El tiempo en Praga. ¿Cuándo viajar a Praga?

El tiempo en Praga

¿Sabes cuál es la mejor época para visitar Praga? Praga es una de las capitales europeas más visitadas, porque para muchos está considerada como una de las ciudades más hermosas del mundo. Recibe visitantes en cualquier época del año. Sin embargo, la temporada en la que decidas viaje puede cambiar en gran medida tu experiencia de viaje ya que el tiempo en Praga tiene grandes contrastes entre sus estaciones.

El tiempo en Praga

El clima de Praga tiene todas las características propias del clima continental. Como tal, lo habitual es que se registren temperaturas más extremas durante el invierno y el verano, mientras que otoño y primavera resultan más templados en este aspecto. Como media habitual, las temperaturas anuales de la capital checa suelen establecerse entre los 8 y 9 grados.

Los inviernos de Praga son muy fríos

Durante los meses de invierno las temperaturas medias se sitúan en torno a los 0 grados, aunque bajan de ese nivel de forma muy habitual. Las heladas son frecuentes y hacen que el mismo río Moldava se congele, mientras que las nevadas pueden acercarse al medio metro de altura.

Los meses más fríos discurren entre diciembre y febrero, pero se caracterizan por ser menos lluviosos. Durante el mes de marzo todavía hace mucho frío con máximas de tan solo 8 grados.

Las primaveras son frescas en su inicio y más templadas semanas más tarde

Las primaveras de Praga son frescas en su inicio, pero se van templando a medida que la estación se acerca al verano. Las temperaturas medias primaverales se mueven en una escala entre los 16 y 17 grados. Son momentos en los que el tiempo en Praga es bastante agradable, y un momento muy recomendable para visitarla.

Los veranos en Praga son calurosos

En el verano, las temperaturas no alcanzan unas medidas muy extremas, ya que en agosto se pueden registrar unos 25 grados y las máximas, salvo contadas excepciones en momentos de olas puntuales de calor, no suelen pasar de los 30 grados. Sin embargo, la humedad es alta, con lo que la sensación térmica es de bastante más calor durante los días soleados.

Los otoños son secos y templados hasta finales de octubre

Para el otoño, el tiempo comienza a ser más seco y las temperaturas se mantienen dentro de un rango templado. Durante los meses de septiembre y octubre el tiempo en Praga es todavía agradable. Durante el mes de noviembre las temperaturas empiezan a bajar bastante, situándose por debajo de los 3 grados, por término medio.

La mejor época para visitar Praga

¿Cuándo viajar a Praga? En términos generales se podría decir que, desde el punto de vista climatológico, la mejor época para viajar a Praga es durante los meses más benignos de otoño y de primavera, ya que las temperaturas son agradables, y los meses de verano, teniendo en cuenta que hace calorcito.

Si tienes pensado viajar en marzo debes tener en cuenta que continúa haciendo frío, pero ya se aprecia que el invierno se va retirando. Para el mes de abril el clima en Praga ya mejora bastante y se presenta un aliciente turístico importante, como son las celebraciones de las Pascuas. Por toda la ciudad se desarrollan numerosos eventos, y se montan mercadillos que ofrecen coloridos huevos de pascua.

Entre mayo y junio la tónica habitual es la presencia de temperaturas moderadas, con una media que se sitúa entorno a los 20 grados. Sin duda, son bastante más agradables para un viajero que las de otras estaciones. Es cuando el clima de Praga presenta su cara más amable. Como atractivo turístico de importancia, en mayo se celebra el Festival de la Música de Primavera.

El principal problema que plantean estas fechas son las lluvias. No es que esté lloviendo todos los días y durante todo el día, pero éstas hacen acto de presencia más frecuentemente durante estos meses y rara es la semana en la que no llueva algún día. A pesar de cierto riesgo que te caiga algo de agua sin dudas es una muy buena época para viajar a Praga.

Si nos centramos en el punto de vista económico, un viaje a Praga en primavera puede salir a cuenta, porque aún no se ha puesto en marcha la temporada alta y se pueden encontrar ofertas mucho más sugestivas que en los meses más calurosos. Los precios más bajos y la menor cantidad de turistas son razones suficientes para afianzar la preferencia por esta estación del año.

La mejor época para visitar Praga es el verano si eres de los que no te importa pasar algo de calor, la humedad aumenta considerablemente la sensación de calor de esta estación, ni viajar en temporada alta con lo que ello implica: precios más altos y muchos más turistas.

La enorme cantidad de turistas incrementa el agobio y hace que las esperas para ver los principales atractivos turísticos que hay que ver en Praga se dilaten. También provoca que el alojamiento en Praga sea más caro.

Por el contrario, en verano nos aseguramos días más largos, sin lluvia y es el mejor momento para salir por la noche y disfrutar más plenamente de las terrazas y la oferta de ocio nocturno de la ciudad.

Respecto al otoño, ésta también es una buena opción porque se aprovechan los atractivos de un clima que ya va refrescando y se han dispersado las legiones de turistas del verano. Dentro de esta estación, el mes de septiembre es el más indicado, porque no se registran lluvias tan abundantes como ya va sucediendo en el mes de octubre, cuando las tormentas se hacen frecuentes.

El otoño también es un excelente momento para visitar la capital checa, al menos hasta mediados de octubre. Hay que tener en cuenta que noviembre ya es una opción arriesgada para viajar a Praga, el gélido invierno asoma y suelen producirse las primeras nevadas que tanto abundan en esta estación.

Los inviernos pueden ser crudos. El tiempo de Praga no es nada amigable en esta época del año, sufriendo temperaturas que muy frecuentes bajan de 0 grados en el termómetro y difícilmente superan los 5 grados.

Los días son bastante más cortos y los horarios de los principales lugares a conocer en la ciudad también se reducen. No es un momento que recomendaría para visitar esta maravillosa ciudad. Sin embargo, sí haría una excepción: las Navidades y Fin de Año.

Durante este periodo la ciudad se reviste habitualmente de nieve, ofreciendo las características imágenes de la ciudad cubierta con un manto blanco e incluso el río se congela, y las calles se iluminan. Todo se engalana con la decoración típica de estas fiestas y es la época de los concurridos mercadillos navideños.

Las imágenes son de auténtica postal, y el ambiente es único. Vale realmente la pena visitar esta ciudad durante estas fechas alguna vez en la vida. Sin embargo, para celebrar la Navidad en Praga es conveniente hacer las reservas tanto de vuelos como de alojamiento con bastante antelación, porque es uno de los periodos con más afluencia de visitantes.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here