaje de Lisboa en tres días de manera relajada, puedes acercarte hasta el jardín botánico tropical, también conocido como jardín colonial. 

Ubicado en las proximidades del Monumento a los Descubridores, cuenta con más de 600 especies de más de cien familias de plantas tropicales y subtropicales, incluso algunas extintas como el ginkgo Biloba. 

No renuncies a pasear por el jardín de palmeras y el de Boj que corona el Palacio dos Condes da Calheta. Este último destaca por su disposición ordenada y las numerosas muestras de topiaria.

Paseo en barco por el Tajo

Para rematar este itinerario por Lisboa en tres días mi última sugerencia es que hagas un pequeño crucero por el río Tajo para disfrutar de la ciudad desde otra perspectiva.

Opciones hay muchas, desde paseos en barcos tradicionales hasta un romántico paseo en velero al atardecer. Especialmente recomendable es este último, uno de los más y mejor valorados de todos los disponibles. 

Estos barcos parten desde el puerto Doca do Bom Sucesso, justo al lado de la Torre de Belém y recorren el Tajo hasta Alfama llegando a cruzar el Puente 25 de Abril y pasando junto al Cristo Rey.

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