Qué ver en Bolonia: 25 planes imprescindibles

Qué ver en Bolonia

En este post te explico qué cosas hay que hacer y ver en Bolonia para que tu visita sea completa. También te aportaré algunas informaciones y consejos que te serán de utilidad. 

Bolonia, la capital de Emilia-Romaña,  tiene uno de los cascos históricos medievales mejor conservados de Europa y es una de las ciudades universitarias por excelencia de Europa. 

No en vano alberga una de las universidades más antiguas de Europa y casi un cuarto de sus casi 400.000 habitantes son estudiantes, muchos de ellos erasmus.

Conocida como “dotta, grassa e rossa” por su antigua tradición universitaria, su gastronomía exquisita y su arquitectura de tejados rojos, la ciudad combina un casco medieval perfectamente conservado con una rica vida cultural. 

¿Qué te cuento en este post?

Cuántos días hacen falta para visitar Bolonia

La ciudad se puede ver perfectamente en 1 día. Es una ciudad pequeña con un casco histórico compacto y que se puede recorrer a pie sin problema alguno. 

Obviamente si quieres hacer algunas de las actividades que te propongo en las que hay que salir fuera del centro urbano, necesitarás más días.

Yo hice un viaje en el que combiné Bolonia con la visita a Florencia ya que las dos ciudades están muy cerca y bien comunicadas por tren. 

Estuve una tarde y un día completo en la ciudad y pude visitarla tranquilamente, sin prisas.

Cómo llegar a Bolonia

Avión

El aeropuerto de Bolonia, Aeropuerto Guglielmo Marconi, está situado a 6 km de la ciudad. Es el principal aeropuerto de la región Emilia-Romagna y tiene muchos vuelos con Europa, incluída España.

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Tren

Italia tiene una excelente red ferroviaria, y es muy fácil viajar por el país en tren. Bolonia tiene conexión directa por tren con muchas de las ciudades más visitadas del país, entre ellas:

  • Florencia – Bolonia: 40 min
  • Venecia – Bolonia: 1h 30 min
  • Milán – Bolonia: 1 hora
  • Roma – Bolonia: 2h 30 min

En un viaje en el que visité Bolonia y Florencia, aterricé en el aeropuerto de Bolonia y me desplacé a Florencia en tren.

Cómo ir del aeropuerto de Bolonia al centro

Marconi Express

Se trata de un tren eléctrico que une el aeropuerto con la ciudad (Bologna Centrale) en tan solo 7 minutos. Cuesta 12,80 euros y funciona desde las 5h50 hasta las 00h00.

Taxi

Una forma rápida de llegar hasta tu alojamiento. Te costará en torno a los 20 euros, y el trayecto se hace en unos 15 – 20 minutos.

Autobús

Hay varias líneas de autobús urbano que te llevan a diferentes puntos de la ciudad. 

Las más usadas por los turistas son la línea 949 que te deja en el centro (Piazza Malpighi) y la línea 940, con horario nocturno, que te deja en la estación de tren (Via Carracci).

El billete cuesta 9,80 euros.

Otras líneas como la 54 cuestan tan solo 1,50 euros pero no te dejan en el centro. Tendrás que hacer transbordo a otro bus (puedes hacerlo con el mismo billete) que te lleve hasta tu destino final.

Dónde alojarse en Bolonia

Dónde alojarse en Bolonia

Hay básicamente 3 grandes áreas donde alojarse en Bolonia:

El Centro histórico: Dónde están situados la gran parte de los atractivos turísticos de la ciudad, y que también es la zona más comercial y animada.

La Estación Central: La estación de trenes que aglutina hoteles que por lo general son algo más económicos que los del centro. Hay unos 20 minutos a pie hasta el centro.

La Feria de Congresos: Popular entre quienes asisten a las ferias o quienes buscan alojamiento más económico cuando no hay ferias y los hoteles de la zona bajan precios.

Yo me alojé justo al lado de la estación de tren, en el Smy Bologna Centrale, un hotel bastante aceptable que conseguí a un precio asequible (en temporada alta o cuando hay alguna feria importante los precios se disparan en toda la ciudad).

Para mí fue una ubicación muy cómoda, ya que llegué con el tren eléctrico desde el aeropuerto, y al seguir viaje a Florencia temprano por la mañana no tuve más que caminar unos metros para pillar el tren.

Qué ver y hacer en Bolonia

1. Aprovechar un interesante free tour por Bolonia 

Unirse a un free tour es casi lo primero que hay que hacer en Bolonia, porque te permite sumergirte en la rica historia y arquitectura de la ciudad de la mano de un guía que sabe del tema.

Comenzando por la Piazza Galvani se inicia un intenso recorrido por la arquitectura local hasta llegar a la Piazza Maggiore, una de las plazas más bellas de Europa y escenario de eventos históricos tan decisivos como la coronación de Carlos V. 

Muy cerca, podemos contemplar la peculiar fachada inacabada de la Basílica de San Petronio, una de las iglesias más grandes del mundo y, a unos pasos, el Archiginnasio, sede de la universidad más antigua del mundo occidental y actual Biblioteca Comunal, con más de 35.000 volúmenes. 

El tour continúa hasta alcanzar las iglesias de Santa María de la Vita y Santo Stefano, para dirigirnos al emblema más característico de la capital de la Emilia-Romaña, las dos torres, Asinelli y Garisenda. 

Tras la visita a algunos de los puntos históricos y culturales más importantes de Bolonia, el recorrido concluye cerca del palacio del Rey Enzo y el canal del río Reno.

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2. Ascender a lo alto de la torre degli Asinelli y contemplar la inclinación de la Garisenda

Torre degli Asinelli

Las torres medievales Garisenda y Asinelli, visibles desde casi cualquier punto de la ciudad, son verdaderos iconos de Bolonia, supervivientes de una época en la que dominaron el skyline de la ciudad casi 200 torres. Hoy quedan 27 torres de ese pasado esplendoroso.

Entre los siglos XII y XIII Bolonia vivió un boom en la construcción de torres que tenían una doble función: militar y civil. Estas torres daban prestigio a las familias que pagaban su construcción. 

La más imponente es la Torre degli Asinelli, construida a principios del siglo XII, que alcanza casi los 100 metros de altura. La subida a la cima requiere de bastante esfuerzo, hay que subir 498 escalones, aunque las vistas recompensan con creces ese esfuerzo. 

La entrada a la Torre degli Asinelli cuesta 5 euros. Es recomendable comprarla por internet en su página oficial para asegurarte plaza ya que se restringe el aforo.

La otra torre, la Garisenda, a la que no se puede subir, es famosa por su inclinación, casi tan pronunciada como la de la Torre de  Pisa. Esta característica ya era conocida en la época de Dante, que incluso la mencionó en su Divina Comedia. 

En sus orígenes alcanzaba los 60 metros, pero los fallos estructurales que la mantienen inclinada obligaron a reducirla hasta los 47 metros actuales. Aún así, se ha convertido en uno de los atractivos más fotografiados de la ciudad.

3. Ghetto Judío

El Guetto Ebraico, el antiguo gueto judío, es un pequeño laberinto de callejuelas situado en el centro histórico con mucho encanto y ambiente, sobre todo cuando llega el atardecer. 

Aquí fue donde se confinó a la comunidad judía hasta su expulsión en 1569.

Realmente no queda nada de ese pasado pero vale la pena pasearse por la Via dell´Inferno, y las calles y plazas de la zona como la Piazetta Marco Biagi. La mejor hora es al atardecer o ya de noche para tomar algo en alguna de sus terrazas y bares.

4. Il Quadrilatero

Il Quadrilatero es otra zona del centro histórico situada muy cerca de la Plaza Maggiori. Se trata de un conjunto de calles estrechas y empedradas donde también hay siempre mucho ambiente, con bares, terrazas, restaurantes y tiendas.

Esta zona está delimitada por cuatro calles: Portico del Pavaglione, Via degli Orefici, Via Castiglione y Via Clavatura. Es un lugar muy interesante para salir a cenar ya que aquí encontrarás buenos restaurantes.

5. Pasear por los interminables pórticos de Bolonia

Pórticos de Bolonia

Los pórticos o soportales de Bolonia son otra de sus características emblemáticas. Cubren nada menos que 62 kilómetros de calles y avenidas, de los que 42 se encuentran en el centro histórico. 

Estos pórticos, construidos desde el siglo XII, han sido reconocidos por la UNESCO en 2021 por su valor artístico y sociocultural. 

De ellos, han destacado 12 tramos seleccionados como representativos de esta arquitectura tan peculiar, concebida para ampliar el espacio habitable de la ciudad sin invadir el terreno público, brindando también protección contra la intemperie. 

Entre todos, destaca el Pórtico de San Luca, el más largo, con casi 4 kilómetros de longitud y un total de 666 arcos, que conduce al Santuario della Madonna di San Luca. 

Por destacar otros, el Pórtico dei Servi es el más ancho de la ciudad y el Pórtico del Pavaglione, apreciado como uno de los más majestuosos, está considerado como un espléndido ejemplo de la arquitectura boloñesa del siglo XIX.

6. Descansar en los espléndidos Jardines Margherita

Los Jardines Margherita constituyen el parque más grande y concurrido de la ciudad, así como el principal pulmón verde de Bolonia. Inaugurado en 1879, el parque mantiene su diseño original, inspirado en los jardines románticos ingleses.

Situado al sur de la ciudad, cerca de la Piazza di Porta Santo Stefano, en sus 26 hectáreas de superficie ofrece un refugio natural en plena ciudad. 

Cuenta con un recorrido pavimentado de 1,5 kilómetros que bordea un pequeño lago, rodeado de amplias zonas de césped, veredas que discurren entre árboles y arboledas de cipreses y robles. 

Además, alberga un tramo al aire libre del antiguo canal Savena y un observatorio astronómico construido en los años 60, y una tumba etrusca de travertino, descubierta en el parque y visible en los márgenes del césped central.

7. Asómate a la finestrella

Finestrella

La finestrella (ventanita) de la vía Piella es otro de los elementos icónicos de Bolonia, testigo de unos tiempos pasados en los que la ciudad era conocida como la “pequeña Venecia” por sus canales. 

A través de esta ventana abierta en un muro se puede contemplar el Canale delle Moline, encerrado entre edificios, y que es uno de los pocos tramos de agua que aún fluyen a cielo abierto en la ciudad. 

Este canal formaba parte de una red de 60 kilómetros construidos desde la Edad Media, que servían para transportar mercancías y alimentar molinos. Estos canales resultaron esenciales para la vida comercial e industrial de la ciudad.

Con el tiempo, fueron perdiendo su utilidad y la mayoría de estos canales acabaron cubiertos y convertidos en cloacas subterráneas. Actualmente, es posible acceder a algunos de estos antiguos canales por un acceso en la Piazza de San Martino.

8. Apreciar la colección de la Pinacoteca Nacional de Bolonia 

La Pinacoteca Nacional de Bolonia acoge una de las colecciones pictóricas más importantes de Italia, albergando obras de incalculable valor cultural e histórico, por lo que merece incluir la visita en la lista de actividades que hacer en Bolonia. 

Fundada en 1808 en el antiguo noviciado jesuita de San Ignacio, comparte su sede con la Academia de Bellas Artes y se dedica en especial a los maestros de la pintura de Emilia-Romaña. 

Cuenta con treinta salas de exposición, organizadas por épocas y corrientes artísticas. Muestran ejemplos de pintura emiliana desde los siglos XIII al XVIII, así como obras de otros artistas italianos destacados como Giotto, Rafael, Tintoretto, y los Carracci. 

Entre las piezas más destacadas se encuentran «La matanza de los inocentes» de Guido Reni y «Santa Cecilia» de Rafael. 

Además, la pinacoteca posee una valiosa colección de pinturas góticas boloñesas y obras de artistas manieristas y barrocos, como Tiziano y Guercino, así como un gabinete de dibujos y estampas con miles de piezas únicas. 

La entrada cuesta 10 euros.

9. Saborear la gastronomía boloñesa

Bolonia es una de las capitales de la gastronomía italiana, reconocida mundialmente por sus especialidades únicas y platos tan icónicos como las tagliatelle al ragù, conocidas internacionalmente como tallarines a la boloñesa, con su espesa salsa de carne y tomate de la que presumen en la ciudad. 

Otro clásico que se debe probar en Bolonia es el tortellini in brodo, pequeños anillos de pasta rellenos de carne y cocidos en un caldo de ave, considerados una delicia especialmente en invierno y durante las festividades navideñas. 

Un plato de carne muy destacado es la cotoletta a la boloñesa, una chuleta de ternera empanada, coronada con jamón de Parma y queso parmesano, que se gratina al horno. 

Otra institución gastronómica local es el Passatelli, una sopa de ave y verduras con fideos gruesos hechos a base de huevo, queso parmesano y pan rallado. 

No podemos olvidarnos de la famosa mortadela boloñesa, el embutido más famoso de la región y un elemento esencial en la cocina local. Este embutido, con su textura fina y sabor característico, se disfruta en sándwiches, como aperitivo o incluso como relleno de tortellini.

10. Conocer el coloso de la fuente de Neptuno y sus secretos

Fuente de Neptuno

Esta fuente, ubicada en la plaza del mismo nombre, es otro de los monumentos más importantes de Bolonia. Diseñada en el siglo XVI, representa el poder papal y se destaca por su majestuosa estatua de Neptuno, de 3,40 metros de altura, hecha de mármol y bronce. 

Coloquialmente conocida como «el Gigante» por los locales, la estatua está rodeada por cuatro querubines que simbolizan los principales ríos de los continentes conocidos en la época: Nilo, Ganges, Amazonas y Danubio. 

La fuente, con 38 boquillas que antiguamente manaban agua de manantial, es famosa también por esconder uno de los llamados «siete secretos de Bolonia», una ilusión óptica diseñada por Giambologna para contrarrestar la censura de la Iglesia. 

Al observar, desde una baldosa específica de color negro en la plaza, el dedo pulgar de Neptuno parece un miembro viril, en una sutil venganza del escultor por obligarle a reducir sus atributos originales. 

Actualmente, la plaza de Neptuno es un punto de encuentro rodeado de edificios históricos como el Palazzo del Podestà y el Palazzo Re Enzo.

Como curiosidad, si te gustan los coches, la fuente inspiró el tridente del logo de Maserati. 

11. Escuchar una ópera en el mítico Teatro Comunale

El Teatro Comunale de Bolonia, inaugurado en 1763m es uno de los teatros históricos más importantes de Italia, famoso por su excelencia musical. 

Por eso, la visita a la capital de Emilia-Romaña es una excelente ocasión para disfrutar de alguno de los más de 30 conciertos sinfónicos y 80 óperas que se celebran anualmente en esta importante institución cultural. 

Grandes figuras de la ópera como Pavarotti, Freni, y directores como Von Karajan y Muti han actuado allí, reforzando la reputación de Bolonia como centro cultural destacado. 

En su interior llaman la atención su extraordinario auditorio convexo, con cuatro niveles de palcos, la impresionante lámpara de araña y su acústica magnífica, ideal para disfrutar de la ópera.

12. Disfruta de la vida nocturna de Bolonia

Bolonia, conocida por su ambiente universitario que atrae a 80,000 estudiantes cada año, es también una de las ciudades con la vida nocturna más intensa de Italia. 

La noche de esta ciudad es muy diversa, con una oferta que va desde bares y pubs hasta discotecas y locales de música en vivo, muchos de ellos en el barrio universitario, epicentro de la actividad nocturna de Bolonia. 

Piazza Verdi, en el corazón del distrito universitario, es el punto de encuentro más popular, especialmente para estudiantes del programa Erasmus, con bebidas a precios accesibles y un ambiente multicultural. 

Vía Zamboni y sus alrededores, como la llamada «Salotto del Jazz» en Via Mascarella, son otras áreas muy animadas, con terrazas y música en vivo durante el verano. 

La Via del Pratello, conocida por su vida nocturna alternativa, ofrece un ambiente relajado y bohemio, mientras que el Ghetto Ebraico, antiguo barrio judío, se distingue por sus bares y restaurantes sofisticados. 

Para quienes prefieren opciones más tranquilas y exclusivas, con un ambiente menos concurrido, la oferta se amplía hasta zonas como las de Via San Felice y Piazza Santo Stefano.

13. El complejo arquitectónico de Santo Stefano: las Siete Iglesias

Las 7 iglesias, Bolonia

La plaza de Santo Stefano, que acoge el denominado complejo de las Siete Iglesias, es uno de los rincones monumentales más apreciados de Bolonia. Este conjunto arquitectónico está compuesto por varios edificios de distintas épocas, que constituyen el corazón de la Iglesia boloñesa.

El primer edificio, la basílica del Sepulcro, fue construido por encargo de San Petronio, patrón de la ciudad, inspirado en el Santo Sepulcro de Jerusalén

Alberga importantes reliquias, como la columna donde fue flagelado Jesús y unos huesos de San Pedro, además de una reproducción en 3D del cuerpo de Jesús, basada en la famosa Sábana Santa. 

Otros de los edificios destacados del complejo son la iglesia del Crucifijo, de origen lombardo, así como las iglesias de los Santos Vitale y Agrícola, y de la Trinidad, restaurada entre los siglos XII y XIII. 

Completan el complejo dos importantes espacios exteriores como el Patio de Pilato y el Claustro benedictino con doble pórtico, así como el Museo de Santo Stefano. 

No muy lejos, encontramos otro de los populares misterios boloñeses, en los soportales del palacio Bolognini Amorini, ya que en sus altorrelieves tallados se puede distinguir claramente el rostro del diablo.

14. Montar en bicicleta por el camino del canal Navile

Una interesante actividad deportiva que hacer en Bolonia, para disfrutar de una ruta en plena naturaleza y repleta de vestigios de la antigua historia industrial de la región, es seguir en bicicleta el camino del canal Navile.

El recorrido parte desde el centro de Bolonia, hasta llegar a la localidad de Bentivoglio.

La ruta, de casi 35 kilómetros, permite a los ciclistas admirar una variedad de paisajes, así como restos de antiguas infraestructuras como fábricas de papel, puentes históricos, lavaderos, alcantarillas, una central hidroeléctrica de 1901 y el puerto donde el canal se une al río Reno. 

El camino, que sigue la orilla derecha del canal, ofrece la oportunidad de visitar el Museo del Patrimonio Industrial, que documenta la evolución económica y productiva de Bolonia desde la Edad Moderna hasta la Contemporánea. 

A lo largo de la ruta, se encuentran también interesantes estructuras históricas como el Puente de Corticella, mencionado ya en documentos del siglo XIII. 

El canal Navile, que en su día fue la principal vía de conexión entre Bolonia y Venecia, tuvo una importancia crucial durante casi 700 años, para disminuir su relevancia tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

15. Maravillarse de la grandeza arquitectónica de la Piazza Maggiore

Piazza Maggiore

La majestuosa Piazza Maggiore es el corazón de Bolonia y uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Rodeada por importantes edificios medievales, la plaza es un reflejo del poder y la historia de la ciudad. 

Entre sus monumentos más destacados se encuentra la Basílica de San Petronio, impresionante iglesia gótica que es la tercera más grande de Italia. 

También se encuentran el Palazzo Comunale (Palazzo d’Accursio) sede del Ayuntamiento, el Palacio de los Notarios, el Palacio de los Banchi, y el Palacio del Podestà, construido en 1201 y coronado por la Torre dell’Arengo.

Bajo sus pórticos encontramos otro de los misterios de esta ciudad italiana, conocido como el ”arco de los susurros”, donde las voces se transmiten de una esquina a otra salvando cierta distancia gracias a su estructura abovedada. 

Es posible visitar el Palazzo d´Accursio y subir a la Torre dell´Arengo. Echa un vistazo a esta entrada que también incluye un aperitivo en el Mercado del Cuadrilátero.

Te recomiendo también entrar en la Biblioteca Salaborsa, la entrada es gratis. Es muy bonita con elementos de vidrio y hierro fundido, y hay una zona con suelo acristalado bajo el cual se pueden ver ruinas etruscas y romanas de la antigua ciudad de Bononia.

16. Disfrutar de la naturaleza recorriendo las sendas de Via degli Dei y Via della Lana e della Seta

Conocer parte de la historia y la cultura de la región es compatible con la afición al senderismo en plena naturaleza, ya que de Bolonia parten dos rutas que la conectan con otras ciudades importantes. 

La llamada Via degli Dei ofrece un recorrido global de 130 kilómetros que atraviesa los Apeninos hasta llegar a Florencia. Este camino, con orígenes en la época etrusca, es conocido por sus hermosos paisajes, parques naturales y sitios históricos. 

En cada una de sus etapas ofrece una interesante experiencia natural y gastronómica, aparte de ser verdadero testimonio de la historia italiana, desde los antiguos comerciantes hasta los sucesos de la Segunda Guerra Mundial.

La otra gran ruta, la Via della Lana e della Seta, también cuenta con 130 kilómetros que, en este caso, se adentran en la Toscana para llegar a Prato. 

Siguiendo antiguos canales y atravesando parques y reservas naturales, la ruta resalta la importancia histórica de la industria textil en la región, y la importancia del agua, especialmente en la producción de lana y seda. 

Al mismo tiempo, permite contemplar restos medievales y conocer un escenario de la resistencia de los partisanos durante la Segunda Guerra Mundial.

17. Recorrer el camino porticado más largo de Bolonia para alcanzar el Santuario de Luca

Qué hacer en Bolonia

El Santuario de Nuestra Señora de San Luca es uno de los símbolos religiosos más importantes de Bolonia. Destino clave de peregrinación en la región de Emilia-Romaña, alberga una venerada imagen de la Virgen con el Niño. 

Este santuario, situado en una colina y rodeado de bosques y con vistas espectaculares de la ciudad, se conecta con el casco histórico de Bolonia a través de un impresionante camino porticado con 666 arcos. 

Este pórtico, considerado como el más largo del mundo con sus casi 4 kilómetros, ofrece un recorrido fascinante desde la Piazza di Porta Saragozza con vistas panorámicas hasta el santuario. 

El santuario fue construido entre 1741 y 1815, combinando elementos de arquitectura barroca con detalles clásicos. En su interior destacan sus columnas corintias, las amplias capillas y un presbiterio que aloja el icónico cuadro de la Virgen de San Luca. 

Además, tiene una terraza panorámica con estupendas vistas de Bolonia y sus colinas circundantes.

18. Admirar las panorámicas del mirador del Monasterio de San Michele in Bosco

Contemplar una de las mejores vistas panorámicas de Bolonia resulta tan sencillo como acercarse al complejo arquitectónico de San Michele in Bosco, al sur de la ciudad. 

Desde este punto elevado se puede contemplar toda Bolonia, desde las torres medievales hasta el extenso centro urbano, con una vista especialmente impresionante al atardecer cuando la ciudad se tiñe de tonos anaranjados. 

En el mirador es fácilmente accesible a pie desde la Piazza Maggiore o en autobús. 

Además de la iglesia de San Michele, en el entorno hay un convento reconvertido en el Instituto Ortopédico Rizzoli. 

En un largo pasillo de este antiguo convento destaca una ventana que produce un curioso efecto óptico, de modo que, cuanto más lejos de ella, más grande parece la torre Asinelli que desde allí se divisa.

19. Apreciar el lujo y la elegancia de las tiendas de la Galería Cavour

Para todos aquellos que disfrutan de las compras o simplemente de la vista de escaparates lujosos y elegantes, Bolonia también tiene su dosis de boutiques exclusivas. Para ello, acércate a las Galería Cavour.

Esta galería es todo un símbolo de sofisticación desde su inauguración en 1959, tras una cuidadosa restauración de su estructura bombardeada durante la guerra. 

Su origen es uno de los edificios más antiguos e importantes de Bolonia, el palacio Vassé, construido en el siglo XVI. La galería alberga una treintena de tiendas de alta gama que ofrecen moda, joyería, relojería, belleza, y decoración. 

Entre las marcas que encontrarás aquí figuran Armani, Gucci, Veronesi, Prada, Fendi, Saint Laurent o Brunello Cucinelli. 

20. Asombrarse de las dimensiones de la inacabada Basílica de San Petronio

Basílica de San Petronio, Bolonia

La Basílica de San Petronio es el templo más imponente de Bolonia, una joya de la arquitectura gótica situada en la Piazza Maggiore, cuya construcción comenzó en 1388. 

Dedicada a San Petronio, patrón de Bolonia, es una de las iglesias más grandes de Europa y aún lo pudo ser más porque sus ambiciosos planes de construcción pasaban por superar en tamaño a la Basílica de San Pedro del Vaticano. 

Esa intención, que se dice que no convenció al papa Pío IV, además de dificultades económicas y técnicas, acabó por frustrar la terminación de la basílica según el diseño original. 

El resultado fue una construcción inacabada que ha permanecido hasta el día de hoy. Se aprecia claramente en su fachada inacabada, con la parte inferior adornada con mármol durante el siglo XIV, mientras la superior se expone con ladrillos al aire. 

El interior es verdaderamente majestuoso y muy ornamentado, con 22 capillas laterales, cada una decorada con preciosas obras de arte y frescos de Giovanni da Modena o Jacopo di Paolo, entre otros. 

La iglesia alberga también el reloj de sol más largo del mundo, de 67 metros de longitud, la llamada Línea Meridiana, trazada en 1655 por Gian Domenico Cassini.

La entrada es gratis, pero si quieres subir a su terraza panorámica hay que pagar 3 euros.

21. Museo de Arte Moderno de Bolonia

El MAMbo, el Museo de Arte Moderno de Bolonia, es uno de los museos más interesantes y populares que visitar en Bolonia.

Sus exposiciones de arte moderno y contemporáneo exponen o han expuesto obras de artistas de renombre internacional como Antoni Tàpies, Lucio Fontana, Pier Paolo Pasolini, Renato Gattuso, entre otros.

La entrada cuesta 6 euros.

22. Descubre los 7 secretos de bolonia

Ya te he hablado de alguno de ellos. Intenta descubrir los 7 secretos de Bolonia:

  • La Finestrella en Via Piella, para ver un canal escondido
  • Las Tres Flechas cerca del pasaje Corte Isolani, agudiza tu vista y verás tres flechas clavadas
  • Los Atributos de Neptuno en la fuente del mismo nombre, que crea un efecto óptico (busca una losa negra en la plaza) en el que el dedo gordo de la estatua se convierte en un enorme pene 
  • El Arco de los Susurros en la Piazza Maggiore, que traslada tu voz desde un arco hasta otro y que en su tiempo usaban los curas para confesar a los leprosos.
  • El Cannabis Medieval en el Canton de Fiori, busca en los pórticos la inscripción ‘panis vita, canabis protectio, vinum laetitia‘, de cuando el cannabis se distribuía libremente.
  • La Luz de Petronio en la Basílica de San Petronio, de noviembre a marzo la luz se cuela por un agujero en su techo creando una línea de luz que marca la fecha en un reloj astronómico. 
  • y la Cara del Diablo en la Piazza de Santo Stefano, encuéntrala junto a las caras esculpidas de los miembros de una antigua familia noble de la ciudad

23. Palacio Archiginnasio

Archiginnasio

Otra de las cosas que hay que ver en Bolonia es el Palacio Archiginnasio que data del s. XVI. Fue construido para que fuese la sede de la Universidad de Bolonia, la más antigua del mundo occidental.

En la visita a este palacio podrás disfrutar de su bonito patio interior con sus numerosos escudos y su pequeña torre con campanario y reloj.

También podrás ver estancias del edificio como las salas de estudio de los estudiantes, el teatro anatómico, el Aula Stabat Mater y sobre todo su biblioteca que conserva códices y libros antiguos.

Es probable que te encuentres el acceso a la biblioteca restringido a visitas turísticas. Cuando visité el palacio no se permitían visitas turística. 

La entrada cuesta 3 euros.

24. Descubrir la peculiar arquitectura de la Rocchetta Mattei

Esta es una de las excursiones más interesantes que hacer en Bolonia, a apenas 45 minutos en coche. La Rocchetta Mattei es una joya arquitectónica de los Apeninos tosco-emilianos, un fascinante edificio situado entre Bolonia y Porretta Terme. 

Fue construido en el siglo XIX por el conde Cesare Mattei sobre las ruinas de un antiguo castillo medieval, en un peculiar estilo ecléctico que fusiona influencias gótico-medievales y moriscas que recuerdan a la Alhambra de Granada. 

Su diseño refleja la peculiar personalidad del conde Mattei, el inventor de la electro-homeopatía, con la que pretendía curar cualquier enfermedad, combinando elementos medievales, decoraciones Art Nouveau y torres moriscas en un laberinto de escaleras, torres y salones que cautivan a los visitantes. 

Entre las áreas más impresionantes se encuentra la capilla, inspirada en la Mezquita de Córdoba, y el Patio de los Leones, una encantadora reproducción del patio homónimo de la Alhambra, adornado con azulejos sevillanos. 

La Escalera Noble, con su ilusionista diseño en espiral que parece crear dos escaleras que se reflejan entre sí es otro de los aspectos más curiosos del castillo. La visita se puede completar con un relajante paseo por el parque que rodea el edificio.

25. Visitar el pueblo medieval de Dozza

Y ya que estamos de excurisones, te recomiendo esta otra. A menos de 35 kilómetros de Bolonia se puede visitar la hermosa localidad medieval de Dozza, catalogada entre los llamados «Borghi più belli d’Italia» (pueblos más bonitos de Italia). 

Con una historia que se remonta a la Edad del Bronce, Dozza conserva su trazado urbano medieval, rodeado de antiguas murallas y coronado por la imponente Rocca Malvezzi-Campeggi. 

También conocida como Rocca Sforzesca di Dozza, se trata de un castillo medieval del siglo XII, visitable hoy en día, que recrea la vida de la época. En su planta baja alberga la Enoteca Regionale Emilia Romagna, donde se pueden degustar y comprar más de 800 vinos de la región. 

Dozza es también conocida por su Bienal de Arte Contemporáneo del Muro Dipinto (pared pintada), un evento que transforma el pueblo en un museo al aire libre. Desde 1960, cada dos años, artistas de todo el mundo son invitados a pintar murales en las paredes de las casas, creando una galería al aire libre. 

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