
En este post te presento un listado de los que para mí son los destinos más importantes que hay que ver en Marruecos. Como verás, hay un poco de todo: ciudades imperiales, urbes modernas, destinos de playa, desierto, parajes naturales y ciudades fortaleza que parecen sacadas de una película.
El Magreb y el mundo musulmán, aunque mucha gente no lo sepa, es muy variado. Y, de todos los países, uno de los más interesantes es Marruecos, mezcla de tres grandes culturas: la originaria y bereber, la musulmana y la andalusí, que comparte con España.
Para conocer el país y qué ver en Marruecos y en sus principales ciudades y parajes, continúa leyendo.
Toma también buena nota de los mejores consejos para visitar Marruecos para que tu viaje sea lo mejor posible.
Qué ver en Marruecos: 20 destinos imprescindibles
1. Marrakech

Es una de las ciudades más representativas y bonitas del país, de hecho es su destino turístico más importante. Por ello, debe figurar en lo más alto de tu lista de lugares que ver en Marruecos.
Como muchas otras, fue fundada por los almorávides en el siglo XI, más o menos la época en la que comenzó a desarrollarse políticamente lo que hoy se conoce como el país alauita.
Apodada durante siglos la “Ciudad Roja” debido al color de muchas de sus casas, palacios y edificios, pronto se convirtió en el centro comercial del país.
Con la llegada de los almohades (otro pueblo musulmán) en el siglo XII, se comenzaron las grandes obras en la ciudad, como la Medina, un lugar imperdible que ver en Marruecos.
Una buena manera de tomar contacto con la ciudad y aprender mucho sobre la cultura bereber es uniéndote a un free tour por Marrakech. Visitarás algunos de los monumentos más importantes y las explicaciones del guía te abrirán los ojos a una cultura fascinante.
En la medina es imprescindible visitar la plaza Jemaa el-Fna, la más grande de todo el país y donde podrás pasar horas disfrutando de espectáculos artísticos y performances de todo tipo (muchos la califican como el teatro al aire libre más grande del mundo) y de la gastronomía local.
Perderse por los callejones de la medina de Marrakech es un imprescindible. Explora sus zocos, muchos de los cuales se especializan en un tipo de producto específico, y practica tus artes del regateo (es algo cultural que todo vendedor de los zocos espera que hagas).
Tampoco te pierdas la Mezquita Koutoubia, al oeste de la Medina, levantada también en el siglo XII y que todavía conserva su gran minarete, amplios jardines y añade otros atractivos como dos museos.
De vuelta a la zona vieja de la ciudad, te recomiendo que entres por la puerta Bab Agnaou, la entrada más antigua de la muralla que alberga la Medina. Por ese lado, llegarás en unos minutos a la Mezquita Moulay el Yazid y las Tumbas Saadíes.
Además de su antigüedad (siglo XII), tanto la mezquita como el mausoleo, son un ejemplo vivo de la mejor arquitectura palaciega de la época almohade, y del mejor patrimonio que ver en Marruecos.
Más al este, en el centro de la Medina, otro lugar de interés son las ruinas del Palacio El Badi, del siglo XVI.
Justo al oeste del mismo, comienza el barrio judío o Mellah, una amplia zona de estrechas calles y donde se conservan vestigios del pueblo judío como la sinagoga Salat Al Azama y el popular cementerio, uno de los más grandes de todo el Magreb.
Si continúas hacia el norte, el número de atractivos aumenta. El Palacio de la Bahía, Museo Dar Si Said o Mercado Souk Semmarine son algunos de los lugares que no te puedes perder.
Aún más hacia el norte, te encontrarás con la zona cultural más importante. En ella puedes visitar El Jardín Secreto, el cercano y bullicioso mercado donde encontrar de todo y, al este, la gran Mezquita y madrasa de Ben Youssef, y el Museo de Marrakech.
Por último, si quieres conocer el Marrakech más moderno, al oeste, fuera de la Medina, te recomiendo visitar los Jardines Majorelle, diseñados por Jacques Majorelle y que, posteriormente, fueron mejorados y restaurados por el popular diseñador francés Yves Saint-Laurent.
Este vivió unos años en el lugar y hoy hay un museo para conocer su obra en la ciudad de Marrakech.
A Marrakech hay que dedicarle dos días completos como mínimo (mira este este post con un itinerario para visitar Marrakech en 2 días). Si quieres pasar más días, seguro que no te aburrirás, porque además de todo lo que hay que ver y hacer en Marrakech, es un campo base ideal para hacer excursiones de un día.
2. Fez

Es el centro cultural y religioso del país. Se fundó a finales del siglo VIII por Idris I y sobre un asentamiento bereber. Al fundarse ya como una ciudad musulmana, muchos consideran a Fez el germen del Marruecos actual.
Hoy en día, el área de mayor interés turístico se concentra en los distritos de Fès el-Bali y Fès el-Jadid, y en mucha menor medida en la zona más moderna de Ville Nouvelle.
La ciudad cuenta con algo más de un millón de habitantes y un buen número de atractivos turísticos que la convierten en un destino imprescindible qué ver en Marruecos.
Si tuviera que escoger solo 3 destinos que visitar estos serían: Marrakech, Fez, y el desierto de Merzouga (si haces esta visita con la típica excursión de 3 días visitarás además otros imprescindibles como la impresionante ciudad fortaleza de Ait Ben Haddou).
El más destacado de sus atractivos turísticos es su medina de Fès el-Bali, también conocida como la medina antigua, y que es la zona peatonal más amplia del mundo y Patrimonio de la Humanidad desde 1981.
Es probablemente la medina más espectacular del mundo, espectacularidad que viene realzada por lo auténtica de la misma.
La de Marrakech es una pasa sin lugar a dudas, pero la de Fez está a otro nivel. La de Marrakech está invadida por turistas, es super comercial, y las motos deslucen la experiencia.
Por su parte, la de Fez es un laberinto de callejuelas y callejones que de momento todavía conservan esa autenticidad de siempre.
También hay que mencionar su gran muralla quecuenta con varias puertas muy bien conservadas.
La más famosa de todas ellas es la puerta de Bab Bou Jeloud, del siglo XX, llamada también “Puerta Azul” por el color de sus azulejos y que te permitirá acceder a las calles más comerciales de la Medina Talaa Kebira y Talaa Seghira.
Super recomendable que hagas un Free tour por Fez para habituarte a moverte por la medina y disfrutar de lo que el guía te vaya a contar, que no tiene ningún desperdecio.
Ya dentro de la Medina, acércate a la Madrasa Bou Inania y la madrasa Al-Attarine (ambas del siglo XIV) y, sobre todo, a la Universidad y Mezquita Al-Qarawiyyin, fundada en el siglo IX. Todavía hoy, sigue funcionando como institución educativa y posee una de las mejores bibliotecas del país.
Tampoco te pierdas el Museo de Arte y Artesanía de la Madera Nejjarine y el el Palacio de Dar Batha, hoy museo centrado en la cerámica, las alfombras y el trabajo con telas.
Al aire libre, en lo alto de una colina, están las las Tumbas de los Meriníes, vestigios ruinosos de un mausoleo del siglo XIV, y desde donde tendrás unas buenas vistas de la Medina.
Antes de dejar la Medina, y si quieres hacer compras, encontrarás un buen número de zocos como la Plaza Seffarine y alrededores, o el Mercado de Attarine, justo al norte del Mausoleo de Moulay Idriss II, lugar de peregrinación para los musulmanes desde hace siglos.
Fuera de la Medina antigua todavía hay más cosas interesantes que ver en Fez, al suroeste, también te recomiendo visitar la zona de Fès el-Jadid, rodeada de una muralla y donde se encuentra el Barrio judío y la medina nueva.
Y junto a él, como último lugar de interés, disfruta de la magnífica arquitectura del Palacio Real de Fez. Si bien está cerrado al público, podrás hacerte esas fotos tan instagrameables frente a sus majestuosas puertas.
Al igual que con Marrakech, hay que dedicarle dos días completos si puedes (echa un vistazo a este itinerario para visitar Fez en 2 días). En caso contrario con 1 día podrás visitar todo lo más importante de la Medina Antigua.
3. Casablanca

Para muchos es una ciudad que no vale la pena visitar más allá de la Mezquita Hassan II, el principal atractivo turístico de la ciudad. Yo te diría que solo por ver esta mezquita bien vale la pena dedicarle 1 día a Casablanca.
Eso fue precisamente lo que yo hice. Me organicé un itinerario por Marruecos en el que me cuadraba muy bien visitar Casablanca, ya que fuí descendiendo en tren desde Fez, pasando por Rabat y Casablanca, hasta Marrakech.
El día que pasé en Casablanca me dió tiempo a visitar esta impresionante mezquita, y gran parte de los principales atractivos de la ciudad.
Esta ciudad ya tenía actividad en época de los fenicios, sobre todo, como puerto. Posteriormente, tuvo población bereber, luego musulmana, portuguesa, otra vez musulmana, para pasar, en el siglo XX, a formar parte del Protectorado Francés.
Durante esta época, la ciudad se renovó en gran parte mezclando tradición y modernidad hasta convertir a Casablanca en la ciudad más occidentalizada y capital económica de Marruecos.
En su zona de costa, el principal atractivo es la Mezquita Hassan II, una de las mezquitas más grandes del mundo y con un minarete que supera los 200 metros de altura.
Al oeste, también frente al mar, acércate al Faro de El Hank, construido en época francesa y con buenas vistas de la mezquita y el Atlántico.
Entre ambos puntos se extiende el ajetreado Paseo marítimo de Corniche que, hacia el este, llega al gran puerto de Casablanca. Desde este se accede a la Medina de la ciudad.
En ella encontrarás lugares como la Sinagoga Ettedgui, la Mezquita Jamaa Chleuh, además de mercados, cafés y tiendas de todo tipo.
Solo tienes que salir de la Medina, en dirección sur, para acceder a las zonas más occidentalizadas de Casablanca.
Pásate por la Plaza de las Naciones Unidas, moderno espacio que es antesala de la Plaza Mohamed V, de estilo colonial francés y donde se encuentra el famoso Museo de la Fundación Abderrahman Slaoui.
Más al sur, acércate a la arbolada Plaza de la Liga Árabe, donde también se encuentra la antigua Catedral del Sagrado Corazón de Casablanca, cerca del Instituto Cervantes y la Villa de las Artes, ejemplo del Art Deco.
El patrimonio de la ciudad se extiende al sureste en “La nueva Medina” o Barrio de Habous. En ella se encuentra el espléndido Palacio Mahkama Pacha, la moderna Iglesia Católica de Nuestra Señora de Lourdes y, más al sureste, el Palacio Real.
Como el resto de palacios reales está cerrado al público y tendrás que conformarte con admirar su puerta principal desde fuera.
Normalmente si solo te quedas un día entre la visita a la Mezquita Hassan II, la zona de la medina, y la zona moderna que cubriría la Plaza de las Naciones Unidas, la de la Liga Árabe y el Barrio de Habous, no te quedará tiempo para visitar más de la ciudad (o al menos a mí no me dió tiempo a más).
Si por lo que sea te quedas más tiempo en Casablanca puedes aventurarte a explorar la costa suroeste. En ella están las extensas playas de Ain Diab Beach y Madame Choual, y en medio de ambas, el centro comercial Morocco Mall, el más grande de África.
4. Chefchaouen

Ubicada al sur de Tetúan, en medio de las montañas del Rif, se fundó en 1471 por judíos sefardíes y musulmanes andalusíes de la Península Ibérica. Considerada una ciudad sagrada durante siglos, no se permitió la entrada a occidentales hasta la constitución del protectorado español de 1912.
La ciudad está separada por la zona antigua, ubicada al sur, sobre un valle; y la más moderna, al norte. En la Medina, te encontrarás con muchas casas pintadas de azul, lo que le ha dado esa popularidad que goza hoy en día.
La ciudad es pequeña y podrás recorrerla de cabo a rabo en un día y con total tranquilidad. Puedes empezar tu visita en la Plaza Uta el Hamman, la zona más animada de la ciudad.
En la Medina también se encuentran los restos de la Alcazaba, que alberga el Museo Etnográfico de Chauen, dentro de la Fortaleza de la Kasbah, y la Gran Mezquita, del siglo XV.
Otros lugares de interés de la zona antigua son la puerta de entrada BaB El Aïn, la pequeña Plaza El Hauta o los baños públicos Hamam Meslouhi.
Si optas por salir de la Medina en dirección sur, puedes subir al mirador sobre el río Fouara para tener unas buenas vistas de la ciudad y las montañas que la rodean. También puedes visitar la Mezquita española, con unas vistas todavía más panorámicas.
En cualquier caso, el gran atractivo de la ciudad es pasearse por sus encantadoras calles y aprovechar la gran cantidad de rincones instagrameables que te ofrece la medina.
Si no dispones de vehículo propio y estas en Fez, puedes visitar esta ciudad en una excursión de un día contratando este tour o este otro si no necesitas chófer en español.
5. El desierto de Merzouga

Si hay un desierto que hay que ver en Marruecos, éste es el que debes escoger sin lugar a dudas. El país cuenta con varios desiertos, sin embargo, algunos son de tierra y rocas, y no tienen esa extensión de dunas de arena fina tan espectaculares como el de Merzouga.
Una vez dejas atrás la cordillera del Atlas en dirección sur, los bosques mediterráneos, las huertas y los árboles frutales desaparecen para dar paso al desierto. En la frontera con Argelia y famoso por sus altas dunas, se encuentra el desierto de Merzouga.
En una superficie de unos 25 kilómetros de longitud por 10 de anchura, se elevan formaciones de arena de hasta los 150 metros, especialmente en la zona llamada Erg Chebbi.
Este atractivo natural ha provocado que, tanto la localidad de Merzouga como Khamlia y las restantes al oeste del desierto se hayan llenado de hoteles y otros servicios turísticos.
En cuestión de alojamiento, puedes alojarte en hoteles de tres estrellas o disfrutar de experiencias mucho más románticas como dormir en jaimas de auténticos oasis en medio del desierto.
Otro aspecto interesante de la zona es conocer la cultura nativa de Marruecos: la bereber. Las agencias turísticas te pueden organizar visitas a poblados auténticos bereberes e, incluso, pasar la noche en uno de ellos para conocer su gastronomía y costumbres.
Por supuesto, también se organizan paseos en camello o jeeps por el desierto de Merzouga y haciendo paradas en algunos de los muchos campamentos que hay repartidos entre las dunas.
Algunos de ellos son pequeñas zonas de tiendas y jaimas con algún servicio de refrigerio. Otras son campings que poseen hasta edificios permanentes y donde puedes pasar la noche y tener una experiencia casi mística en medio del desierto.
Como actividad curiosa, cada día son más los aficionados al surf que prueban el sandboarding o lanzarse con sus tablas desde las cúspides de las dunas.
Yo contraté la excursión al desierto de Merzouga de 3 días de Civitatis, y la experiencia fue brutal. Contrates esta excursión u otra, es una experiencia que a poco que tengas tiempo no debes perderte. No tengas dudas, es de lo mejor de cualquier viaje a Marruecos.
Por ejemplo, si solo tienes una semana, intenta cuadrar para ver Marrakech, Fez y el desierto de Merzouga. Puedes ahorrar tiempo en desplazamientos contratando una excursión al desierto desde Fez acabando en Marrakech, o viceversa.
Además de la experiencia del desierto, de camino a él visitarás muchos de los imprescindibles que hay que ver en Marruecos como el Valle del Dadés, la Garganta del Todra, Ouarzazate, o Ait Ben Haddou.
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6. Tánger

Con casi un millón de habitantes y en el Estrecho de Gibraltar, Tánger es una ciudad donde se encuentran dos continentes y dos mundos: Europa y África, Occidente y el mundo musulmán.
Según su origen mítico, se dice que aquí lucharon Hércules y el gigante bereber Anteo. Y que, un hijo de este último, Sófax, fundó la ciudad hace más de tres mil años. De este relato, quedan las “Cuevas de Hércules”, en la playa de Achakar y que se pueden visitar.
La zona también se presta a otras actividades como pasar un día de playa o visitar, al norte, el Cabo Espartel, con magníficas vistas del Atlántico.
De camino al centro de la ciudad, pásate por el Jardín Botánico Donabo y el Parque Rmilat, con una buena muestra de la riqueza floral del norte de África.
Ya en el centro de la ciudad, la zona de mayor interés turístico y cultural es su Medina, en la zona norte y frente a su gran zona portuaria. Este puerto y el resto de la ciudad, llegaron a ser “Zona internacional” administrada por varias naciones entre 1920 y 1950.
Precisamente desde el puerto, se accede a la Medina a través de la muralla que, por ese lado, cuenta con el Centro de Interpretación de las Fortificaciones de Tánger, con la torre Dar Elo-Barud como principal fortificación.
Ya que estás por la zona, visita la gran plaza y explanada frente a la puerta El Marsa, que da acceso a la Medina. Dentro, no te pierdas la Gran Mezquita, con un gran minarete y un diseño espectacular.
Al sur, puedes pasarte por el Museo de Legación Americana, el Cementerio Judío y, al oeste, el Gran Zoco, donde poder comprar de todo. Rodeando a este, está el Jardín de la Mendoubia (un espacio muy bonito) y la Iglesia Anglicana de San Andrés.
Ésta, junto a la Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Misioneras de la Caridad, da una idea de la internacionalidad de Tánger.
Si callejeas por la Medina, en dirección norte, seguro que te encuentras con el Zoco Chico, una pequeña plaza repleta de cafeterías como el Gran Café Central, y tiendas donde regatear una buena compra.
Si continúas más al norte, llegarás a la antigua Kasbah que posee un museo, muy buenas vistas, el mercado histórico Bab Kasbah, al oeste, y la puerta Bab Bhar, al norte. Frente a ella hay un gran parque y, luego, el puerto.
Finalmente, si quieres disfrutar del ocio nocturno, Tánger es una de las mejores ciudades de Marruecos. De hecho, en muchos clubs frente a la Playa Municipal, en la Avenida Mohamed VI, sirven alcohol. Algunos de los lugares más famosos son Havana Beach Club, Nana Club, 555 Famous Club y Bling Bling Tanger.
7. Rabat

En la costa atlántica, Rabat es la capital administrativa de Marruecos y en ella tiene Mohamed VI su residencia principal.
Su visita para mí fue una sorpresa muy agradable. Me gustó mucho esta ciudad. Las razones es que tiene atractivos turísticos de primer nivel como la Torre de Hassan o la Kasbah de los Udayas, es una ciudad elegante y limpia, tiene buenos restaurantes y cafés, y además tiene playas.
Como otras ciudades costeras, Rabat tiene orígenes en la Edad Antigua, concretamente en el siglo III a.C., cuando los bereberes crearon un lugar llamado Chellah, a las afueras de la actual ciudad y que hoy es una necrópolis rodeada de jardines.
Posteriormente, el lugar fue ocupado por los romanos hasta el siglo III d.C., momento en el que volvió a manos del pueblo bereber. Así, hasta el siglo XII, centuria en la que los almohades lo convirtieron en un complejo militar amurallado (Ribat) más cerca de la costa.
Ese campamento, al norte de la Medina y a orillas del río Bu Regreg, se convirtió en la Kasbah de los Udayas (Patrimonio de la Humanidad), que luego se transformó en alcazaba.
Todavía conserva una pequeña fortaleza frente a la desembocadura del río y los Jardines Andalusíes, con museo incluido.
Al sur de la alcazaba, por Bab Oudayas, saldrás a una avenida que te llevará a la Medina en sí. Además de sus callejuelas, cafés, restaurantes y tiendas, no te pierdas su muralla.
Al sur también te recomiendo visitar la Plaza Bab El Had, donde está también el gran mercado Central.
Saliendo de la Medina y atravesando La Marina y el Puerto Deportivo de Rabat, te encontrarás con el Mausoleo de Mohammed V, una impresionante explanada donde se encuentra la Torre Hasán, minarete del siglo XII donde descansan los restos de Mohamed V y su hijo Hasán II.
Desde aquí podrás apreciar el Gran Teatro de Rabat, frente al río y con un diseño vanguardista tan impresionante. Más al sur, en la periferia, se encuentra el Palacio Real de Rabat, donde reside el rey.
Otra zona que vale la pena visitar es el Barrio Administrativo, con atractivos como La Villa de las Artes, los Museos de Historia y las Civilizaciones y Arte Moderno Mohamed VI, y la fortaleza con museo incluido Bab Rouah.
Solo un poco más al norte, en pleno centro, te toparás con la Catedral de San Pedro, de confesión católica y levantada en los años 30 del siglo pasado.
Otros lugares de interés son el Jardin Nouzhat Hassan, frente a la Medina; y la zona universitaria que rodea al Jardin d’Essais Botanique.
Además frente a Rabat se encuentra Salé, otra ciudad que también vale la pena visitar, con medina y atractivos turísticos propios.
8. Cascadas de Ouzoud

Muchos piensan que Marruecos es un lugar árido y seco, y si bien tiene muchas zonas así o con desierto, también hay muchas zonas verdes. Por ejemplo, en lugares como la cordillera del Atlas puedes disfrutar de auténticos espectáculos de la naturaleza como estas cascadas.
El salto de agua lleva las aguas del río Oued Tissakht y se compone de dos grandes escalones que, en total, tienen unos 100 metros de altura. En la primera cascada hay incluso una edificación con balcón para poder ver el agua a un par de metros.
Ya en la parte de abajo, hay unas lagunas que se pueden navegar en pequeñas barcas. También hay zonas para tomar el sol y restaurantes para poder pasar el día entero en la zona.
Si te gusta el senderismo, los alrededores de la Cascadas de Ouzoud están repletos de montañas, bosque mediterráneo, olivos, almendros y bastante vegetación. También fauna. No te sorprendas si se acerca algún macaco de Berbería, muy acostumbrados a las personas.
Además, la zona se ha equipado muy bien con alojamientos de todo tipo: desde campings a hoteles de tres estrellas, por si quieres pasar unos días alrededor de las cascadas.
Si te interesa visitar estas cascadas echa un vistazo a esta excursión a las cascadas de Ouzoud desde Marrakech.
9. Meknes

Junto con Fez, Marrakech y Rabat, la también llamada Mequinez es una de las “ciudades imperiales” de Marruecos. Tiene su origen en el siglo XI, pero su época de esplendor se produjo en el siglo XVIII.
El sultán de entonces, Mulay Ismaíl, asombrado por la monumentalidad de la corte francesa de su tiempo, además de instalarse en la ciudad y declararla capital del sultanato, mandó construir todo tipo de edificios y construcciones de inspiración francesa de la época.
Entre los lugares que mejor representan las ambiciones arquitectónicas y europeístas de Mulay Ismaíl, se encuentra La Ciudad Imperial, que incluye un palacio, grandes jardines, huertos, un gran estanque y el Mausoleo de Moulay Ismail.
Meknes también tiene su medina. En ella intenta visitar:
- el Cementerio Musulmán, de gran tamaño;
- la puertas de acceso Bou Ameir y Bab Mansour, dos de las más bonitas de la ciudad;
- la Plaza Al-Hadim, llena de comercios, artistas, casi amurallada, y un lugar para disfrutar de la hospitalidad de las gentes de Meknes;
- el Museo Dar Jamai
- La madrasa Bou Inania (lleva el mismo nombre que la de Fez aunque es más modesta)
- o al norte, la Bab Berdaine, una de las puertas más majestuosas y construida en el siglo XVII por orden del propio Moulay Ismail.
Siendo una de las antiguas ciudades imperiales, es un lugar imprescindible que hay que ver en Marruecos. Sin embargo, mi consejo es que no pases noche en ella y que la visites con la típica excursión de un día que te lleva a Meknes, Voulubilis y Mulay Idrís.
La ciudad se ve en unas pocas horas, así que para aprovechar tu tiempo vale la pena visitar también en el mismo día Vouluvilis y Mulay Idrís, otros dos destinos importantes del país.
Si viajas con coche de alquiler puedes visitarlas por tu cuenta, en caso contrario te va a ser francamente difícil, por no decir imposible, visitarlas por tu cuenta mediante transporte público. Tendrías que tirar varias veces de taxi, por lo que te sale muy a cuenta contratar un tour.
Yo contraté el tour en una agencia de viajes local de Fez. Regateando me costó 1 euro más cara que si la hubiese contratado la misma excursión con getyourguide (es la misma excursión, en mi autobús venían varios españoles que habían contratado con getyourguide).
10. Mulay Idrís

Rodeada de olivos y construida sobre una colina, Mulay Idris es una de las ciudades santas de Marruecos.
Esto se debe a que aquí se encuentra la tumba y el santuario de Mulay Idris I, descendiente directo de Mahoma y quien introdujo el islam en Marruecos a principios del siglo VIII, al tiempo que fundó la ciudad.
Este hecho, ha provocado que la ciudad -no muy lejos de Fez- sea un lugar más conservador que otras poblaciones. De hecho, hasta hace no mucho, Mulay Idris no permitía la entrada a no musulmanes.
No es el caso en la actualidad, y eso te permitirá disfrutar la visita al propio Mausoleo de Mulay Idris I, ubicado en el centro de la ciudad y que también cuenta con una mezquita.
Desafortunadamente, solo se puede disfrutar del edificio desde fuera, al no estar permitido el acceso a no creyentes musulmanes.
Alrededor del mausoleo, y por toda la Medina, podrás disfrutar de laberínticas callejuelas que suben y bajan por la colina y, en su mayoría, con casas y edificios de color lanco.
Uno de ellos, es la Mezquita Sidi Abadellah el Hajjam, justo en frente de La Petite Terrasse, una tetería con magníficas vistas de la ciudad. Más al sur está La Grande Terrasse, sin establecimiento pero con un buen mirador.
Si dejas la zona centro y vas al noreste, también te recomiendo visitar el Colegio Idris II, que tiene a su lado la Mezquita Sentissi, famosa por su mírate cilíndrico decorado de forma original y construido en 1939.
Saliendo de la Medina, hacia el noroeste, encontrarás más espacio en la Plaza de Moulay Idris, un lugar muy comercial con cafeterías y tiendas donde comprar. Finalmente, más al norte de la plaza anterior, te encontrarás con la Bab Elkasba.
Como ya te he comentado visité esta ciudad como parte de un tour de 1 día en el que también visité Meknes y Volubilis. La ciudad es pequeña y se puede visitar en 1 o 2 horas si te das mucha prisa (el tiempo que te darán en casi cualquier tour).
Es una ciudad en la que verás muy pocos turistas y podrás apreciar el ritmo apacible de la vida local de un pueblo de interior marroquí.
Yo disfruté mucho perdiéndome por la medina y subiendo a los miradores desde donde tienes vistas panorámicas del santuario y de la ciudad.
11. Volubilis

A unos 20 kilómetros al norte de Mequinez, rodeada de campos de olivos, esta ciudad romana de 2.200 años de antigüedad todavía conserva gran parte de su patrimonio arquitectónico.
De hecho, es de las ciudades romanas mejor conservadas de todo el Magreb y, por ello, Patrimonio de la Humanidad.
Antiguo centro de comercio y cultural de la zona, el lugar es muy visitado por arqueólogos de todo el mundo, además de turistas interesados en el legado que Roma dejó en lo que hoy es Marruecos.
Uno de los sitios más famosos es el Arco de Triunfo de Caracalla, mandado construir por el emperador Marco Aurelio en el año 216 d.C. y ubicado en Decumanus Maximus, una de las avenidas más importantes de esta civitas romana.
Como todas las de su tipo, esta urbe romana contaba con baños termales, un foro y “la basílica” donde se reunían los ciudadanos, fuentes, palacios como el de Gordian y monumentos y edificios para honrar a los dioses como la Casa de Orfeo, de Dionisos o el Templo de Saturno.
Aunque ningún edificio está conservado por completo, sí es cierto que las calles de esta ciudad romana conservan la organización de hace más de 2.000 años. Esto te permitirá imaginar mejor cómo era la vida de la ciudad en aquel entonces.
Y si quieres tener una información más precisa del sitio, en la zona sur del yacimiento arqueológico hay un museo. Además, hay varios hoteles alrededor de Volubilis y también algún que otro restaurante.
12. Essaouira

Se encuentra en la costa atlántica marroquí y aunque es conocido por ser un destino turístico y muy visitado por surferos, Essaouira también tiene una rica historia.
Precisamente su puerto, se cree fue utilizado por los fenicios desde hace al menos 2.700 años. Nunca dejó de tener actividad como puerto pesquero y hoy cuenta también con lonja donde puedes comprar o comer pescado hecho.
En el puerto se encuentra Bab El Marsa, o puerta de acceso a la Medina, que fue renovada en el siglo XVIII al estilo occidental. De paso, se amplió el puerto para aceptar también tráfico comercial.
En la Medina, rodeada por una muralla con varias puertas y torres de vigilancia, encontrarás los mayores atractivos. Las propias murallas, especialmente las que están frente al mar, fueron diseñadas por europeos y se las llama Skala de la Kasbah.
Esta zona amurallada cuenta con cañones portugueses y una fortaleza en el lado norte. Se puede subir a la parte superior desde donde tener unas magníficas vistas del mar y de la propia Medina.
La zona antigua también es un lugar ideal para hacer compras en avenidas como Mohamed Zerktouni, donde destacan la Plaza del Mercado de Granos y el Mercado del Pescado.
Un poco antes, también hay que detenerse en la Mezquita Sidi Ahmed. Más al oeste, cerca de la entrada al puerto, hay otros lugares como el museo de historia local Bayt Dakira, y más al sur la Plaza Moulay Hassan, muy animada y con varios restaurantes, tiendas y galerías de arte en los alrededores.
Si te gusta el mar, como te decía al principio, Essaouira es un destino ideal para disfrutar del surf y del sol. El mejor lugar es la Playa Tagharte, de varios kilómetros de longitud y rodeada por dunas.
Y si quieres disfrutar del lujo y del golf, al sur se encuentra el resort Sofitel Essaouira Mogador Golf & Spa, con campo de 18 hoyos, hotel 5 estrellas, villas y restaurantes.
Essaouira es un destino turístico popular. Muchos la visitan con una excursión de un día desde Marrakech, aunque puedes perfectamente visitarla por tu cuenta ya que hay tren que une ambas ciudades.
13. Agadir

Agadir es otro de los destinos que hay que visitar en Marruecos. Se trata del que probablemente sea el destino de sol y playa más popular del país.
Esta ciudad fue creada por los portugueses como puerto comercial en el año 1500 en el extremo oriental del Atlas. Su primer nombre fue el de Santa Cruz del Cabo Aguer. Donde «aguer», en la lengua bereber, significa “muro”, y en bereber rifeño “granero fortificado”.
Para 1526, la dinastía saadí marroquí se hizo con la plaza y se desarrolló su Kasbah y su Medina. Ya en el siglo XX, pasó a manos francesas, hasta que a finales de los años 60 del siglo pasado, tras la Guerra de Ifni, volvió a manos marroquíes.
Desafortunadamente, el terrible terremoto que asoló Marruecos en 1960 destruyó casi la totalidad de la ciudad antigua, ubicada en una colina. Todo excepto parte de la muralla y algunos edificios de la Kasbah.
Desde aquel momento, la nueva ciudad se ha desarrollado hacia el sur, cerca de la costa y orientada al turismo.
Aunque la antigua Medina quedó destrozada, desde hace unas décadas el gobierno de la ciudad ha ido rehabilitando la muralla y la antigua Kasbah, zona hoy llamada Oufella y un lugar muy visitado desde donde tener las mejores vistas de la zona.
Ya en el área moderna, hay que visitar también el puerto deportivo, con el gran puerto comercial al oeste y La Marina al este. En ella están las mejores tiendas y restaurantes. Si continúas hacia el este, llegarás a la gran Playa de Agadir, una de las mejores del país.
Cuenta con un gran paseo, jardines cercanos como los de Belvedere, escuela de surf, muchos restaurantes y hoteles y resorts turísticos de gran calidad que han convertido a Agadir en el balneario de Marruecos.
8 kilómetros de playa que acaban en la Casa de verano de la familia real, con un gran parque con campo de golf y palacio incluido.
No muy lejos, al este, se encuentra La Medina Agadir, una recreación de la antigua que fue destruida en el terremoto. Aunque es mucho más pequeña y está construida como un parque temático con cafés y demás, te permitirá tener una mejor idea de cómo era la vieja. A solo unos doscientos metros al norte, te puede interesar visitar Kasbat Soussd, un mercado cerrado con muchos puestos donde comprar de todo.
Más grande, ya en el centro de la ciudad, está el gran Souk El Had, un zoco de cientos de metros de diámetro y adherido a la Mezquita Ahl-e Iman, de un diseño muy bonito.
Si sigues en dirección norte, encontrarás otros lugares de interés como el Museo Amazigh, donde descubrirás la historia del pueblo bereber, cultura todavía muy presente en la ciudad.
No muy lejos de este lugar, otros lugares de interés son la Plaza Al Amal, el Valle de los pájaros o el Jardín Ibn Zaidoun, tres lugares donde podrás relajarte y descansar.
Por último, ya al norte de la ciudad nueva, cerca del teleférico que sube a la Kasbah Oufella, no te pierdas el Museo de la Memoria del Terremoto y el parque donde se encuentra, el Jardín Olhao Agadir, que todavía conserva algunas construcciones de estilo portugués.
14. Ksar de Ait Ben Haddou

Marruecos guarda lugares francamente especiales, algunos realmente únicos como Ait Ben Haddou. Para mí es uno de esos lugares de película (tiene mucho de eso como ya te contaré) que no hay que perderse bajo ningún concepto.
Patrimonio de la Humanidad desde 1987, la fortaleza (Ksar) de Ait Ben Haddou está ubicada en los valles del sur del Atlas, en la ribera del río Ounila.
Levantada en el siglo XVIII como puesto de parada para las caravanas comerciales que atravesaban el norte del Sahara desde Sudán, fue construida enteramente en arcilla y rocas.
Todavía hoy, después de 300 años, muchas de las construcciones aún se mantienen en pie y en buen estado.
La fortaleza está ubicada en la orilla Este del río, mientras que el pueblo nuevo de Ait Ben Hadu se ha desarrollado en el lado oeste. Ambos lados están conectados por un puente, desde donde puedes disfrutar de muy buenas vistas de la fortaleza y los restos de un castillo en un gran promontorio.
Si te gusta el cine, podrás reconocer algunos planos de películas famosas como La Joya del Nilo, Lawrence de Arabia, Jesús de Nazareth o incluso Juego de Tronos.Y es que muchas han sido las películas que se han rodado aquí
Aunque la mayoría de la población vive en la orilla oeste, todavía quedan vecinos viviendo en las viejas casas de arcilla. También hay alojamientos, una mezquita y varios restaurantes y tiendas donde venden productos artesanales.
Y si quieres tener unas buenas vistas de la fortaleza, el río y la ciudad nueva, a ambos lados de Ait Ben Haddou hay dos cerros a los que puedes subir para tomar las mejores fotografías: el del castillo mencionado, y otro al sureste donde también hay una vieja construcción.
Es uno de los lugares que más me gustaron de Marruecos. Esta visita la hice como parte de la excursión de tres días al desierto de Mezourga que te recomiendo que hagas al 100%. Y es que además del desierto, se visitan también enclaves tan mágicos como éste.
15. Assilah

En la costa atlántica y a unos 60 kilómetros al sur de Tánger, Assilah (Arcila en español) es una ciudad turística con origen fenicio y establecida como puerto comercial.
El asentamiento fue ocupado también por cartagineses, romanos, musulmanes almorávides y almohades, portugueses y españoles, lo que ha dejado una mezcla cultural y arquitectónica muy interesante.
Fueron los portugueses quienes construyeron en el siglo XV la muralla de la Medina actual, ubicada frente al mar. En ella se encuentran los mayores atractivos de la ciudad, especialmente sus casas de paredes en blanco y en azul.
Aunque unas zonas están más degradadas que otras, la renovación de calles y viviendas es constante para mejorar la experiencia de los visitantes. Si has visitado Córdoba, Granada y otras ciudades de Andalucía, esta Medina te evocará las calles de esas ciudades.
De todos los edificios y lugares de la Medina, no hay que perderse la Torre de San Francisco, al norte de la muralla, y la Torre Al-Qariqiya, más al oeste y frente al Mausoleo Sidi Ahmed Ben Mansour.
La muralla cuenta con otras torres y puertas como Bab El Houmar, Bab Souk y, sobre todo, Bab El Bahr o Puerta del Mar.
Ésta, al este, está rodeada y cerca de los edificios más interesantes de la ciudad, como la Torre Alqamra, una mezquita adosada a la torre, la cercana Sinagoga Kahal y el Centro de Hassan II, sede principal del Festival Cultural Internacional de Assilah, que se celebra anualmente y convoca a prestigiosos artistas e intelectuales.
Este evento congrega además a muchos artistas callejeros que, durante años, han ido decorando con sus obras y murales muchas calles de la Medina de Assilah.
Por último, como no podía faltar en una ciudad costera, hay que visitar la Playa de Assilah, de gran extensión y donde podrás disfrutar de agradables paseos y del Atlántico.
16. Valle del Dades

Al sur del Atlas, durante decenas de kilómetros y siguiendo el curso del río Dades, se extiende el valle del mismo nombre. Famoso por sus numerosas aldeas fortificadas y Kasbahs, durante mucho tiempo fue muy visitado por caravanas comerciales.
Además, el “Valle de las Mil Kasbahs”, en sus más de 100 km de longitud, también es un lugar con una naturaleza que impresiona.
Su estrecho río está rodeado de altos desfiladeros, profundas gargantas y paredes verticales de color rojizo. Gracias a una carretera que recorre un lado del valle, podrás recorrerlo de norte a sur y descubrir las poblaciones más interesantes.
Dada la profundidad del valle, desde las alturas las vistas son impresionantes, especialmente de las gargantas y desfiladeros.
Algunos de los mejores miradores son: el de Kefroun, al norte; el mirador de Tisdrine, donde hay un hotel y restaurante; Burtqiz Noglezi, zona también famosa por sus formaciones rocosas; o Monkey Paw Mountains, área muy visitada también por el lugar llamado Monkey Fingers.
Estos y otros lugares forman parte de rutas senderistas como “El Camino de las mil Kasbahs”, que también atraviesa las fortalezas más interesantes.
Además, de las kasbahs, otro lugar de interés en la zona es Ait Ouglif, un pueblo con una pequeña Medina, mezquita, zona boscosa, inmejorables vistas y alojamientos de calidad.
Tampoco te pierdas, en las zonas menos angostas del valle, los bosques de palmerales y huertos por donde pasear para conocer parte de la biodiversidad natural de este valle.
17. Gargantas del Todra

Junto al Valle del Dades, las Gargantas de Todra es otro de los espectáculos naturales que puedes vivir en la parte sur del Atlas. Estos grandes desfiladeros se han ido creando durante miles de años por el paso del río Todra y el efecto del viento.
Al día de hoy, hay algunas partes de la garganta donde hay acantilados de más de 150 metros. Ideal para disfrutar de magníficas vistas o, para los más aventureros, hacer escalada.
Desde hace mucho tiempo, la garganta fue paso de caravanas comerciales bereberes, y eso provocó la aparición de aldeas, Kasbahs y pueblos.
La población más importante es Tinerhir. Esta ciudad tiene también otros atractivos como una Medina, varias mezquitas y grandes extensiones de huertos y hasta un famoso palmeral.
Por estar rodeada de naturaleza en medio del desierto, a la ciudad y a la zona también se la conoce como el “Oasis de Todra”. Repartidos por el municipio, también tendrás variadas opciones de alojamientos. Algunos de los hoteles se ubican en antiguas Kasbahs, lo cual es un plus a la hora de pasar unos días por la zona.
Tinerhir también es la ciudad donde llegan los autobuses de otras ciudades como Ouarzazate o, incluso, Marrakech.
De vuelta a la garganta de Todra, hay varias rutas para hacer senderismo y también escalada. De hecho, este lugar es muy visitado por amantes de estas actividades y hay hasta escuelas organizadas instaladas en las distintas poblaciones.
Tanto si te gusta escalar como pasear, disfrutarás de auténticos espectáculos visuales al poder comprobar como las paredes de caliza cambian de color según la hora del día, creando un ambiente de película.
Por último, dado que estarás a las puertas del Sahara, la mejor época para ir es en primavera u otoño para evitar las altas temperaturas que predominan en todo el sur de Marruecos.
18. Tetuán

Con aeropuerto internacional y bien comunicada, Tetúan es conocida como la “Paloma blanca”. Como otras ciudades marroquíes, posee restos de culturas bereberes, fenicias, íberas y, finalmente, musulmanas a partir del siglo VIII.
Ya en en el siglo XV, debido a la llegada de musulmanes y judíos provenientes de España, se fortificó y empezó a desarrollarse su Medina, hoy Patrimonio de la Humanidad. Posteriormente, fue capital del protectorado español -aún quedan restos de fortificaciones militares españolas- y por eso, al igual que en Tánger, en Tetuán se habla bastante español.
Residencia de verano de los reyes alauitas, es una de las ciudades marroquíes con mayor influencia andalusí. Esto lo puedes comprobar en sus calles y edificios de la Medina.
De gran tamaño, su Medina posee varias puertas de gran valor arquitectónico como Bab Okla, donde está el Museo Etnográfico; o Bab Mkabar, cerca de un zoco importante y donde puedes visitar la Tannery de Tetuán, donde se curten pieles, o el zoco Hamido, especializado en artesanía.
Otra puerta es Bab Noudaer, rodeada por lugares de interés como el Parque Feddan (dónde hay otra puerta muy visitada: Bab Tut), el antiguo Cuartel de Regulares de Tetuán, el Colegio Español Jacinto Benavente, además de tiendas de todo tipo en avenidas como Abou Bakr Seddik.
A diferencia de otras Medinas, la de Tetuán cuenta con grandes plazas y avenidas. En cuanto a las plazas, te recomiendo visitar la de Mechouar, donde se encuentra el Palacio Real.
Más al este, puedes pasear por los alrededores de la Gran Mezquita de Tetuán. Y, al norte, no te pierdas la Mezquita de Rabta, de diseño totalmente andalusí.
Fuera de la Medina, la zona más interesante es la del Ensanche, de la época del protectorado español, con gran influencia europea y donde hay lugares muy animados como la plaza El Mehdi Yard, con bonitos edificios y donde se encuentra el Consulado español y la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria.
Además, puedes visitar la Gran Mezquita de Tetuán y, al oeste, una plaza donde hay una gran estatua de la Paloma Blanca, símbolo de la ciudad.
19. Ouarzazate

Si te preguntas donde comienza el desierto del Sahara en Marruecos, para muchos Ouarzazate es la “Puerta al desierto” por ese lado.
Al sur del Atlas, antes de que los franceses -a principios del siglo XX- la renovaran, el lugar había sido un puesto de parada para los comerciantes que atravesaban el desierto en dirección norte.
En cuanto a su Medina y las zonas de mayor interés (la Kasbah de Taourirt), se edificaron en el siglo XVII. En la zona antigua, además de tiendas repartidas por sus callejuelas, también encontrarás una mezquita, una antigua sinagoga y varias galerías de arte.
En cuanto a Taourirt, encontrarás una Kasbah rodeada de murallas y muy bien cuidada. Una de las razones de su aspecto es que ha sido lugar de rodajes de multitud de películas.
De hecho, Ouarzazate también es conocida en el mundo como la ciudad del cine. Frente a la Medina, te recomiendo visitar el Museo del cine, con varios edificios donde se guardan cámaras y otros recursos que se han utilizado en la grabación de muchos largometrajes.
Esos propios edificios también han sido decorados de películas como Gladiator.
Además de estas instalaciones, la ciudad cuenta con los famosos Atlas Studios, al noroeste de la ciudad, ya a las afueras. Estas instalaciones se componen de dos grandes zonas.
La primera, con hotel incluido, tiene unos 500 metros de ancho y largo y alberga numerosos edificios que emulan, sobre todo, al viejo Egipto. Más al norte, a casi dos kilómetros, se encuentra una réplica de la entrada a la ciudad de Jerusalén, ubicación de la Arena donde entrenaban los esclavos de Gladiator.
Con un buen guía, también podrás conocer escenarios naturales de películas como La Guerra de las Galaxias, Lawrence de Arabia o La última tentación de Cristo.
Ya que estás por la zona, también te recomiendo visitar, al suroeste, la fortaleza Tifoultoute Kasbah, también del siglo XVII.
Todo este trasiego cinematográfico ha provocado que Ouarzazate y los barrios que rodean a la zona centro sean lugares muy modernos, bien comunicados –hay hasta aeropuerto internacional– y con alojamientos a todo lujo.
Algunos de ellos también han sido lugares de rodajes gracias a su decoración y arquitectura. En la zona más moderna, no te pierdas la Mezquita Douar Chems o pasear por sus modernas avenidas.
20. Tiznit

Es una ciudad relativamente joven. Fundada en el siglo XIX por el sultán Hassan I, está ubicada en el llamado Anti-Atlas, o subcordillera occidental del Atlas.
Desde su nacimiento, esta ciudad de origen bereber ha sido famosa por sus artesanos especializados en joyería de plata.
Además, su lejanía con el centro del país y entorno semidesértico, la ha mantenido lejos del turismo masivo, lo cual tiene sus ventajas. Especialmente, si quieres conocer la cultura bereber sin demasiadas influencias de otros pueblos.
Su principal atractivo es la gran Medina de la ciudad, la cual está rodeada por una extensa muralla construida al poco de levantarse la ciudad.
Con distintas puertas -como Bab el-Khemis y Bab Aglou- para acceder a la ciudad antigua, esta tiene su centro en un gran cementerio. Frente a él, se encuentra la Mezquita Idzekri, una de las grandes, bien cuidada y alto minarete.
Al oeste del templo musulmán, si quieres hacer compras, en la Plaza El Mechouar se organiza un mercado, además de existir tiendas, cafés y restaurantes a lo largo del perímetro de la plaza.
Más al norte, se puede visitar el parque Moulay Abdellah, pegado a otro cementerio: el de Bab Aglou.
Y en el centro de la Medina, la zona más monumental se compone de la Kasbah Aguenaj o antigua fortaleza; la mezquita Al Masjid Al Kabir, justo enfrente; y la plaza con un manantial La Fuente Azul Ain Zerka y famosa por ser el lugar exacto del nacimiento de Tiznit.
En esta zona también puedes comprar algunos recuerdos en varias tiendas, especialmente collares, pulseras, anillos y otra joyería bereber.